Pandemia frustra aislamiento PRO de Córdoba Cambia

La ruptura de bloques en la Legislatura y en el Concejo es un propósito que aún ronda en las cabezas de los macristas locales. El funcionamiento desconectado y los juegos individuales las reavivaron, pero la concordia política que impone el coronavirus frenó temporalmente los nuevos amagues.

Por Yanina Passero
[email protected]

La idea no es nueva. El macrismo cordobés estaba dispuesto a reclamar autonomía a los aliados de Córdoba Cambia –la versión local de la coalición nacional Juntos por el Cambio- apenas se consumó la derrota provincial y municipal de mayo de 2019 y, posteriormente, la del entonces presidente Mauricio Macri a mano del Frente de Todos de Alberto Fernández.

La conducción del partido amarillo en la provincia, liderada por Darío Capitani y el monzoísta Nicolás Massot, tenía sobrados motivos para separarse de las vertientes radicales que representan Ramón Mestre y Mario Negri, también del cívico Luis Juez. Con representación en el Concejo Deliberante y la Legislatura, los referentes del PRO entendían que desde su conformación la alianza estuvo viciada y que, con la derrota, poco sentido tenía seguir apostando a ciegas a la unidad del frente Cambiemos, tal como lo había imaginado el asesor estrella de Macri, el duranbarbista Marcos Peña.

Al fin y al cabo, los macristas terminaron en listas locales que no sentían como propias si se recuerda que triangulaban la ruptura con la fórmula compuesta por Mestre y Rodrigo De Loredo para el Panal y el Palacio 6 de Julio, respectivamente. La contundente bajada de línea de la Casa Rosada los obligó a acomodarse (cuando ya estaba casi todo repartido) a la boleta de Negri y Héctor Baldassi, enemigo público de la línea pionera del PRO; también al tramo municipal que lideró Juez.

Comenzaba el mes de noviembre del año pasado, cuando Capitani blanqueaba cuál sería su jugada en la Unicameral. Daba por descontado que la caótica convivencia durante el periodo electoral se trasladaría al funcionamiento del bloque en el recinto. Él y Silvia Paleo adelantaban que se moverían con independencia de los pares patrocinados por Negri.

El plan se frustró apenas comenzaron las negociaciones porque no lograron que otros ¿macristas? como Alberto “Tucho” Ambrosio o el dirigente simpatizante de Traslasierras, Raúl Recalde, se sumaran al aislamiento. La idea era levantar el perfil de cara a las tareas de rearmado político, post derrotas de mayo y octubre.

No prosperaron las conversaciones con los propios, menos con los ajenos. El mestrismo resolvió su funcionamiento con independencia, sin participar al PRO de las deliberaciones y el peronismo tampoco prometía asilo político más allá de conversaciones aisladas de aquel momento. Además, en el Concejo Deliberante de la ciudad, la referente de los ediles amarillos que ganaron sus escaños, la actual diputada Soher El Sukaria, honró el acuerdo político con Peña (y que le valió el distanciamiento local con sus conmilitones). El bloque en Pasaje Comercio que lideraría Juan Negri se mantendría sin fisuras, conforme a lo votado por los vecinos. Llegaba diciembre, sin más remedio que la unidad de Córdoba Cambia, otra vez forzosa.

La idea rupturista siempre estuvo presente y ronda en las cabezas de los líderes del PRO cordobés. En concreto, sólo la pandemia de coronavirus frenó amagues que ya fueron expresados a los aliados bajo la forma de abiertas advertencias.

Capitani y Paleo volvieron a manifestar su disconformidad con los problemas del bloque. Como se publicó desde estas páginas su presidente, Orlando Arduh, atraviesa una crisis de confianza interna y un enfrentamiento público con Ambrosio. ¿Capitani olfateará que esta vez puede contar con los favores del baldassistas que en la primera intentona no tuvo?

Como sea, en el Concejo, las cosas no estarían nada bien entre el macrismo y el negrismo. “Hay descontento total”, resumió un hombre cercano a la presidenta del Pro Capital, El Sukaria.

“Se les ha dicho de toda las formas posibles a Juan Negri, también a Rodrigo De Loredo, que no se corten solos. Esto es producto de que cada espacio está mirando su propia interna partidaria”, resumió la misma fuente.

Con juegos individuales, el nuevo amague separatista quedó frenado por el coronavirus y la rápida articulación que mostró el presidente Fernández con gobernadores, incluso miembros de la oposición en el Congreso. El objetivo de la política es detener la pandemia y mostrar corrección política.

El tiempo de las internas estará supeditado al control del virus, aunque esto no significa que los enojos queden en cuarentena.