¡Ajustaste a los viejos, chinwenwencha!

Sea por solidario o por complacer a los acreedores, el gobierno efectivizó el ajuste sobre esos a los que en campaña les prometió un 20% más.

Por Javier Boher
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Ay, ay, ay, amigo lector. Si usted es jubilado, lo siento mucho. Si usted es joven y kirchnerista, devuélvales la plata a los viejos: ¡se la sacaron toda, chinwenwencha!. Quédese tranquilo que no le voy a hacer objeciones morales. O sí, porque ahora están militando ajustar a los viejos. Felicitaciones por otro papelón.

Que quiere que le diga, estimado. Es interesante que hayan esperado hasta el viernes a la tarde para anunciar que a esos locos viejitos no les iba a alcanzar ni para comprar una bolsita de semillas para ir a tirarles a las palomas (con esa plata ahora les convendría comprar un buen adobo para que no se note cuando se coman a sus plumudos amigos).

Se ve que esperaron a que se hiciera el hora en el que dejan de estar en guardia los mineros de la protesta, los que siempre encuentran una buena oportunidad para salir a tirar piedras. En una de esas estaban preparando el mate y los sandwichitos de mortadela para irse a pasar el fin de semana a algún lado, ahora que según el universo Pravda criollo la temporada estalla.



Quizás usted no recuerde porque era muy chico, pero hace dos años (una eternidad) rompieron la plaza a martillazo limpio y trataron de enterrar vivos a los policías que custodiaban el Congreso para que no se apruebe la ley que ahora suspendieron y con la que los jubilados hubiesen ganado más.

Recuerde: diputades llorando represión, el arrebato del micrófono a Monzó, el cacerolazo de Donda, todo un acting de que llegaba el neoliberalismo a sodomizar a los pobres jubilados. Terminó y todos se abrazaban y cantaban extasiados. Hoy podrían llamar al coro de niños troskistas que se queja por twitter en lugar de salir a la calle de nuevo para cantar todos juntos alguna de Piero o de Victor Heredia y hacerse los boludos con el ajuste.

No siempre da lo mismo quién gobierna y quién es oposición, todos lo saben y cada uno tiene sus preferencias. Pero los resultados son como la pelada: por más que intenten esconderlos, siempre se terminan viendo.

Le digo más: hoy se callan todos, pero alguien va a recibir una bola de juicios más grande que la piedra que casi aplasta a Indiana Jones. Algún detalle le van a encontrar cuando el próximo que no sea del palo se haga cargo del quilombazo que están dejando, todo favorecido por el silencio de los devotos admiradores de la libación al santo falo peronista.

Fíjese qué cosa curiosa: nos sorprendemos por que militen el ajuste a los jubilados tipos que fueron capaces de militar que la tragedia de Once fue culpa del maquinista, que la muerte de un fiscal está justificada por putañero o que el líder del progresismo sea el mismísimo jefe de la iglesia católica. Bancar el ajuste a los jubilados se caía de maduro.

Lo que sí debería molestar a muchos es que estos tipos se crean los dueños del progresismo, una especie de vara moral para medir qué entra en esa condición. Con ese verso de que se preocupan por los que menos tienen, esos tienen que preocuparse porque tienen cada vez menos. Un juego de palabras parecido al juego de manos que hacen para quedarse con la plata de los otros.

Desde ese pedestal progresista te ajustan las jubilaciones, vuelan en aviones privados para la campaña, pagan festivales al aire libre, te enseñan sobre diversidades de género o te hacen hablar inclusivo, pero después tiene que venir el cómplice de Cristóbal López a lavar su imagen haciendo diez pozos de agua para los wichi en el norte. Evaden impuestos y se sientan a la mesa del gobierno para hacer sus negocios, pero te dan diez pozos de agua. Es como que tu señora te gorree con diez amigos, pero que decidas quedarte con ella porque no te disputa la colcha en invierno. Demencial.

En el mismo grupo de empresarios defensores de la patria está el amigo del laboratorio de las cajitas amarillo y negras, ese al que seguramente el PAMI le va a meter un montón de medicamentos en la lista de 170 remedios gratis.

¿No me diga que usted también creyó que eso era para los jubilados? ¡Pero no, amigo lector! ¿Cómo se cree que se le paga a los laboratorios la baja de precios que se autoimpusieron a fin de año, los aportes de campaña o los objetos choripaneados que donaron para hacer un museo de Borges?.

No sea ingenuo, estimado. Lamento decirle que a las Ferraris y los cumpleaños en el desierto los pagamos con esas listas que nos venden como épica de recuperación de un derecho. Yo sé que creen que Elisa Republiqueta está demente, pero a esto lo avisó antes de las elecciones.

La cosa, en resumidas cuentas, quedó más o menos así. Si cobra la mínima y una pensión, porque el matrimonio trabajó siempre, no le toca aumento. Si se esforzó por tener un buen ingreso y aportó mucho, no le toca aumento. Si fue juez o funcionario, sí le toca (mandaron un proyecto para recortarlas, pero lo van a freezar, obviamente). Si cobra la mínima porque nunca tuvo aportes, también. El sistema no se sostiene, pero castigan a los que lo sostuvieron. Se infla el pecho con esa solidaridad.

Imagine que cuando militaron que regalarle 10 dólares a los nietos es de pijotero, no podían saber que en muchos casos hoy hablamos de un ajuste que arranca en unos 6 dólares por jubilación. En el tramo hasta los $50.000 (que es al que proporcionalmente más se le saca) llega a unos 30 dolares. Entre medio y tres regalos. No todos tienen la suerte de la que se está deshinchando en Cuba, que tenía 4,5 palos verdes en una caja de seguridad.

Le digo, amigo lector. Cuando estatizaron las AFJP desapareció el esfuerzo de cada uno. Ahora depende de lo que quieran pagarte los que mandan. El tipo que no vivió a pleno a su familia para tratar de mejorar sus ingresos como pasivo hoy se da cuenta que era más negocio hacer la del hippie malabarista en el semáforo, fumando porro y consiguiendo una jubilación sin aportes. No me venga con el verso de que se los descuentan de su jubilación, porque toda sale del mismo lugar.

¿Qué quiere que le diga, amigo lector? Llego a este punto y me vendría muy bien un consejo de gente que sabe mucho más que yo. Me resta hacer más de 30 años de aportes. ¿Los hago o los pido para mí?.