Plan “cannabis libre”: Seguridad no ordena prioridades

Hasta ahora, la política de Estado se encaminó a prevenir y a tratar la drogadicción. La ministra Frederic tiene otro enfoque.

cannabisEn 2016, el consumo recreativo y el autocultivo de marihuana quedaron fuera de la agenda del Legislativo.

El kirchnerismo fustigó la omisión y referentes de ese espacio, como Diana Conti y la cordobesa Gabriela Estévez, lograron algo de protagonismo.

Convenientemente, los por entonces opositores dejaron de lado en sus discursos que durante los mandatos de la actual vice las organizaciones que cuestionan la penalización de la mera tenencia de marihuana y su uso en el ámbito privado depositaron sus esperanzas en las promocionadas gestiones del FpV y no obtuvieron resultados.

En 2009, luego de que la Corte dictara el fallo “Arriola”, el activismo se politizó y se convenció de que de que “el modelo” iba a promover una reforma de la ley de estupefacientes respetuosa de las libertades individuales, algo que no sucedió.



En el 2012, Aníbal Fernández anunció que iba a presentar una iniciativa. Lo hizo, pero fue intrascendente.

En el 2014, Cristina Fernández de Kirchner intentó capitalizar la repercusión que logró el uruguayo José Mujica e instruyó a Conti para que impulsara el debate por el uso terapéutico. Todo quedó en declamaciones.

El diseño “condicionado” de la normativa que surgió durante el mandato de Maurio Macri tomó en cuenta reclamos que la Pastoral Social. En el marco de la emergencia en materia de adicciones, el grupo pidió la puesta en marcha de medidas preventivas y sanitarias.

Entre otras pautas, el Poder Ejecutivo jerarquizó el rol de la Sedronar. En Córdoba, vía decreto, se creó la Red de Asistencial de las Adicciones.

El consenso para no liberar la marihuana se basó en el Plan Nacional de Reducción de la Demanda de Drogas 2016-2020, que sostiene que la “tolerancia social” es uno de los motivos del aumento del consumo.

Así, la política de Estado en la materia se encaminó a prevenir y a tratar la drogadicción, un flagelo que, según los curas, no fue atacado por ningún gobernante.

En ese sentido, el ex titular de la Sedronar, Roberto Moro, declaró que uno de los problemas de Argentina durante los últimos 20 años es que siempre se le dio al consumo problemático “una mirada desde lo ideológico”.

Ahora, en su cruzada por demoler la “era Bullrich”, Sabina Frederic puso en marcha un plan para regular la marihuana.

La nueva titular de la Sedronar, Gabriela Torres, confirmó que funcionarios de la cartera de Seguridad ya trabajan en una iniciativa; por el momento, analizando los modelos que adoptaron países como Uruguay y Canadá.

En campaña, Alberto Fernández se manifestó a favor de suprimir el castigo y a dos semanas de asumir su cargo Frederic sostuvo que el asunto merecía “un debate serio”.

Paralelamente, anunció que en enero reuniría a “los actores que vienen pensando en la legislación” y que se evaluaría la comercialización; es decir, abrió la posibilidad de implementar un sistema nacional de venta legal.

La política de seguridad del Gobierno nacional es confusa y las prioridades no están claras.

A principios de mes, la UCR criticó la gestión de Frederic a través de un comunicado firmado por su titular, Alfredo Cornejo.

El partido denunció que no plantea objetivos claros y que se limita a desmantelar lo que hizo su antecesora.

El diputado Mario Negri se enfocó en las disputas entre Frederic y el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y estimó que muestran “la improvisación del Gobierno”.

También valoró que los cruces que protagonizaron implican “una invitación al delito para multiplicarse”.

“Si manda la ideología a la hora de combatir a los delincuentes, seguro gana la muerte”, escribió Negri en su cuenta de Twitter.

En poco más de un mes, Frederic implementó medidas que generaron cuestionamientos, y no solo de la oposición.

Cuando dejó sin efecto previsiones sobre pistolas Taser, Berni fue el primero en cruzarla y opinó que la decisión fue “un disparate”.

Fernández respaldó a Frederic y le sugirió a Berni que se ocupe de los problemas de Buenos Aires. Lejos de calmar las aguas, la intervención del presidente reveló cierto amateurismo, ya que las tareas de ambos funcionarios se superponen en la muchas zonas de la jurisdicción y la coordinación es vital.

Berni ventiló más diferencias con Frederic y con el mandatario y argumentó que no expresan lo que la mayoría de los bonaerenses piensa. “Nadie es dueño de la verdad absoluta”, acotó.

Ante ese panorama, el mendocino Cornejo advirtió que “un Estado desorganizado no puede combatir el crimen organizado”.

“Que el referente en seguridad de la provincia más poblada del país y la ministra de la Nación tengan criterios diferentes en la materia deja a la intemperie a los ciudadanos para con los delincuentes», consideró.

En la misma línea que Negri, expresó que debe dejar de priorizar el “ideologismo” en materia de seguridad .