El impacto social del COVID-19: ayuda contra reloj para quienes no están en el radar

La urgencia de establecer líneas de acciones para los más necesitados. La eficacia del Estado puesta a prueba por llegar en tiempo y forma con la ayuda para evitar que los nuevos demandantes rompan el aislamiento. Las ideas que impulsa el flamante Comité Social Permanente creado en Río Cuarto.

Por Guillermo Geremía

“Hoy me han hecho sentir la humillación más triste, prácticamente me tiraron una bolsa de comida con algunas cosas”, dice José, gasista de Barrio Las Delicias. Es la primera vez que pide ayuda en toda su vida. Pudo criar a sus hijos -hoy ya mayores- con su trabajo de cuentapropista. Ahora forma el numeroso colectivo de gente que los Estados (Municipal, Provincial y Nacional) no tienen registrados y están fuera del radar de la ayuda social inmediata.

José, como miles en Río Cuarto, si sale a buscarse el sustento rompe la cuarentena y no sólo pone en riesgo su salud sino la de los otros que viven en el populoso barrio del Este de Banda Norte. “Acá todos estamos en la misma, no podemos salir a laburar y no tenemos ni siquiera para comprar comida”, asegura.

Antes de la pandemia, se ayudaba 5.000 familias relevadas por la Municipalidad que recibían algún tipo de beneficio en alimentos u otra asistencia. Unas 22.000 personas que la Secretaría de Desarrollo Social tenía registradas con nombre, apellido y dirección y de quienes se hacía un seguimiento permanente de su situación, ya sea directamente con los trabajadores sociales del municipio o a través de las organizaciones con las cuales se canalizaba la contención.



Se estima que el impacto social que provocará el aislamiento para evitar el contagio masivo con el covid-19 multiplicará exponencialmente ese número. Los más optimistas hablan que hay que llegar con ayuda urgente al doble de personas. Los pesimistas afirman que los necesitados se triplicarán.

Según datos de la EPH, tabulados por Lephare Consultora, el 12,3 % de los habitantes de Río Cuarto son susceptibles de recibir el beneficio de $10.000 anunciado por Alberto Fernández. Unos 21.000 destinatarios distintos de quienes hoy ya reciben algún tipo de ayuda. Recordando que dicho beneficio alcanza a solamente 1 miembro por hogar, estamos hablando del 31% de los hogares de Río Cuarto, es decir 66.500 personas nuevas que debido al coronavirus no tienen como garantizar un plato en su mesa cada día.

Monotributistas, empleados informales, empleadas de familia sin registrar y desocupados sin prestaciones integran ese universo. A los 22.000 riocuartenses que ya se venía asistiendo por pertenecer al núcleo duro de la pobreza estructural ahora se suman otras 66 mil personas aproximandamente. Es decir que de los 160 mil habitantes, la mitad necesitará algún tipo de asistencia alimentaria. Esos vecinos están en su mayoría encerrados en su casa esperando recibir la ayuda de un Estado, que no ha demostrado eficacia en tiempos de bonanza para ir al rescate de los pobres estructurales y que ahora tiene que multiplicarse contra reloj para evitar que esa gente y otro nuevo universo de necesitados en cuarentena salga a buscarse el sustento y rompa el precario aislamiento con el consabido riesgo.

Ayuda urgente

La Municipalidad, ante la urgencia de la hora, ha desplegado un plan de acciones que serán puestas a prueba en las próximas jornadas. Lo primero, se habilitó un call center social, que deriva a un centro de atención diferenciado que tras llamar al 0800-444-5454 y en la opción 2 contacta a aquellos que requieren ayuda alimentaria. Para ello se cruzarán los datos de quienes tienes planes municipales, AUH, tarjeta social y el plan alimentario y así determinar la ayuda inicial que se les otorgará.

Tras la primera reunión del Comité Social Permanente realizada ayer en el Palacio de Mójica se definieron varias líneas de acción. Se entregarán órdenes de compra de 1.000 pesos de un supermercado de Río Cuaro para retirar alimentos secos, carnes o verduras. Además, al igual que la Nación, se entregarán un monto fijo de dinero cuyo monto aún no ha sido definido para familias con determinadas necesidades y las organizaciones sociales también recibirán montos dinerarios para que asistan con alimentos entregados en los propios domicilios. Por temor al coronavirus hoy a los comedores comunitarios están vacíos. Las familias no asisten por miedo al contagio y por la misma razón sus impulsores discontinuaron la ayuda.

Además, desde la Municipalidad ya comenzaron a coordinarse acciones para que en el momento pico de la pandemia en Río Cuarto, las Fuerzas Armadas asistan con viandas a las personas que se vean obligadas a estar aisladas por tener el virus. Será en lugares especialmente acondicionados para impedir más contagios. “Es algo que inevitablemente se viene”, confió un funcionario de alto rango municipal a Alfil Río Cuarto.

La urgencia de las acciones es ralentizada por un esquema precario de logística para asistencia de los necesitados. Por eso, profesionales de la Universidad de Río Cuarto, integrantes del equipo del ex intendente Cantero, elaboran con celeridad un software para el mapeo de identificación de las demandas y coordinación de la entrega. “La idea es que, a partir del registro, se puede diseñar un estrategia para mantener la asistencia”, aseguró el Ing. Américo Deogionni.

La política, reivindicada en esta crisis global, debe demostrar que es eficaz para ayudar a quienes están abandonados a su suerte en esta pandemia. Ya empezó a encontrar las primeras resistencias en sectores productivos por los estrictos resguardos sanitarios que paralizaron la economía. El reclamo de ajustes de las dietas en estas circunstancias es la respuesta reaccionaria de grupos de poder que saben que no hay en el ahorro de los haberes de los políticos un aporte significativo al financiamiento de una demanda social que no solamente se ha multiplicado por el coronavirus sino que permanecerá constante en el tiempo. Quienes piensan en la dieta de los políticos no necesariamente están pensando en la forzada dieta de millones de argentinos. Así son las cosas.