Rafecas se prepara para cerrar “era interinato” en la PGN

El Gobierno se prepara para enviar el pliego del juez al Senado. Aunque el juez sumó más de 600 adhesiones, su pliego podría estancarse en el Senado.

rafecasCon solo tres impugnaciones a su candidatura para desempeñarse como procurador General de la Nación, el juez federal Daniel Rafecas se preparar para cerrar la “era interinato” en el organismo.

Ayer finalizó el plazo estipulado para presentar avales o recurrir la postulación que, según se estima, será resuelta por el Senado a principios de marzo.

Sobre la hora, la UBA sumó su voto de confianza a favor del elegido de Alberto Fernández. El rector Alberto Barbieri envió una nota al Ministerio de Justicia en la cual destacó que el magistrado cursó tanto la carrera de derecho como su doctorado en la institución.

También aseguró que Rafecas está “dotado de un talento especial” y de una “probada experiencia en la transmisión de conocimientos a generaciones de abogadas y abogados”.

Además de la venia de la UBA, el juez tiene la de otras altas casas de estudio y de grupos académicos locales e internacionales.

En tanto, cuenta con el respaldo de casi la totalidad de los organismos de derechos humanos del país y con el aval de integrantes de varias cortes supremas provinciales (Salta, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero y Tucumán, entre otras).

Hace tres semanas, a días de que el Gobierno oficializara el nombre de Rafecas para encabezar la Procuración General de la Nación (PGN), la Fundación Apolo impugnó su candidatura.

La ONG cuestiona la idoneidad moral del funcionario para el puesto y apuntó a su falta de independencia; principalmente, por su actuación al analizar la denuncia de Alberto Nisman en contra de Cristina Fernández de Kirchner, por el presunto encubrimiento de los autores del atentado a la AMIA, que desestimó en tiempo récord.
Además, recordó que la Corte ratificó la sanción que el Consejo de la Magistratura de la Nación le impuso por “recibir en privado a personas ajenas a la causa, adelantarles la decisión a tomar y omitir dar intervención a quienes eran parte”, extendiendo, según alegó, “un manto de sospecha sobre el trato igualitario que debe prodigarse a los sujetos procesales”.

“Resulta un despropósito pretender que el Ministerio Público sea conducido por quien demostró no ser independiente, eludió investigar la denuncia que llevó a la muerte a un destacado integrante del organismo que hoy pretende conducir y, finalmente, puso en duda -sin fundamento alguno- la salud mental del fallecido funcionario”, reza también el escrito.

Otra objeción la promovió el abogado Fernando Lardies, quien también lanzó una campaña en la plataforma change.org., y la última provino de un actor inesperado: Julio De Vido, procesado por Rafecas en el marco de la causa “Odebrecht”.

El ex ministro de Planificación, con prisión domiciliaria en el caso por irregularidades en el manejo de fondos que debían destinarse a la mina de Río Turbio, le  envió una carta a la ministra de Justicia Marcela Losardo denunciando que Rafecas emitió “resoluciones oportunistas” en su contra.

Ahora, el Gobierno se prepara para enviar el pliego de Rafecas al Senado, en donde necesita una mayoría calificada de 48 votos sobre 72.

Sin José Alperovich en el recinto, el bloque del Frente de Todos tiene 40 voluntades. Sumando aliados, podría llegar a 43.

De esa manera, para que Rafecas sea en nuevo jefe de los fiscales el oficialismo necesita que radicales y macristas lo asistan.

Por lo pronto, la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio ordenó que sus senadores tengan unanimidad a la hora de pronunciarse, en una cumbre realizada en las oficinas del jefe del interbloque de diputados, Mario Negri.
La PGN está a cargo de un interino desde que Alejandra Gils Carbó renunció, a fines de 2017.

Eduardo Casal tomó el control del organismo y aceleró reformas para facilitar su conducción hasta que se designara al relevo de la cofundadora de Justicia Legítima, algo que no sucedió, ya que la anterior Administración no tuvo éxito al postular a la vocal de la Corte porteña Inés Weinberg de Roca.

La dimisión de Gils Carbó aceleró los pases de factura a sus “leales”. El presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios de la Nación (AFFUN), Carlos Rívolo, aseguró que la actividad política dentro del Ministerio Público no debía existir y, en ese contexto, criticó a algunos colegas -cordobeses incluidos- que llamaron “golpistas” a los agentes que marcharon para homenajear a Nisman, en febrero del 2015.

Además, valoró que no hubo una política de persecución de la corrupción durante el kirchnerismo y que Gils Carbó sumergió a la PGN en una crisis porque eligió ser “procuradora de un Gobierno”.

Sobre Justicia Legítima, la fuerza de choque del kirchnerismo en el Judicial, dijo que participó en la primera reunión del grupo y que salió “espantado” porque se afirmó que la Corte “tenía que acompañar con sus fallos” al Ejecutivo.