Hasta que el campo y la Caja los separe: PJ admite límites al consenso

En el Panal consideran que la lista única del peronismo cordobés no es el problema de la relación Nación-Provincia, sino que las diferencias con el caserismo y los nuevos socios pueden venir de algunas definiciones del gobierno nacional.

Por Bettina Marengo
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El coronavirus ocupa completamente la agenda del gobierno provincial y de la política local, tanto en el peronismo como en otros espacios políticos. En el PJ, una alta fuente de El Panal aseguró que la prioridad exclusiva la tiene la pandemia mundial, pero esto no implica que debajo de la superficie no continúen las negociaciones para evitar las internas del PJ Córdoba. El cierre más o menos armónico de la conducción parece un hecho, sostuvo, pero esa foto no dará cuenta de los límites políticos del acuerdo.

Bajo la mirada de la Casa Rosada y concretamente del ministro del Interior Wado de Pedro (el funcionario originario de La Cámpora a quien el presidente Alberto Fernández ratificó días atrás su rol de interlocutor casi exclusivo del gobernador Juan Schiaretti), el peronismo cordobés apuesta a finalizar el proceso de renovación y unificación el 6 de abril con lista de consenso provincial y en los territorios.

A fin de mes, los partidos políticos, incluido el PJ, deben presentar los balances aprobados de la campaña 2019 y ese requisito judicial-electoral necesita también de cierta dosis de tranquilidad interna.

La cuestión formal de los cargos y la distribución de secretarías y lugares partidarios de bajísima influencia real no es motivo de preocupación especial ni en el schiarettismo (que se quedará con la mayoría) ni en el caserismo-albertismo, aunque presionará hasta el final.

En el caso de La Cámpora, haría un debut absoluto en el PJ Córdoba que va en línea con lo que sucedió, por ejemplo, en Mendoza. En esa provincia, La Cámpora está inserta en el PJ y quien fundara la organización a nivel local, la senadora Anabel Fernández Sagasti, fue la candidata a gobernadora del peronismo en 2019, con el guiño de Cristina Kirchner.

Además de sumar a la diputada Gabriela Estévez en la conducción, el PJ de Schiaretti está conversando con las agrupaciones universitarias de La Cámpora con el objetivo de incluirlas, según comentó una fuente del sector. La estrategia apunta a contrarrestar la presencia de sectores de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) que responden a la legisladora provincial Mariana Caserio, hija del senador Caserio, principal referente de Alberto en Córdoba. El caserismo cuenta con la JUP como parte de su fuerza en la interna en Capital, que es el distrito donde el schiarettismo menos quiere repartir con los otros sectores. Además, estaría en marcha el diálogo de El Panal con el diputado Pablo Carro, referente del llamado “grupo Universidad” y vínculos en el atomizado mundo político de la casa de Trejo.

El problema no es el casamiento sino el divorcio, dijo un schiarettista con acceso a la conducción provincial. En el Centro Cívico admiten que las diferencias fuertes con el gobierno nacional y el PJ nacional siguen presentes y que pueden profundizarse desde el mismo lugar de donde quedaron cuando Cristina Kirchner era presidente: de la política de retenciones y del financiamiento de la Caja de Jubilaciones.

La cuestión “campo” es intocable para el gobierno provincial y si bien el coronavirus le impuso una tregua a las patronales de la exportación sojera que salieron a las rutas por el aumento de tres puntos de las retenciones dispuesto hace unas semanas, tarde o temprano el conflicto se podría reeditar.

En ese caso, el peronismo de Córdoba se pararía del lado del sector agropexportador porque allí están sus bases electorales, afirman en el Centro Cívico. De hecho, los cuatro diputados de Hacemos por Córdoba votaron en contra del aumento de los derechos a la exportación incluidos en la ley de Emergencia y no habría cambio de posición al respecto. La fuente razonó que un pico de tensión entre la Casa Rosada y los sojeros podría abrir nuevamente una grieta entre schiarettistas y albertistas-cristinistas, más allá de cualquier foto y lista de unidad que se presente el 6 de abril.  Y especuló que los representantes del Frente de Todos cordobeses seguramente apoyarían las medidas del gobierno nacional, lo cual convertiría en inestable todo acuerdo partidario, local y nacional entre los dos PJ.

El antecedente inmediato puede hallarse en la campaña electoral por la intendencia de Río Cuarto, donde la palabra “retenciones” está prácticamente prohibida para los candidatos de la lista que encabeza el intendente Juan Manuel Llamosas.

Lo mismo podría suceder en relación al financiamiento de la Caja de Jubilaciones, parte de cuyo déficit anual depende de la Nación. Si bien hubo un primer desembolso hace diez días, de alrededor 500 millones de pesos, se trata de un pago correspondiente al mes de noviembre de 2019, pero resta conversar sobre lo que Anses adeuda del año pasado y el esquema de pago para el 2020. Si la negociación se pone tensa, o se reflota el reclamo de armonización, podría haber tensión también, con el consiguiente impacto en la estructura que liderará Schiaretti pero que, se supone, contendrá “a todos”.