Celos albertistas por nuevas designaciones K en Córdoba

Las recurrentes versiones de que Mirta Iriondo será la elegida para dirigir Fadea inquieta al albertismo cordobés, que sigue a la espera de novedades y teme problemas en la línea Ferreño-Cafiero.

Por Felipe Osman

El reparto de los cargos y delegaciones nacionales en Córdoba sigue acaparando la atención de los albertistas locales, como también la del resto de los accionistas no estrictamente kirchneristas del Frente de Todos en la provincia. Ahora, a la ansiedad que acumula el paso de los días -que ya son semanas- desde la asunción del Alberto Fernández, se suman nuevas circunstancias que aumentan la inquietud.
En los últimos días cobraron fuerza versiones que sitúan a la decana del Famaf, Mirta Iriondo, al frente de Fadea, y esta probable designación junto a otras, en diversos puestos de la administración nacional, preocupan al albertismo y al massismo cordobés que ven que el kirchnerismo duro y el sector del peronismo local alineado detrás del senador nacional Carlos Caserio ya empiezan a cosechar los dividendos de su participación en la campaña electora, mientras ellos siguen en suspenso.
Esta ansiedad había sido aplacada días atrás, cuando el ex legislador Enrique “Quique” Asbert, líder de Parte en Córdoba, compartió con referentes cordobeses del espacio algunos avances en las negociaciones que lleva adelante en Buenos Aires ante Claudio Ferreño, presidente de Parte a nivel nacional. “Los lugares van a estar”, aseguraron desde Capital Federal. Pero lo cierto es que el avance de los otros sectores de la alianza que empiezan a ver materializadas sus pretensiones inquieta. Y hay un agravante.
El circuito para canalizar los pedidos del albertismo cordobés que se encolumna detrás de Parte es sencillo. Quienes trabajaron por la campaña desde alguno de los espacios que tributan a este partido llevan a Asbert sus pedidos y éste los transmite a Ferreño, que concentra todos los nombres que llegan desde las delegaciones de Parte en cada una de las provincias.
El último paso previo a las designaciones se da -o debiera darse- entre Ferreño y Santiago Cafiero, Jefe de Gabinete de la Nación. Es allí donde los albertistas temen una falla de comunicación, cuando no un liso y llano cortocircuito.
Ferreño es un amigo personal del presidente desde su temprana juventud. Alguien que ha acompañado al mandatario durante toda su carrera política, que pertenece a su círculo más íntimo y que esperaba mantener esta cercanía durante esta nueva etapa. En otras palabras, Ferreño hubiera elegido un lugar mucho más próximo a Fernández que la Presidencia del bloque de legisladores porteños del Frente de Todos, adonde finalmente quedó relegado. Hay quienes dicen que el lugar que imaginaba para sí era justamente el que hoy ocupa Cafiero, una figura nueva en el firmamento de la política nacional al que muchos achacan falta de experiencia al frente de cargos ejecutivos.
Esta tensión entre dos figuras clave para definir el arribo de albertistas cordobeses a codiciados puestos del gobierno nacional en Córdoba no es ignorada por los interesados, y es un elemento más –junto a designaciones que les son ajenas- que conspira contra su tranquilidad.