Gobernando la escasez

El gobernador es un tiempista. Tenía que hablar y lo hizo. Lejos de los anuncios para prometer obras públicas, ya ejecutadas en su mayoría, de un nivel nunca conocido en Córdoba, igual lanzó dos iniciativas importantes: Ley de economía del conocimiento y programa para conexión a las redes de gas para las industrias.

Por Gabriel Osman

Por caprichos institucionales, Córdoba abre sus ciclos legislativos los 1 de febrero y la Nación los 1 de marzo. Estas circunstancias más el nivel solo incipiente de la trabajosa vinculación de la Provincia con el gobierno nacional licuaron, en buena medida, el discurso legislativo que Juan Schiaretti pronunció el sábado ante la Legislatura.Este mensaje propiamente inaugural de su tercer mandato como gobernador estuvo impregnado de estas indefiniciones. Es cierto que Córdoba es la única provincia que dialoga directamente con el ministro del Interior, “Wado” de Pedro, mientras las otras lo hacen a través de Máximo Kirchner o Sergio Massa, pero el acomodamiento de los distintos funcionario en el organigrama del poder a 50 días de asumir tampoco ha terminado. ¿El rango ministerial de la relación es una deferencia o un vínculo de segundo nivel?
El gobernador es un tiempista. Tenía que hablar y lo hizo. Lejos de los anuncios para prometer obras públicas, ya ejecutadas en su mayoría, de un nivel nunca conocido en Córdoba, igual lanzó dos iniciativas importantes: Ley de economía del conocimiento y programa para conexión a las redes de gas para las industrias. Para el primer emprendimiento, a contrapelo de las decisiones nacionales, que anularon planes de incentivos a estas actividades de gran valor agregado y en las que Córdoba es punta a nivel nacional.
El calendario lo ayuda para pisar la pelota y esperar las definiciones imprescindibles. Este es un año no electoral con la excepción, a nivel provincial, de los comicios municipales en Rio Cuarto para el 29 de marzo. Pero no se esperan sorpresas en el Imperio de Sur, con Llamosas muy probablemente logrando la reelección sin sobresaltos y con cobertura coincidente del peronismo provincial y nacional.
El radicalismo y el PRO local en dispersión no tienen chance alguna de ponerlo en aprietos. Su principal preocupación puede provenir de su frente interno, con Carlos Caserio convertido en el alter ego del peronismo Cordobés, pero también esto está atado a la evolución de sus vínculos con el gobierno nacional.
En el manual de procedimientos de estos 25 años de gobiernos peronistas existen instructivos para coyunturas como las actuales. El PJ irrumpió en el poder, allá por 1999 y ya en 2002 estalló la peor crisis económica del país, y luego sobrevinieron los peores años de relacionamiento con el poder central, que llegó al clímax en el tercer mandato de Cristina de Kirchner.
Pero digamos, adicionalmente, quién podría plantearle premuras al gobernador Schiaretti cuando la Nación no ha resuelto ni mucho menos las propias. ¿Es opción el modelo Axel Kicillof, al borde del default y sus desajustes en hechos y declaraciones con el gobierno de Alberto Fernández.