Llaryora descomprime y demora la emergencia

La declaración de la crisis económica, ambiental y sanitaria no fue la prioridad del flamante intendente, pese a que sus alfiles así lo aseguraban. Se discutirá, junto con el Presupuesto, en el marco de las sesiones extraordinarias que durarán hasta el 3 de febrero.

Por Yanina Passero
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En su acto de asunción, el intendente Martín Llaryora, apeló al diálogo y al trabajo conjunto para potenciar la ciudad de Córdoba. Hizo referencia a reuniones privadas que mantuvo con líderes opositores locales, varios de ellos candidatos o aspirantes a ocupar el despacho central del Palacio 6 de Julio. Ahora bien, esa voluntad conciliadora que quiso dejar en las huellas discursivas también se evidenció en las críticas (por arriba de la cintura) que lanzó a su antecesor, Ramón Mestre.
Al referirse a la emergencia económica fue indulgente e igualó la realidad municipal a la que atraviesan todos los intendentes en tiempos de crisis. Una forma elegante de desmentir al radical que insistió con que dejaba la caja calzada y con acreencias. La foto que ofrece de prueba el Panal respalda al peronista: jefes comunales pidiendo asistencia financiera para cumplir con los gastos corrientes de diciembre y la Provincia correspondiendo con un aumento de la coparticipación.
La moderación le ganó a la urgencia. Llaryora resolvió no enviar al Concejo Deliberante el decreto de emergencia como habían anticipado sus alfiles. Durante la transición, fue del único tema que se habló y se anticipaba como la primera acción de gobierno. Incluso, antes de la asunción estaba prevista en la agenda de la que sería una mega sesión.
Lo cierto es que el Concejo sesionará de manera extraordinaria hasta el 3 de febrero y está previsto que la emergencia se trate en ese espacio. Hasta ayer, el proyecto no tenía fecha de ingreso, aunque otras voces afirmaban que se tratarían en conjunto con el Presupuesto que, como se sabe, sufrirá modificaciones.
Al menos de manera simbólica, con la pequeña demora, Llaryora descomprime algunas tensiones, en especial con el Suoem que tomaría la medida como una invitación al estado de alerta.
Sin los condimentos esperados, la sesión de ayer no pasó de protocolar. Se aprobó la nueva orgánica municipal que reducirá la planta política en un 25 por ciento, se tomó juramento a los nuevos concejales y se ratificó el nombramiento de Andrés Varizat como asesor letrado de la Municipalidad.
La lectura política de las primeras 48 horas de Llaryora y su equipo en el cargo se concentra en el libro de pases del recinto legislativo al Ejecutivo. El jefe del Palacio 6 de Julio perdió la que iba a ser una de sus espadas legislativas fundamentales. Marcelo Rodio, designado como presidente provisorio, será el nuevo director de la Tamse.
Victoria Flores dejará su banca para responsabilizarse de otra papa caliente del municipio como lo es el Ente de Servicios y Obra Pública (ESyOP) y que mantiene bajo su órbita el barrido manual de las calles. Antes que ellos, el concejal electo Raúl La Cava dejaba la primera banca liberada para desempeñarse en Desarrollo Social.
Las salidas reconfiguran el esquema de fuerzas dentro del bloque de Hacemos por Córdoba porque la línea que lidera la diputada Alejandra Vigo se robustece. Primero, con la designación de la concejala Sandra Trigo en el tercer escalón de autoridades de la ciudad. Cabe recordar que la ex legisladora ingresó a la lista por pedido expreso de la referente del peronismo de Capital y esposa del gobernador Juan Schiaretti.
El esquema “Llaryora-Vigo-independiente” se renueva con los viguistas Soledad Ferraro y Martín Córdoba. El intendente cambia a Rodio por otro hombre de su riñón como lo es Nicolás Pironi.
Pese a los enroques, la voluntad que expresan todos los sectores del PJ, en el que tiene buena presencia el delasotismo, es la misma: todos trabajarán por la buena convivencia interna porque el objetivo es lograr fidelizar al vecino que, por primera vez, apoyó un gobierno peronista en la Capital.