Fassi, contestatario con Russo y con AFA

El presidente de Talleres aplicó la diplomacia, pero lo mismo respondió a los agravios del titular de Lanús. Asimismo, acomodó su costado político en pos de no sufrir consecuencias. Defendió su gestión y la de la Superliga.

Por Federico Jelic

Lo fueron a buscar, lo hincaron y no le quedó más remedio que reaccionar. Ojo, a pesar de las acusaciones, nunca perdió su estilo diplomático y mucho menos la compostura. El presidente de Talleres, Andrés Fassi, acusó recibo de las agresiones mediáticas de su homólogo de Lanús Nicolás Russo, quien desde hace un buen tiempo a esta parte, cada vez que tiene un micrófono delante, no escatima dardos contra el hombre fuerte de Pachuca. El saldo de este debate discursivo dejó tela para cortar, sin dudas.

El titular del club del Sur bonaerense no pierde ocasión de fustigarlo, sobre todo desde la caída y extinción de la Superliga, empresa que patrocinaba los derechos de Primera División y que fue boicoteada por AFA. Fassi nunca ocultó su favoritismo hacia esta empresa que ya es historia, sobre todo por la negación expresa que tiene contra las ya vetustas estructuras que viene arrastrando la dirigencia argentina en general. Así de claro.

Y, por supuesto, Russo no le perdona a Fassi su intención o colaboración directa con la posibilidad de instalar el sistema de equipos como Sociedades Anónimas, eje de debate de estos tiempos. Dentro de ese contexto, se destapa la olla política, donde el más perjudicado en el nuevo tablero es precisamente el mandamás de la entidad de barrio Jardín. Se quedó sin aliados. Y, con AFA otra vez recuperando el comando de fútbol argentino, será Talleres quien precisamente deba adaptarse, si no quiere quedar de lado, con todas las consecuencias que eso conlleva.



Fassi responde

Fassi no perdió la compostura, pero sí se pudo percibir algunos rencores en sus respuestas contra Russo: “Talleres no es filial de nadie, Talleres es de los socios. No es como dijo demagógicamente Russo, es un concepto erróneo. Tomamos un club prácticamente fundido, y hoy el patrimonio es de 35 o 40 millones de dólares (sic) con jugadores propios”, arrancó diciendo el máximo responsable de la administración de la institución albiazul.

“Cualquier debate que el señor Russo quiera tener u otro dirigente quiera tener conmigo, yo voy a estar encantado. Desconozco en profundidad lo que dijo Russo, no me ocupa ni me preocupa, la verdad. Lo que sí, lo invito a un debate para hablar frente a frente del tema y de lo que tengamos que hablar”, prosiguió, para después añadir: “No se me hace leal ni positivo mandar mensajes por la prensa. Para nada. Cuando quiero decirle algo, mejor levanto el teléfono como en su momento lo hice con Tinelli”.

Esta declaración va a colación de aquel entredicho con el presidente de San Lorenzo y ahora también conducción de la Liga Profesional de Fútbol, que viene a suceder a la Superliga. Los arbitrajes polémicos y algunas ventas con saldos inconclusos (Rubén Botta y Juan Ramírez) motivaron un clima tenso del cual existen vías de solución, aunque aún siguen sin conversaciones de fondo.

“Mi gestión en Talleres no tiene absolutamente nada que ver con las sociedades anónimas. Eso es una ofensa muy grande para una institución como Talleres, decir que es una filial de alguien. Es un tema aclarado hace rato, desde hace cuatro años, Talleres no es filial de nadie”, aclaró Fassi, un tema puntual que a muchos socios e hinchas los tiene en vilo.

Además, a pesar de las diferencias, mostró actitudes de paz y de negociación con el nuevo orden que domina el fútbol argentino, mediante un mensaje conciliador. “Basta de grietas y de ir uno para un lado y uno para otro, hoy soy optimista con la Liga Profesional, hay que estar juntos”, fue su discurso políticamente correcto, fiel a su identidad.

De todas maneras, sentó su reflexión del conflicto, del cual -sin tapujos- formó parte: “Me preocupa que los mismos que crearon la Superliga, después la tiraron abajo. Me entusiasmé mucho con la Superliga, era una ventana importante para comenzar un cambio en el fútbol argentino. Necesitamos estar todos unidos para solucionar esta problemática social”.

“Somos mucho los clubes que tenemos intención de generarle más ingreso a las instituciones. Pero para eso tenemos que estar de acuerdo todos, hoy lo de las sociedades anónimas es intocable en esta estructura del fútbol argentino”, culminó Fassi.

Es decir, cuando puede ser contestatario, Fassi no tiene límite, Pero a su vez, entiende la necesidad de una tregua en tiempos de incertidumbre en AFA y con todos los riesgos de contagio de coronavirus. La pandemia originó la revisión de todas las estructuras y presupuestos, no solo en lo económico sino también en lo político. Mientras se espera que pase la tormenta, Fassi y Talleres sentaron vocación de diálogo. No sin antes contestarle a Russo, claro est,á y eso también forma parte de una estrategia. Restan las reuniones con Tapia y Tinelli. No obstante, Fassi sabe que un “alto al fuego” le va a venir bien tanto a Talleres como a su propia imagen en AFA, donde figura con una especie de “derecho de admisión social – nominal” por el nuevo orden, que de nuevo no tiene nada.