Cinco libros a lomo de un potro oscuro

La editorial cordobesa Caballo Negro transita el primer año de su segunda década de existencia. El editor y poeta Alejo Carbonell pasa revista a los nuevos títulos que llegan al catálogo este primer semestre, apenas atravesada la decadencia cultural aguda reciente.

Por Gabriel Abalos
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El responsable del sello Caballo Negro cuenta lo que se viene este 2020 en materia de novedades. Alejo Carbonell pasa a enumerar los libros que se presentarán durante el semestre que transcurrimos:

–Para el primer semestre tenemos cinco libros. En la colección de poesía presentamos Escribir no es importante, una poesía reunida de Vicente Luy, no es la poesía completa, sino una buena selección que recorre todos sus libros.

Se trata de una selección realizada por el propio Alejo Carbonell, que acercará parte de la obra de una figura querida por los y las poetas, atravesada por un hueco de orfandad. El responsable editorial anuncia enseguida un cuarteto de títulos que trae a grandes nombres del pasado.

–En la colección de narrativa van estos títulos: La brasa en la mano, de Oscar Hermes Villordo; Las hamacas voladoras y otros relatos, de Miguel Briante; Seis novelas breves de S. Fragoso Lima, de Horacio Quiroga y El sonámbulo, de Augusto Roa Bastos. Es decir, son todos nombres de peso, libros buenísimos que no estaban.

Los más clásicos son Horacio Quiroga (1878-1937) y Augusto Roa Bastos (1917-2005), y los otros dos son autores argentinos que merecen llegar a serlo, Miguel Briante (1944-1995), maestro respetado por maestros y el chaqueño Oscar Hermes Villordo (1928-1994) cuya prosa atravesó las barreras en torno a la temática de la homosexualidad, con que le tocó convivir.

Carbonell caracteriza estas ediciones, una a una:

–En el caso de Briante, es el primer libro de cuentos, escritos entre los 15 y 21 años. Un libro notable y que desde que salió debe tener como cinco reediciones, siempre vigente. La primera edición es en 1966, Falbo librero editor, que también hizo la segunda edición. Luego salió por Puntosur en los 80. Página 12 hizo dos ediciones y creo que hay una o dos ediciones más.

“Después, la novela de Villordo, La brasa en la mano, que salió por primera vez en 1983 y se reimprimió y reeditó varias veces, es una novela hermosa, realmente. Está toda la cultura gay, el levante de una época, pero tiene un modo de relatar los lazos humanos, sobre todo entre las maricas, que es genial. Una joya. Refinado y muy emotivo.

“El libro de Horacio Quiroga trae seis novelas breves que firmó con el seudónimo S. Fragoso Lima y que salía por entregas (folletín) en revistas de entre 1908 y 1913, Caras y Caretas y Fray Mocho. Es un Quiroga puro. El tema es así: el tipo ya escribía para esas revistas y firmaba como Quiroga, pero se ve que necesitaba más guita, entonces mandaba más textos, pero con otra firma. La cosa es que vos agarrabas la revista y leías en la parte “literaria” una novelita por entregas firmada por Quiroga. Y luego, en una parte más chabacana, otra novelita, firmada por S. Fragoso Lima, entre avisos publicitarios. Este libro viene con varios estudios preliminares, porque se trata de una adaptación a nuestra colección de narrativa, de una publicación que hizo una editorial colega en Uruguay. La compilación, la investigación y los textos preliminares son todo trabajo de ellos. Se llama Quiroga la editorial uruguaya.

“Y queda lo de Roa Bastos: es una novela breve, se llama El sonámbulo y nunca se publicó en Argentina.

Se publicó primero en italiano en 1976 y luego en portugués en el 77, pero en ninguno de los dos casos con ese nombre, ya que es un texto que acompañaba un libro de reproducciones de Cándido López. Solo que este monstruo en vez de darle un textito, tipo catálogo, le dio una noveleta sobre la Gran Guerra. Y es increíble lo que armó, a dos voces. Después salió dos veces en Paraguay, la última en una edición de bolsillo. Pero acá es la primera vez que se publica.”

Alejo Carbonell habla también de los ánimos editoriales y de las condiciones concretas en este comienzo de año:

–Mirá nosotros lo que pensamos en que después de diez años de trabajo sostenido tenemos que dar un salto en muchos sentidos, y mejoramos mucho la distribución, por ejemplo. Nuestros libros están en muchos lugares, se ven, se leen, los libreros nos reciben con ganas. Entonces nos animamos también a ampliar los horizontes del catálogo, por decirle de alguna manera, para este año. Lo que ya hicimos es garantizar que vamos a estar en las dos ferias más importantes del país que son la Internacional de Buenos Aires y la FED (la feria de Buenos Aires arranca a fines de abril y la FED, que se hace en el Konex, en agosto). Y además seguimos ampliando la distribución, es decir, todo lo que está a nuestro alcance para que los libros lleguen. Después, ya hay factores como la economía del país, la suerte, la prensa, etc. Esa es otra historia. Y en lo que refiere a la segunda mitad del año, vamos a dedicarnos a lo más contemporáneo, pero a eso no lo podemos contar todavía porque no lo tenemos cerrado. Solo que sería con gente de ahora, muchas mujeres.