La pandemia demora renegociación de deuda y abre más interrogantes

El presidente Alberto Fernández y todo su gabinete abocados a que la pandemia avance de la manera más lenta posible, sigue sin haber señales de un plan económico ni signos claros de cómo marcha la conversación con los bonistas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial pidieron a los acreedores bilaterales de los países más pobres que “congelen el reembolso de deudas” para que puedan liberar dinero para combatir la pandemia de coronavirus​. En este grupo de naciones –en el que vive una cuarta parte de la población mundial- no figura la Argentina que está en proceso de renegociación de su deuda tanto con acreedores privados como con el Fondo.

Por ahora, con el presidente Alberto Fernández y todo su gabinete abocados a que la pandemia avance de la manera más lenta posible, sigue sin haber señales de un plan económico ni signos claros de cómo marcha la conversación con los bonistas.  El viernes último el FMI recomendó una poda de entre 55.000 millones y 85.000 millones de dólares en los pagos.

Después de eso Morgan Stanley dijo: “El FMI y las autoridades financieras (de la Argentina) presentaron un marco coherente para la reestructuración de la deuda”. El reporte del estratega Simon Waever en Nueva York y el economista Fernando Sedano en Brasil indica que al tiempo que no revelan la propuesta actual de pago, los detalles sugieren que se requieren significativos ahorros de liquidez, por lo que no es segura una quita grande, con un periodo de tiempo de 2020 a 2030 para el ahorro manteniendo flexibilidad.

Morgan Stanley calcula que la quita equivaldría al 25% del valor presente neto de los bonos por canjear, superior al 15% que pedían los fondos de inversión, pero inferior al 30% o 50% con que amagaba el Gobierno. Implicaría recorte de intereses y extensión de plazos, pero no grandes quitas de capital. El banco especula con que la administración de Alberto Fernández buscará un acuerdo rápido y por eso evitará proponer fuertes podas, aunque tampoco las descarta en un escenario menos probable.

La entidad recuerda que el FMI juzga que la Argentina no puede afrontar pagos de intereses en dólares hasta 2024 y que a partir de entonces no pueden superar el 3% del PBI. También que el organismo ansía que el país reduzca su deuda neta del 56% del PBI al 40% entre 2020 y 2030.

El banco considera razonable que la Argentina no proyecte un crecimiento mayor al 2% anual en el largo plazo, dado su experiencia histórica, ni un superávit fiscal primario (antes del pago de deuda) superior al 1% del PBI. Claro que la entidad advierte que el coronavirus puede empeorar las proyecciones y alerta sobre la paulatina pérdida de competitividad cambiaria por efecto de la inflación y la quietud relativa del dólar oficial.

La consultora Quantum –que dirige Daniel Marx- insiste en que el financiamiento de la Argentina inserto en la política de reestructuración y nuevos tratamientos de pasivos del Tesoro Nacional, diferenciamos entre pesos y en moneda extranjera (ley local y extranjera).

Para los primeros, pesos con ley local, el Gobierno está enfrentado los vencimientos con una combinación entre renovaciones, canjes, emisiones netas y asistencia del Banco Central. El canje de la semana pasada por $310,8 mil millones de nominales de Lecaps, Lebad y Botapo por Boncer 20/24 + 1-1,5% disipa el escenario de los próximos meses y le quita presión potencial al Central para asistir al Tesoro por estos motivos.

Es decir, la cuestión de los pesos se está ordenando de alguna manera, con una diferenciación cada vez más clara entre deuda “vieja” y “nueva”, de mayor plazo y ajustable por la evolución del IPC. Con ello, se busca darle algún marco que sugiera la posibilidad de uso como moneda de transacción más creíble y forma de ahorro alternativa a la extranjera.

Distinto es el caso de los vencimientos en dólares, en particular bajo ley extranjera. En este contexto de tensiones e incertidumbre global es difícil pensar en lograr un acuerdo de largo plazo con acreedores externos en el futuro inmediato.

“Podría haber acercamientos y disposición de las partes para lograrlo, pero las visiones pueden diferir aún más y los tiempos se acortan, las reservas están bajo presión y las complejidades operativas se notan. De cualquier manera, los precios actuales descuentan un probable “default puro y duro”, describe Quantum y advierte que, en un contexto de manejo ordenado y controlado, podría potenciar la idea de “codicia mata al miedo” e identificar oportunidades de compra evitando fuertes tensiones sobre el sistema financiero y la moneda locales.

“Es importante recuperar posibilidades de manejo efectivo de la política monetaria y fiscal. Esto es que no se filtren en salidas de recursos y presiones cambiarias producto de aplicar excesos en el uso del poder soberano generando exacciones que afecten las posiciones locales. Por eso sería relevante generar condiciones de seguridad y retorno que reduzcan la incertidumbre (respaldo institucional, política ante contratos y tasas de retorno realistas compatibles con las posibilidades y los riesgos asociados)”, añade e indica que sería importante cuidar las hojas de balance, dando liquidez al sistema para que se pueda generar un esquema de funcionamiento de la economía, tendiente a acotar los riesgos asociados a disrupciones generalizadas en la cadena de pagos.