El Panal convocó a Mesa Provincia -Municipios (efecto interna PJ)

Luego de otear las presencias del cónclave de Caserio y de la visita de los intendentes radicales a AF, el Gobierno convocó a la primera reunión del espacio institucional. La cita es mañana a las 16 en el Centro Cívico. Gestión y política para mantener el status quo.

Por Bettina Marengo
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Una certeza y una promesa rondan por estos días en el Centro Cívico: que Juan Schiaretti conducirá el peronismo provincial con o sin internas y que en los próximos diez días puede haber novedades en la relación con el gobierno nacional. En ese marco, y luego de otear las presencias del encuentro del PJ albertista encabezado por Carlos Caserio, se aceleraron los tiempos internos. La decisión hoy es jugar a fondo con los intendentes, propios, aliados y ajenos, e “ir con todo” para mantener el estatus quo político del PJ Córdoba.

Para mañana jueves a las 16 horas está convocada la primera reunión del año de la Mesa Provincia Municipios en la Sala de Ministros del Centro Cívico. La invitación del titular de Gobierno, Facundo Torres, llegó el fin de semana a los celulares de varios jefes comunales, con prioridad a los schiarettistas, que no dudan de que se trata de una reacción de El Panal para marcar una línea divisoria entre los que están de uno u otro lado, con el PJ oficial o con Caserio.

Aunque la convocatoria a la Mesa estaba en la agenda de la Provincia para el primer trimestre del año, la primera cita se adelantó unos días, sin que el oficialismo haya terminado de organizar el bloque de intendentes de Hacemos por Córdoba.  El jueves pasado Torres reunió a los jefes territoriales propios para, entre otros puntos, resolver quien ejercerá la presidencia del bloque, pero esto último no se concretó. En cambio, los ex Comupro (intendentes del PRO y vecinalistas), se presentarán con su referente, Marcelo Bustos, de Salsipuedes. El bloque de intendentes radicales también tiene un representante-coordinador, Carlos Briner, de Bell Ville.

Si bien el temario de la primera reunión de la Mesa no trascendió, los intendentes dan por sentado que el Gobierno escuchará las necesidades de los municipios e intentará contenerlos en el marco de la escasez de recursos que sufre la Provincia, que por otra parte es la misma que tiene la Nación. Pero más allá de la gestión y de las necesidades prácticas, el trasfondo de la interna peronista impregna la convocatoria de mañana.

Con sinceridad o sobreactuando calma, la mesa chica de Schiaretti minimizó el número y la representatividad de los jefes comunales e intendentes que reunió el senador nacional en el plenario del jueves pasado. Fuentes cercanas al gobernador contaron 26 intendentes “de comunas o pueblos mucho chicos” y relativizaron que en realidad sean 70 u 80, como suelen cuantificar desde el entorno Caserio.

De cara a una eventual interna, dos conclusiones obtuvieron del plenario caserista-albertista: Colón es un departamento para preocuparse y Martín Gill no arrastró intendentes de San Martín. Por lo demás, destacan que estuvieron “sólo” ocho de los trece legisladores que responden al punillense en el bloque de Hacemos por Córdoba. Con respecto al licenciado intendente de Villa María, el Panal vivió como un triunfo propio la debilidad política en que quedó Pablo Rosso, el concejal ungido como titular interino del Ejecutivo, que se interpreta como una debilidad de Gill. Rosso  que subió al cargo con cuatro de once votos (dos concejales que responden a Eduardo Accastello se abstuvieron de votar), de los cuales uno fue el suyo propio. La intendencia de Villa María, en caso de que el actual viceministro de Obras Públicas no retorne al cargo cuando se le venza la licencia en el mes de junio, es un claro objetivo del Centro Cívico, con un Gill que hoy es el principal candidato a gobernador del albertismo cordobés.

No solo de peronistas vive el schiarettismo. También molestó en el Centro Cívico el viaje de una veintena de intendentes radicales a la Casa Rosada, también el jueves pasado, a entrevistarse con el presidente Alberto Fernández. Lo hicieron de la mano del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, uno de los primeros radicales K y vanguardista en el apoyo al hoy presidente. Zamora ya había llevado intendentes cordobeses a un encuentro con Alberto durante la campaña electoral de octubre. Lo cierto es que el gobierno cordobés lo consideró antes y ahora una intromisión de un gobernador en otra provincia. Un cuando los jefes territoriales sean de otro partido, el PJ no está dispuesto a entregar la tradicional buena relación con los radicales del interior.

Como se dijo al inicio de esta nota, la administración Schiaretti supone, espera, que antes de los próximos diez días se produzcan novedades con el gobierno nacional. Una fuente que habló con este diario aseguró que el ministro de Interior, Wado de Pedro, llamó a un funcionario cercano al mandatario provincial luego del saludo vía Twitter a Caserio y Gill, previo al encuentro del Holliday Inn. Wado es el albertista que más habla con Schiaretti, y de hecho se reunieron dos veces a solas: una en Buenos Aires, y una más breve en Córdoba. En las próximas horas comienza a repartirse en Córdoba la tarjeta alimentaria del Plan Nacional contra el Hambre. Se trata, por ahora, del acuerdo más claro que une a Nación y Provincia. El resto está por deletrearse.