“Prioridad Llaryora” ya inquieta a intendentes PJ

Entre los jefes comunales del interior peronistas ya se escuchan las primeras quejas por el “trato preferencial” de la Provincia con la administración capitalina.

Por Yanina Soria
[email protected]

intendentesNo todos comprenden el objetivo político que se trazó el gobernador Juan Schiaretti cuando en la antesala electoral del 2019 le pidió al por entonces vicegobernador de Córdoba, Martín LLaryora, que sea su candidato a intendente.

Ahora, con ese primer paso consumado y con el ex diputado nacional habitando el Palacio 6 de Julio resta cumplir la segunda (y seguramente más compleja) meta del plan: apuntalar política y económicamente la gestión de Llaryora para garantizar que su paso por la Municipalidad capitalina sea exitoso. Y en apenas poco más de un mes de gobierno, el mandatario provincial ya dio sobradas muestras de que trabajará para que así sea.

Aunque lógicamente nadie lo reconocerá por lo alto, el interés político va más allá; está puesto en el 2023 cuando, impedido por la Constitución, Schiaretti no podrá buscar su tercera estadía consecutiva en el Panal abriendo una nueva era dentro del partido.

Y en esa línea, es sabido que, de aprobar el examen de conducción municipal, Llaryora irá por la gobernación y, por ende, también por la dirección efectiva del espacio hoy conocido como Hacemos por Córdoba. Claro que no es el único anotado, aunque sí el que arranca con mayores activos en la línea de sucesión.

En este contexto se inscribe el gran pulmotor financiero ofrecido por la Provincia a la Municipalidad de Córdoba después de que Ramón Mestre dejara el Palacio el 10 de diciembre. Desde entonces se inscribieron una serie de acontecimientos que ratifican la decisión de Schiaretti de trabajar junto a su socio local en la construcción de administraciones espejos.

Ocurre que ese aventón provincial con dedicación casi exclusiva a la Municipalidad comenzó a generar cierto recelo entre otros intendentes del PJ que, sin poder ser autoinmunes a la crisis general nacional, arrancaron sus gestiones con serias complicaciones, por lo que también esperan asistencia.

Por ahora, la inquietud de “trato preferencial” según se quejan algunos dirigentes, no se corporativizó y lo que llega al Panal son reclamos aislados de quienes no comparten la “prioridad Llaryora” trazada desde el Centro Cívico.

De hecho, la apuesta provincial sobre la Capital cordobesa ya fue blanqueada por algunos funcionarios frente a quienes reclaman y, sin matices, piden paciencia.

Esta situación que comienza a hacer ruido de abajo hacia arriba entre los hombres del interior será, sin dudas, uno de los frentes que deberán contener desde el Ministerio de Gobierno conducido por Facundo Torres. El ex intendente de la ciudad de Alta Gracia exhibe pergaminos en el manejo de ese pelotón ya que también se desempeñó como jefe del bloque de intendentes PJ. De cualquier modo, a rigor de verdad, durante las primeras semanas de gobierno esa cartera debió atender urgencias relacionadas a inundaciones, incendios y otras cuestiones que tienen que ver con cambios de gobierno en más de 100 municipios del interior.

Aún así, la fase política sobre la que deberá trabajar el ministerio de Torres incluye también otra gran preocupación para el gobernador Schiaretti: evitar la fuga de sus intendentes hacia el albertismo. El desfile de jefes comunales del peronismo cordobés por los despachos de la Casa Rosada no cae nada bien en el Panal.