Primera movida de la CGT normalizada (guiño a los gremios privados)

Con Pihén a la cabeza, una treintena de sindicatos se reunieron con el ministro de Trabajo, Omar Sereno, para escuchar su interpretación sobre el pago de los 4000 mil pesos en dos veces dispuesto por el gobierno nacional para los trabajadores del sector privado.

Por Bettina Marengo
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CGTLa CGT Regional Córdoba post normalización debutó con una primera  actividad en la que reunió a una treintena de gremios de distintos sectores. Fue para una entrevista con el ministro de Trabajo de la Provincia, Omar Sereno, por un tema que afecta exclusivamente al sector  privado. Le pidieron al funcionario precisiones sobre el alcance del decreto 14.220 del gobierno nacional, que establece un pago de 4.000 en dos veces consecutivas para los trabajadores del sector privado, en forma remunerativa y a cuenta (o no) de futuras paritarias.

Los primeros 3.000 pesos se liquidan con los salarios de enero, que se paga en los primeros días de febrero (los restantes mil, con el salario de febrero). Con esa fecha cercana, la inquietud tuvo carácter de imperioso, sobre todo teniendo en cuenta de que muchas empresas manifestaron que no podrán hacer frente a la obligación.

A la reunión del lunes por la tarde asistió el titular de la CGT, José Pihén, a su vez secretario general del Sindicato de Empleados Públicos, la adjunta Ilda Bustos, del gremio de los Gráficos, el secretario de Prensa, Federico Cortelletti, del gremio de los Judiciales, el titular de la Uepc, Juan Monserrat, y un nutrido grupo de representantes sindicales de distintos rubros. De la situación salarial del sector público cordobés no se habló: los estatales no están comprendidos en el mencionado decreto y tampoco los alcanza el incremento para sus pares nacionales dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández a poco de asumir.

El encuentro con Sereno, ministro cercano al gobernador Juan Schiaretti, fue la primera actividad de la CGT normalizada bajo la conducción de Pihén y con tres secretarios adjuntos, dos del sector privado, José Porras de Smata y la mencionada Bustos, y uno que tiene un pie en cada lado, el bancario Raúl Ferro. Durante febrero se realizará un plenario general para evaluar la gestión nacional y provincial en lo que respecta a los intereses de los trabajadores. El ojo puesto en las problemáticas del sector privado (tanto de gremios productivos como de servicios) es una vieja demanda de distintos sectores gremiales, incluidos algunos internos de la central obrera. Distintos dirigentes que hablaron con este medio deslizaron que era necesario entender la situación particular de los trabajadores cuyas patronales son empresarios grandes o chicos. La iniciativa de la entrevista con Sereno iría en ese sentido, en un marco de desconcierto sindical sobre cómo se deben pagar los 4.000 pesos.

Lo que quedó claro, además de la obligatoriedad del pago, es que primará la correlación de fuerzas para la negociación gremios-patronal, lo que hará que en algunos casos se tome a cuenta de futuros aumentos y en otros no. Lo que sí dejó en claro Sereno es que el monto no impacta sobre las bonificaciones, salvo que eso se acuerde en paritarias.

Además de leer e interpretar el articulado del decreto 14220, Sereno comentó a sus interlocutores su participación en el  Consejo Federal del Trabajo, el viernes pasado. El encuentro estuvo presidido por el ministro nacional del área, Claudio Moroni, y participaron los ministros de las distintas provincias. Trabajo recupero el rango de ministerio nacional luego de dos años (el último ministro había sido Jorge Triacca y luego paso a ser secretaría) y tanto Moroni como sus homólogos provinciales festejaron la vuelta al rango. Además, entusiasmó a sus invitados con la creación del Consejo Económico y Social prometido por Alberto Fernández. El ministro nacional admitió que las primeras medidas de orden redistributivo tienden a mejorar la situación de los que menos ganan y aplana a los sectores intermedios. Además, señaló que la renegociación de la deuda externa que encara el ministro Martín Guzmán condiciona el crecimiento económico y, por ende, los niveles salariales y los flujos de dinero de que disponga la Nación. En ese marco, los gremialistas suponen que 2020 será un año complicado y conflictivo, tanto en sector público como en privado, por la falta de recursos, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.