Cristina se enfoca en AMBA; Wado y Máximo siguen de cerca Córdoba

En la pandemia, la vicepresidenta se mantiene en contacto con los intendentes del conurbano. Sin llegada propia a esta provincia, ese rol lo ejercen los dos cristinistas con buenos vínculos con Schiaretti y El Panal.

Bettina Marengo

La lucha contra la pandemia del coronovirus cambió el semblante de las relaciones políticas en el país, incluidos los vínculos entre la Nación y los actores del Frente de Todos con Córdoba. La palabra “coordinación” no se cae de boca de funcionarios y dirigentes provinciales y nacionales, aunque la semana pasada hubo diferencias por la cantidad de reactivos para  pruebas de contagio enviados a la Provincia por el instituto Malbrán.

Una de las imágenes más recurrentes de estos días es la que muestra a Alberto Fernández trabajando junto al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Con casi 13 millones de habitantes, en AMBA reside el 70 por ciento de los infectados por el Covid-19 y también el 40 por ciento del padrón electoral nacional. En diálogo con el diario Alfil, un hombre cercano al gobernador Juan Schiaretti admitió que al gobierno nacional “se lo ve más preocupado por lo que pueda pasar en el Gran Buenos Aires” que por la provincia de Córdoba o el resto del país. “Lo cual es lógico. Nosotros tenemos nuestros bolsones de pobreza, porque ahí tenés una bomba de tiempo con ocho millones de habitantes bajo la línea de la pobreza”, consideró.

Desde que regresó de Cuba, la vicepresidenta Cristina Kirchner hizo foco en el territorio donde están sus votos. Recluida en cuarentena, comenzó a comunicarse telefónicamente con los intendentes peronistas del conurbano para interiorizarse de la situación local frente a la emergencia sanitaria. Varios de ellos lo mencionaron y agradecieron en sus cuentas de Twitter, como Pablo Zurro de Pehuajó y Mario Secco de Ensenada. La atención a los intendentes es un factor común con Alberto. La semana pasada el presidente ponderó especialmente el trabajo de los jefes comunales del conurbano, a los que agradeció haberse puesto al hombro los controles para garantizar el cumplimiento de la cuarentena. Habló de “los propios” y de los que pertenecen a la oposición, pero claramente fue un guiño a los caciques territoriales del PJ que están en tensión con Kicillof.



Cristina está lejos política y geográficamente de Córdoba y su relación con Schiaretti es muy distante desde hace años. El año pasado, en plena campaña presidencial de Alberto Fernández, no pudo venir a Córdoba a presentar su libro “Sinceramente” por recomendación de los asesores: irritaría al PJ provincial y podía restar votos al candidato.

En la pandemia, la mirada del cristinismo en esta provincia corre por cuenta de su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner y, por supuesto, del ministro del Interior Wado de Pedro, funcionario originario de La Cámpora que por su rol ejerce el vínculo institucional con Schiaretti.

Del otro lado de la línea del kirchnerismo está la diputada nacional Gabriela Estevez, jefa cordobesa de La Cámpora y la persona a la que Máximo K considera sus ojos en la provincia más anti K del país. Estévez mantiene informadas a sus terminales políticas nacionales, pero destaca la “coordinación institucional”. “No hay margen para otra cosa”, avisan cerca de la dirigente.

De todos modos, Máximo K y Wado de Pedro hablan regularmente con Schiaretti. Además, en el caso de diputado, tiene un grupo de whattsapp con los presidentes de bloques aliados de la cámara baja. Entre ellos, el diputado cordobés Carlos Gutiérrez, jefe del bloque Córdoba Federal donde están los cuatro diputados del PJ Córdoba. El contacto es permanente en este caso. El dirigente de Río Cuarto cultivó un buena relación con el jefe de la banca del Frente de Todos en Diputados y es parte del circulo de mayor confianza del gobernador.

Por cantidad de votos y peso propio, en la provincia  de Buenos Aires hay una distribución de poder muy distinta a la de Córdoba, donde por cuestiones cuantitativas y de historia política no existe el fenómeno de los “barones” del conurbano. En cualquier caso, al menos de cara a las elecciones de medio término del año próximo, el barón en Córdoba es Schiaretti. Anoche, el gobernador participó por teleconferencia de la reunión que encabezó el jefe de Estado en la Quinta Presidencial de Olivos. Hace diez días, cuando se anunció la cuarentena total, viajó personalmente a Buenos Aires para reunirse con Alberto Fernández y el resto de los mandatarios provinciales.

Entrega de reactivos

El ministerio de Salud de la Nación comenzó ayer a entregar 35 mil reactivos para diagnosticar el nuevo coronavirus en las 24 jurisdicciones del país, como parte del programa de descentralización en 35 laboratorios. A Córdoba le correspondieron dos mil, igual que a Chaco, Santa Fe y Tierra del Fuego. En provincia de Buenos Aires se distribuirán 4.000. En tanto, San Luis, San Juan, Mendoza, Neuquén, La Pampa, Chubut, Formosa, Misiones, Corrientes, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santiago del Estero, Tucumán y Entre Ríos recibirán 1.000 cada una, como así también los hospitales Garrahan y Posadas de la ciudad de Buenos Aires. (1.000 cada uno).