La era del deshielo entre Schiaretti y Alberto

Hay satisfacción en el albertismo-cristinismo por los gestos de acercamiento ofrecidos por el schiarettismo. Distensión para adentro y pocas expresiones hacia afuera. En la desconfianza, prima la mutua conveniencia.

Por Bettina Marengo

Como en la diplomacia internacional, en los últimos días hubo política de gestos entre el gobierno provincial de Juan Schiaretti y la flamante administración de Alberto Fernández. Estuvieron a cargo de funcionarios de confianza o delegados que tradujeron mensajes y expectativas mutuas. La sesión en Diputados, donde el bloque del PJ cordobés aseguró un quorum que venía difícil -y que al Frente de Todos le puede seguir siendo difícil obtener- y posibilitó la aprobación de la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, fue el dato emergente de la relación sin estridencias y de mutua necesidad que se proponen ambos peronismos. Priman las carencias propias, que se pueden agudizar tanto en el Congreso como en las cuentas provinciales, antes que la desconfianza.

Los actores de las negociaciones en el Congreso que derivaron en el apoyo a la megaley fueron los presidentes del bloque oficialista y de Córdoba Federal, Máximo Kirchner y Carlos Gutiérrez, respectivamente, Sergio Massa, el presidente del cuerpo, y la diputada nacional Gabriela Estévez, que responde a Máximo y colaboró en acercar a comporistas y cordobeses el propio día de la entrega de diplomas a los legisladores. Y fuera del Parlamento, el ministro del Interior Wado de Padro y el “embajador” Jorge Montoya, principal alfil de Schiaretti en la trama de acercamiento reglado.

Cayó bien en el Frente de Todos el speach de Gutiérrez en la sesión del jueves 19; no hizo críticas directas al expresidente Mauricio Macri pero habló de “crisis generalizada” para sustentar su voto de apoyo en general, aunque con la mirada en Córdoba aclaró vía Twitter que el bloque no iba a acompañar el aumento de las retenciones. También fue considerado un gesto de buena voluntad que los cuatro diputados de Schiaretti se mantuvieran en sus bancas o en el interior del edificio de Diputados durante las 20 horas de sesión, para asegurar el quorum. “Se trabajó bien”, sintetizan entusiasmados en el cristinismo que maneja el bloque del FDT.

Todo en dosis homeopáticas, para cuidar el electorado provincial y sin grandes expresiones públicas. Para el albertismo-kirchnersimo, el PJ cordobés es como un pariente fóbico al que no se puede atosigar. En ese sentido, nadie cree que haya por el momento fotos como las del bailecito Schiaretti-Macri en Hernando, pero sí más gestos “que dicen cosas”, como el quorum, la asistencia de los ministros de la provincia en espacios oficiales que va abriendo el gobierno de AF (Carlos Massei, Laura Jure, Eduardo Accastello, por ahora) y la presencia del propio gobernador en mesas institucionales como la del anuncio de la suspensión del pacto fiscal.

La agenda legislativa sigue en enero. Luego de las nueve emergencias contenidas en la megaley, las sesiones extraordinarias de Diputados incluyen la sanción del nuevo Consenso Fiscal (ya tiene media sanción de Senado) y la derogación de las jubilaciones de privilegio para jueces y magistrados y funcionarios diplomáticos. Se trata de iniciativas donde no debería haber roces, pero en el oficialismo nacional recuerdan que el cordobés fue uno de los grandes defensores del Pacto Fiscal de Macri, y esperan que ahora que la Provincia recuperará 4.900 millones en recaudación, haga un comentario de defensa al nuevo acuerdo.

El escenario puede endurecerse. En la Casa Rosada saben y han expresado que Schiaretti necesita económicamente de la Nación al menos para enfrentar vencimiento de deuda dolarizada y para financiar la Caja de Jubilaciones, y que la negociación “en serio” por los fondos para Córdoba aún no ha comenzado. La “defensa de Córdoba” que enarbola Schiaretti quiere decir entre otras cosas rechazo a retenciones y plata para la Caja.

Cerca de Alberto F gustan decir que consideran al PJ Córdoba como un partido provincial. En general, los partidos provinciales juegan con los oficialismos nacionales salvo en temas puntuales donde se presenten contradicciones con sus intereses.

Por eso, después de muchos años de desconfianza mutua, desde la vereda del Frente de Todos creen que más temprano que tarde podría haber señales explícitas, presentadas en el marco de una relación institucional como la que propone Schiaretti e incluso la demorada foto a solas con Alberto. Una foto que ya tuvo sus versiones con varios gobernadores del PJ. Mientras tanto, primará como hasta ahora el lenguaje de la diplomacia.