Si la cuarentena se extiende, se necesitaría alivio por otro 0,22% del PBI

Todas las jurisdicciones están anunciando medidas para paliar la situación económica. Las que instrumenta Nación para cubrir necesidades de trabajadores informales y cuentapropistas equivalen a 0,28% del Producto. Es altamente probable que se deban profundizar.

El Covid-19 encuentra a la economía argentina arrastrando casi dos años de recesión lo que complica la necesidad de aumentar el gasto público en salud y en ayudas y compensaciones a la población. Hay caída de recaudación y no hay ahorro en ningún nivel del Estado por lo que las decisiones deben ser muy bien diseñadas para que tengan impacto a nivel sanitario y social con el menor costo fiscal posible. La emisión y el recorte transitorios de gastos prescindibles del Estado en los tres niveles de Gobierno son las únicas vías de donde obtener ingresos.

Todas las jurisdicciones están anunciando medidas para paliar la situación. Las de Nación para cubrir necesidades de trabajadores informales y cuentapropistas equivalen a 0,28% del PIB, según un trabajo de los economistas del Ieral Marcelo Capello, Laura Caullo y Agustín Cugno.

Si la cuarentena se prorroga esa batería podría resultar insuficiente y desde el Ieral entienden que se podría avanzar en medidas alternativas o que complementan lo anunciado, como por ejemplo extender el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000 para que resulte igual al salario mínimo; incluir monotributistas C, D y E (además de A y B), en el IFE y exceptuar de pagar cuota de un mes de monotributo, monotributo social y trabajadores autónomos de categorías menores.

En total, este paquete de medidas adicionales podría costar un 0,22% del PIB, que deberían sumarse al costo de 0,28% ya existente. En ese marco, insisten en que las decisiones económicas que se tomen deberían apuntar a morigerar efectos sobre la economía a corto plazo, pero en la medida de lo posible sin disminuir las posibilidades de crecimiento a largo plazo.



El reporte del Ieral indica que las medidas de estímulo por el lado del gasto público no deben apuntar al gasto corriente que luego cuesta bajar (salvo que se trate de gasto en Salud), cuando la situación tienda a normalizarse. Por ejemplo, no debe realizarse vía gasto en personal (ya sea por aumentos de cantidad de empleados o salarios reales en el sector público).

India que el Gobierno nacional debería aclarar que aliviará la restricción fiscal en 2020 como consecuencia de la crisis sanitaria, pero que una vez superada, desde 2021 se acentuará el esfuerzo fiscal para pasar a tener equilibrio o superávit fiscal creciente.

Si bien será difícil aumentar exportaciones en 2020, por la situación de la demanda mundial, el Ieral apunta que deberían tomarse medidas en 2020 que no vayan en contra de la competitividad cambiaria y estructural, que permitan aumentar exportaciones desde 2021.

También plantea que si bien se necesitará emitir más dinero en 2020, por necesidad de ampliar el gasto y por la reducción que se observará en la recaudación real, en ausencia de acceso al financiamiento externo, en dicho contexto deberá minimizarse el monto extra de dinero emitido, para no amplificar los efectos de la inflación.

En la misma línea, señala que  deberían buscarse medidas no tan usuales y que apunten al objetivo de solidaridad social muchas veces enunciado por el Gobierno, que permitan minimizar la expansión monetaria en 2020. Por ejemplo, que durante este año una porción de los sueldos de personal y funcionarios públicos (a partir de cierto nivel alto de remuneración, y con mayor porción mientras más altas resulten las remuneraciones), se paguen con bonos públicos que venzan desde 2021, para con estos recursos ayudar a pagar las compensaciones a privados en 2020 (cuentapropistas, trabajadores informales y el resto más afectados por la crisis).

Respecto de si la mayor emisión generaría impacto inflacionario, el Ieral apunta que no se daría tanto en el corto plazo, dada la caída que existirá en la actividad económica (una caída de 3% anual o más), aunque si podría darse a mediano y largo plazo, una vez superados los mayores problemas generados por la pandemia, si no aplican medidas compensatorias.