Al reperfilamiento de Buenos Aires se suma Chubut

El anuncio de Kicillof de que no puede pagar el vencimiento de capital de este mes generó incertidumbre sobre el resto de provincias. Los problemas se acrecientan de cara al 2021 por la carga de amortizaciones. La falta de señales concretas de la Casa Rosada sobre la propuesta de su reperfilamiento aumenta la inquietud.

Por Gabriela Origlia

reperfilamientoEl anuncio del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, de que no está en condiciones de pagar el vencimiento de capital de un bono que vence el 26 de este mes e inaugura el calendario de vencimientos de deuda de 2020 generó más ruidos de los que ya tiene la economía argentina. Esta semana vence el plazo para que acepte 75% de los acreedores y el mandatario viaja a Israel con Alberto Fernández. Las agencias de riesgo internacionales reaccionaron con preocupación y consultaron a otros mandatarios respecto de cuáles eran sus perspectivas. Hay dudas de si, efectivamente, la decisión estaba acordada entre la Nación y Buenos Aires. Chubut, además, pide a la Legislatura autorización para renegociar vencimientos.

La incertidumbre se agranda porque desde la Casa Rosada no hay señales claras y serias de que avanzaron en una propuesta a los acreedores que despeje el horizonte a mediano plazo de la deuda. Hay versiones de la existencia de un borrador, la “cumbre” en el Vaticano de Martín Guzmán con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El tema es crucial porque los vencimientos de deuda por capital e intereses en este primer trimestre alcanzan los US$ 8.100 millones (entre pesos y dólares) a los que se agregan U$4.300 millones de obligaciones de Provincias y empresas por alrededor.



La deuda no es en la única área donde no se avizora un programa; es el denominador común. Claramente esta situación no colabora con que el peso se regenere como moneda como es la pretensión verbalizada por el presidente Alberto Fernández. Hoy la Argentina no tiene moneda.

Las provincias se enfrentan a un escenario muy complejo, con la actividad que seguirá frenada –en el mejor de los casos- por todo el primer semestre, una inflación que se mantendrá en torno al 40%, con un acceso más que limitado a fuentes de liquidez y una escasa disponibilidad de divisas para el pago de la deuda.

Chubut enviará a la Legislatura una solicitud de autorización para activar una negociación con los acreedores del bono Bocade 2026 (emitido a una tasa de 7,75%) por US$650 millones, cuyos intereses se pagan en forma trimestral. Este mes vencen US$12,5 millones y otros US$77 millones más adelante. El Bocade 2026 está emitido bajo legislación de Nueva York y respaldado por regalías petroleras.

Las mejoras fiscales que las provincias lograron entre 2016 y 2018 prácticamente se borraron el año pasado porque la recesión impactó en la recaudación local y en las transferencias por coparticipación. Con todo, S&P Global considera que los gobiernos locales están mejor posicionados para afrontar este estrés financiero que en crisis pasadas.

Pero es un interrogante qué pasará en los próximos meses, no sólo por qué no hay certezas de cómo reaccionará la actividad económica sino porque hay dudas de cómo seguirá la relación entre Nación y Provincias en áreas claves como los giros que cubren los déficits de los sistemas previsionales no transferidos o la política de subsidios que, por ahora, tiene un horizonte de 120 días en transporte.

Igual que la Nación, las provincias se endeudaron en los últimos años (en especial hasta inicios de 2018 cuando había acceso a los mercados). Desde 2016 emitieron US$11.200 millones en los mercados internacionales de capitales. El pago de la deuda no es complicado este año según los analistas, que entienden que tiene un nivel manejable para la mayoría de los distritos. Las amortizaciones de bonos en moneda extranjera y nacional suma Unos US$1.100 millones, el 2,2% de los ingresos operativos consolidados estimados. La más preocupante era Buenos Aires.

Sin embargo, la incertidumbre es porque después de este año los pagos de la deuda aumentarán, dado que bonos internacionales que las provincias emitieron principalmente en 2016 y 2017, comenzarán a amortizarse. En ese contexto es clave el reperfilamiento nacional. “Si bajo un régimen de controles de capitales más restringido, el gobierno argentino restringiera el acceso de las entidades nacionales a divisas para el servicio de la deuda, esto también podría conducir a bajas de calificación o incumplimientos”, advierte S&P. Otra vez el círculo de dudas.