Parte se resetea para sobrevivir

Bajo el mando del ex legislador provincial Enrique Asbert el armado que levantaba el albertismo puro en Córdoba no cuajó. No se consiguieron cargos en la nación ni las adhesiones/afiliaciones necesarias para lograr la personería jurídico-partidaria de Parte en Córdoba. El Plan B: conducción colegiada.

Por Felipe Osman

Recapitulemos: tras el lanzamiento de la fórmula Fernández-Fernández y su triunfo en las PASO, el albertismo se entusiasmó con la idea de construir un armado territorial que, integrando el Frente de Todos, respondiera a un ADN puramente albertista.
Las condiciones estaban más que dadas. La fórmula del FdT había superado con creces su primer test electoral e imaginar un batacazo de Juntos por el Cambio que coartara la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada en las generales del 27-O era poco menos que cosa de ciencia ficción. La idea de construir en Córdoba un espacio que respondiera únicamente al entonces presidenciable contaba con cuanto viento a favor resulta posible contar. Y el vehículo que institucionalmente contendría ese armado sería el partido Parte. Sin embargo, las cosas no resultaron.
Si bien se empezó a conformar un espacio político que respaldó la candidatura de Fernández y participó en la campaña y la fiscalización, las negociaciones por cargos para sus dirigentes en el Estado nacional se dilató incluso tiempo después de que el FdT aterrizara en Balcarce 50 y los partícipes de este armado primigenio empezaron a impacientarse.
Enrique Asbert, líder último de Parte en Córdoba y responsable de él tanto ante los dirigentes reclutados como ante el propio Fernández, encabezó estas negociaciones y viajó en repetidas oportunidades a Buenos Aires, donde mantuvo reuniones con el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y con el presidente de Parte a nivel nacional, Claudio Ferreño. Pero las negociaciones no tuvieron los resultados esperados.
No sólo no se lograron los lugares pretendidos en la nación, sino que Ferreño no quedó conforme con los resultados que Asbert tenía para mostrar. El armado territorial no satisfizo, y menos el hecho de que Parte aún no contara en Córdoba con las adhesiones/afiliaciones necesarias para conseguir la personería jurídico partidaria que necesita para ser formalmente un partido político.
Desde Buenos Aires entendieron que se había desaprovechado un momento largamente favorable para lograr tales objetivos, con Fernández liderando las encuestas primero, y ganando ambas elecciones después.
Además, dado que Asbert no logró cerrar los espacios pretendidos para los partícipes de Parte, dirigentes y militantes empezaron a viajar a Buenos Aires cuestionando su obrar y buscando velar por sus propios intereses por fuera de su representación, inorgánicamente. Y esto fue interpretado como una incapacidad del armador designado para contener a la tropa cordobesa.
Se tomó entonces la decisión de pasar de una conducción concentrada en él a una junta promotora, de la que participa, pero que no dirige. Esta junta estaría además integrada por Daniel Pérez, Mauricio Corrá, Jhonny Longhi y Gabriel Gigena, aunque este último sería el integrante más gravitante, por estar encargado del armado político y de reunir las adhesiones necesarias para que Parte quede inscripto, finalmente, como un partido político.
Gigena fue elegido para ello precisamente por su experiencia, ya que participó de un proceso similar cuando se conformó el Partido de la Victoria en Córdoba.
De momento, sus principales esfuerzos estarían destinados -además- a realizar recorridas por el interior para recuperar y contener a los dirigentes y militantes desencantados con el espacio y transmitirles que Parte está en un proceso de reformulación, que las intenciones del presidente de contar con un partido (y un espacio) propio con presencia en todo el país sigue vigente, y que contarán con su respaldo.
Entre los desprendimientos que sufrió el espacio, además de distintos dirigentes del interior, se cuenta al ex concejal Marcelo Pascual y a Encuentro Militante, armado territorial conducido por Juan Solano. Ambos se habrían alejado de Parte.