Mestre alentó a su tropa y reprochó a rivales (Negri)

En la Casa Radical, el ex intendente se acordó de sus rivales internos y aseguró que ahora comienza “una nueva etapa”

Por Alejandro Moreno
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Ramón Mestre entregó el poder municipal al peronista Martín Llaryora en el Teatro Real y fue hasta la Casa Radical, donde flamantes ex funcionarios municipales, sus nuevos aliados internos y militantes de su grupo Confluencia lo esperaban para saludarlo.
“Hoy comenzamos una nueva etapa”, dijo y repitió Mestre; los mestristas habrán interpretado que el ex intendente apunta nuevamente al siguiente escalón de la política provincial, la Gobernación, tal como lo intentó el 12 de mayo pasado. Por si hiciera falta una aclaración, recordó que cuando inició el rearmado del mestrismo en 2004, tras la muerte de su padre, pocos creían en que podría devolver al radicalismo a un espacio de poder, hasta que consiguió en 2011 ganar la Intendencia de Córdoba.
“Estoy absolutamente convencido que dando respuestas, dialogando, planteando ideas, este radicalismo tiene mucho para dar”, afirmó. Y remató con el clásico y multipartidario “vamos a volver”, que la militancia ovacionó.
Mestre había ingresado al salón Macario Carrizo de la planta baja de la Casa Radical con la marcha partidaria de fondo, y anunciado por el locutor como el “presidente de la Unión Cívica Radical de Córdoba”.
El salón estaba lleno aunque no como en las mejores épocas, revelando que la convocatoria fue espontánea y poco aparateada. El 95 por ciento de los presentes fueron mestristas, si bien también concurrieron algunos de sus aliados circunstanciales y eventuales, como Miguel Nicolás (quien suele definirse “mestrista, de Mestre padre”) y los alfonsinistas Dante Rossi y Sergio Piguillem. De los mestristas, sobresalían su amigo Marcelo Cossar, el secretario general del Comité Central, Alberto Zapiola, la presidente del grupo Confluencia, Silvina Leonelli, y el titular del Comité Capital, Pablo Romero.
Mestre calificó al de ayer como un día “tan especial, tan difícil”, pero aseguró sentir “la tranquilidad del deber cumplido” por haber gestionado “siempre cerca y junto a los vecinos” de la ciudad de Córdoba. Asimismo, manifestó estar “feliz y orgulloso de haber representado a la Unión Cívica Radical”.
Mestre repasó las obras inauguradas el lunes, en su último día de gestión, y también las de jornadas anteriores, con una mención especial a una de sus favoritas: la remodelación de la Plaza España.
La interna partidaria no quedó al margen de su evaluación. Mestre le apuntó, sin nombrarlo, a Mario Negri, su archirrival.
“En estos tiempos difíciles algunos radicales no nos acompañaron”, disparó. Y para despejar dudas sobre a quién se refería, destacó a quienes “no han estado buscando cargos para subsistir a costa de nuestro partido”.
En muchas ocasiones Mestre ha cuestionado que Negri sea un permanente abonado a la Cámara de Diputados de la Nación, y que incluso este año haya aceptado ser candidato cuando existía un compromiso de que quien se postulaba a la Gobernación no lo haría para una banca legislativa.
El discurso de Mestre fue breve. Al concluir, bajó del escenario para saludar a los dirigentes y militantes que lo acompañaron en ese momento. Cuando ya se retiraba, debió volver sobre sus pasos porque la maestra de música del Parque Educativo Sur subió al escenario junto con media docena de niños que fueron a cantar unas canciones en su homenaje.
Los parques educativos han sido la obra que Mestre siempre destacó como sus favoritas. Muchas veces declaró que pretende ser recordado por esas instalaciones donde se desarrollan actividades deportivas, culturales y de formación de los vecinos en barrios alejados y postergados.
Finalmente, salió a la calle donde tuvo un último tributo de los mestristas.