Llaryora subsidiaría transporte municipal durante emergencia

En la Municipalidad de Córdoba no descartan aliviar con fondos frescos a las concesionarias privadas. El servicio experimentó una contracción del 80%, pero debe seguir prestándose. Aguardan definiciones de la Nación y la Provincia para definir plan de asistencia.

Por Yanina Passero
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Los dirigentes con responsabilidades ejecutivas pueden experimentar una suerte de apoyo popular directo que emanan, naturalmente, de las condiciones excepcionales que impone la emergencia sanitaria por la pandemia y la incertidumbre social que genera. Las tenues críticas que comenzaron a exponer opositores de distinto calibre a las políticas del presidente Alberto Fernández y de los gobernadores no hacen más que confirmar un hecho inédito: los responsables de la estrategia han comenzado a registrar un crecimiento positivo de sus valoraciones en los sondeos de opinión que trascendieron en la última semana.

El intendente Martín Llaryora, como el mandatario nacional o el propio gobernador Juan Schiaretti, lograron “escaparse” de los temas por los que eran seguidos de cerca como el impuestazo municipal o la deuda con el FMI, por reducir al absurdo los ejemplos, y ubicarse en un rol de liderazgo.

El titular del Palacio 6 de Julio redujo su agenda a un rubro: coronavirus. Puso al servicio del control de la pandemia a toda su planta de funcionarios y adhirió a cada una de las disposiciones dictadas por la Casa Rosada y el Panal. Era lo que se esperaba independientemente de los beneficios en su imagen pública. Ahora bien, los desafíos del municipio capitalino son iguales (o superiores por su propia complejidad) que los de sus pares de otras ciudades.



El impacto en la caída de la recaudación ya se asume como una realidad que, hasta el momento, no cuantificaron oficialmente pero que complicará el escenario previo al COVID-19. Esto es, un pasivo de 30 mil millones que Llaryora dio a conocer antes de su discurso de apertura de sesiones y los reajustes impositivos autorizados que, en algunos casos, llegaron al 100%, que de poco servirán con la contracción económica.

Si se tiene en cuenta que el municipio alcanza a cubrir con recursos propios sueldos y el servicio de higiene urbana, con viento a favor, el panorama se asume crítico tras la confirmación de un nuevo dato: la salida al mercado de capitales con una colocación de Letras de $466 millones, tal como había sido anunciada semanas atrás. La Municipalidad necesita financiamiento extra, más que antes.

En gateras, se encuentran los municipales que esperan acordar una recomposición salarial; también los recolectores de residuos. Ahora bien, a los problemas magnificados por la pandemia y la necesidad de reubicar partidas para contener la emergencia sanitaria, se suma la realidad del sistema de transporte urbano.

Desde las empresas admiten que la caída del corte del boleto supera ampliamente el 80%, incluso las pérdidas se amplificaron luego de que el Ejecutivo municipal autorizara el pasaje gratuito a personal médico y empleados que deben movilizarse por trabajar dentro de los comprendidos servicios esenciales.

El 1 de abril debía iniciar la paritaria de los choferes a nivel nacional, pero es altamente improbable que la mesa de negociación se abra durante la cuarentena. El sindicato, hasta ahora, brindó señales a tono con las exigencias de la coyuntura, pero dejó entrever que no permitirá recortes salariales más allá del límite. Así quedó sugerido en el último comunicado oficial.

“Nosotros manejamos, porque la pandemia demanda un gran esfuerzo colectivo, para empujar el país frente al enemigo invisible. Y, pese a que pedimos junto a la sociedad toda ‘quédate en casa’, no lo hacemos, por ser nuestro deber y por el compromiso que tenemos con la comunidad”, sostuvo la UTA en un comunicado firmado por Jorge Kiener, secretario de Interior del gremio.

“Asumimos este rol pese a no haber resultado suficientemente reconocidos en nuestras tareas por las autoridades estatales a lo largo del tiempo”, remarca el comunicado.

Por último, indica: “Reivindicamos el rol del trabajador del transporte siempre y, más aun, durante la emergencia sanitaria que atravesamos, requiriendo a los distintos actores del sistema, el reconocimiento a tan indispensable tarea, para todo el personal que presta los servicios”.

Pero lo cierto es que desde las transportistas ya hacen saber que no podrán cumplir con ese “reconocimiento” esperado, menos con el pago de salarios sin asistencia extra. Es por eso que desde el área de Movilidad del Palacio 6 de Julio no descartan el regreso de los subsidios municipales al servicio de transporte mientras duren las medidas restrictivas a la circulación. De todas maneras, continúan las conversaciones para una asistencia coordinada con Transporte de la Nación y la Provincia.

Queda pendiente qué sucederá con el congelamiento de tarifas que tendrá vigencia hasta el 30 de abril, la suerte de la paritaria salarial de UTA y cómo dividirán sus cargas y, por supuesto, como se compensará al sector transportista de todo el país que debe seguir el circulación durante y después de la pandemia por coronavirus.