Reverdece pata K de la CGT Regional

El Movimiento Sindical para la Justicia Social y el Trabajo, facción de la CGT Regional liderada por Ilda Bustos, se reunirá esta semana para manifestar -una vez más- su apoyo a Alberto Fernández y a Carlos Caserio como su alfil en Córdoba. Pablo Chacón, líder de Agec, se reunió la semana pasada con Sergio Massa. Los dos espacios afinan vínculos con Buenos Aires.

Por Felipe Osman
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Allá por junio de 2019 surgía dentro de la CGT Regional comandada por José “Pepe” Pihen una pata sindical K: el “Movimiento Sindical para la Justicia Social y el Trabajo”. El nacimiento de esta corriente interna de la central, integrada por 14 sindicatos -entre los cuales sobresalían la UEPC, la Asociación Bancaria y el sindicato de Alimentación-, fue liderado por Ilda Bustos, adjunta de Pihen en la CGT y secretaria general de la Unión Gráfica, y se dio como otra de las innumerables consecuencias del lanzamiento de la fórmula Fernández-Fernández, semanas antes.
El principal propósito de este grupo era diferenciarse del posicionamiento de la CGT Regional, que todavía no había manifestado su apoyo a la candidatura de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y encuadrarse detrás del proyecto político del Frente de Todos. Bustos, debe recordarse, ya sabía entonces que su banca como legisladora provincial de Hacemos por Córdoba tenía fecha de caducidad fijada el 10 de diciembre.
Desde entonces, el “Movimiento Sindical…” participó en diferentes actos respaldando al Frente de Todos durante la campaña electoral previa a las elecciones nacionales del 27 de octubre y se encolumnó detrás de la fórmula presidencial. Aunque no así de la lista de diputados nacionales, de la que el espacio quedó excluido, además de rechazar fuertemente la candidatura de Pablo Chacón, tercero de la lista.
La tensión entonces originada entre el polo liderado por Pihen y la facción comandada por Bustos se redujo cuando la central se pronunció a favor de la candidatura de los Fernández, pero no desapareció. Ahora, con la interna del PJ como telón de fondo, el “Movimiento Sindical…” ha puesto fecha a su próxima reunión, a fines de esta semana, y el motivo no sería otro ratificar su apoyo político al presidente y al senador nacional Carlos Caserio como su hombre de confianza en Córdoba.
Pero este sector del gremialismo no es el único que afina contactos con Buenos Aires. El secretario general del sindicato de Comercio, Pablo Chacón, sostuvo la semana pasada una reunión con Sergio Massa, su mentor nacional y artífice único de su candidatura a la Cámara de Diputados. La relación de Chacón con Massa es un resabio de la relación del ahora presidente de la Cámara Baja con José Manuel de la Sota, nacida durante el experimento nacional que ambos compartieron en 2015.
Así las cosas, puede verse a dos sectores del sindicalismo cordobés buscando afinar con distintos componentes del oficialismo nacional. Para el sector que lidera Chacón junto a Rubén Urbano -candidato a la secretaría general de la CGT Regional que impulsó el titular de Agec- es un gran momento. Alberto Fernández se ha recostado nítidamente sobre el moyanismo y “los gordos” (sindicatos de servicios), y su espacio tiene gran sintonía con estos últimos.
El “Movimiento Sindical…”, por su lado, ratifica su cercanía con el principal armador de Fernández en Córdoba, un vínculo que le podría abrir algunas puertas en Capital Federal.
Todo esto debe observarse en un marco en el cual el conjunto de sindicatos que se encolumnaron detrás de la candidatura de Urbano a la CGT ha denunciado que las pasadas elecciones de la central no debieron convalidarse, y ha explicado que, tras su normalización, pedirán a la CGT nacional participación en el asunto, con la intención de lograr que los comicios se repitan.
La vinculación que, por su parte, el “Movimiento Sindical…” pueda lograr con el gobierno nacional, también podrían incidir a este respecto, obrando como una resistencia a las pretensiones esgrimidas por el sector que comandan Chacón y Urbano.
Una señal clara sobre la llegada de cada espacio a la Casa Rosada debería tener lugar más temprano que tarde, cuando desde Buenos Aires se dilucide en manos de quien quedará la delegación cordobesa del Ministerio de Trabajo de la Nación.