Planes de El Panal en la interna: cuota mínima para “rebeldes”

El oficialismo provincial no se muestra muy dispuesto a repartir cargos con el caserismo, convencido de que el senador no está en condiciones de desafiar la interna. Una opción es “entregar” la representación del PJ nacional. González viaja hoy a Ferro. Danza de nombres para la Mesa Ejecutiva provincial y equidad de género.

Por Bettina Marengo
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El PJ Córdoba encara un desalambrado custodiado del partido, luego de una década de mantenerlo aislado del kirchnerismo y del PJ nacional. Una distancia que se alimentó no sólo con la resolución 125 del primer gobierno de Cristina Kirchner, sino de lo que el peronismo cordobés considera el ninguneo nacional a los esfuerzos del fallecido José Manuel de la Sota para ser candidato presidencial en 2002, de la mano de Eduardo Duhalde, y doce años después, en 2014, cuando jugó por fuera del PJ y terminó en internas con Sergio Massa, hoy parte del gobierno del Frente de Todos. Los delasotistas recuerdan, todavía, cuando De la Sota se retiró de la cumbre del PJ donde estaban gobernadores como Daniel Scioli y Miguel Beder Herrera, con quienes hablaba de la renovación partidaria, ante la irrupción en la cumbre de Carlos Zannini, entonces mano derecha de Cristina y secretario Legal y Técnico de la Presidencia.

Tanta distancia no va a solucionarse de un día para otro, ni en el PJ Córdoba ni en el PJ nacional, cuyos procesos de renovación van a ir más que emparentados, pegados. El presidente alterno del PJ Provincial, Oscar González, viaja hoy a Buenos Aires para supervisar la participación de los congresales cordobeses en el Congreso del microestadio de Ferro, donde se darán los primeros pasos del recambio nacional, que se definirá entre el actual presidente José Luis Gioja y el gobernador chaqueño Jorge Capitanich.  González y el gobernador Juan Schiaretti son los que tienen la lapicera para firmar la negociación y no se muestran dispendiosos con los “rebeldes”.

Según supo este diario tras dialogar con varios jugadores de primera línea del schiarettismo, el gobierno de Córdoba está dispuesto a ofrecer a Carlos Caserio, el principal referente del peronismo albertista, menos del 20% de los cargos en la nueva conducción provincial del PJ, porque considera que el caserismo tiene representación parcial en tres de los 26 departamentos. Colón, Punilla y General San Martín. La idea es dar tratamiento de “minoría” al “albertismo”, lo que equivaldría ofrecerle al sector una equis cantidad de cargos en los distintos estamentos partidarios. Fuera de ese porcentaje, habría riesgo de internas, desafían en el schiarettismo, convencidos de que los números mínimos que establece la Carta Orgánica del PJ no le dan a Caserio para desafiar con una lista propia provincial. Y en el marco de un acuerdo, no podría ir a internas en los departamentos donde tiene más representación territorial. Del lado del punillense siguen sumando cuadros y afirman que tienen más de lo que el gobierno provincial quiere reconocer.

En ese marco, una opción que baraja el Centro Cívico es que Caserio y Martin Gill, el licenciado intendente de Villa María que también es referencia de Alberto Fernández en Córdoba, se integren a la conducción nacional del PJ, cuyas elecciones están previstas para el 4 de mayo. Sería una suerte de plan canje con los cargos provinciales.

Todo está por verse y en plena negociación. Hoy será un día clave en Ferro, con demostraciones de fuerza de negociación de uno y otro sector, aunque en última instancia el Centro Cívico apuesta a un acurdo Schiaretti-Alberto. En esta puja también tendrá su intervención Natalia de la Sota (todavía no confirmó si viaja ella misma Ferro), quien quiere comandar el delasotismo  que en parte le responde a Caserio.

Mientras, empiezan a sonar nombres para los postulantes que Schiaretti quiere sentar en el Consejo Provincial del PJ. Con el gobernador como presidente partidario -es casi la única certeza que hay en todo este proceso-  una mujer podría secundarlo como alterna o adjunta. Por ley 27412 de Equidad de Género, que reformó la ley de Partidos Políticos, los cargos partidarios tienen que respetar la paridad de género igual que la conformación de listas legislativas. El año pasado, la jueza electoral nacional María Servini sentó jurisdicción al respecto.

Juan Carlos Massei, Manuel Calvo, Martin Llaryora, el mencionado González, Eduardo Accastello, Jorge Montoya, son algunos de los nombres que empiezan a sonar para acompañar la jefatura de Schiaretti. Casi todos hoy integran la Mesa Ejecutiva y el Congreso Provincial e integran la flor y nata del oficialismo. Entre las mujeres, Alejandra Vigo, la mencionada Natalia de la Sota (que por apellido obligadamente estaría convocada a estar en el secretariado, afirman) y, si se cierra el acuerdo con La Cámpora, la diputada Gabriela Estevéz son las nombradas. También habrá lugares para el Movimiento Evita, que ya integra Hacemos por Córdoba y está trabajando territorialmente en Capital bajo el ala de Vigo.

Una de las jugadas que puso en marcha el oficialismo provincial es tratar de arreglar la incorporación de los sectores cristinistas-albertistas clásicos, básicamente La Cámpora, para intentar dejar a Caserio en soledad. Este diario no pudo saber hasta donde están avanzadas las negociaciones con la organización cuyo interlocutor provincial es el ministro del Interior Wado de Pedro, ni qué le pedirán a Gonzáles, pero sí que las tratativas están en marcha.

El reglamento interno del Justicialismo cordobés habla de una estructura de conducción con un representante por cada uno de los 26 departamentos y de la Provincia como distrito único. Además, entre otros estamentos, están los cargos de congresales nacionales. La fecha tope es el 6 de abril, día en que tiene que estar resulta la unidad o llamarse a internas.

Astilla del mismo palo

La última vez que el PJ Córdoba siente fuerte el impacto de una  movida K en Córdoba fue cuando Accastello se enroló en el Frente de Todos, herramienta electoral creada por Néstor y Cristina Kirchner, de la que el hoy el ministro de Industria y Comercio de la Provincia fue referente cordobés. El villamariense no llegó a poner en riesgo la Gobernación, pero tuvo capacidad de daño y partió el electorado peronista. Caserio logró meter la cuña del albertismo-cristinismo nacional en el cerrado partido provincial y, si lo logra, lo haría en el marco de un acuerdo nacional, lo que constituye toda una novedad para la Provincia. Astilla del mismo palo igual que Accastello, pero sin llegar a romper con el partido, el senador fue mesa chica de De la Sota y de Schiaretti, a diferencia del hoy encumbrado Llaryora, uno que logró dar el salto provincial luego de un desafío interno a los caciques históricos.