Gobernadores: ¿De aliados a convidados de piedra?

Los mandatarios no reciben señales del presidente electo Alberto Fernández que vayan en la misma dirección de sus promesas. En el gabinete tienen poco peso y, en materia de políticas futuras, están en ascuas.

La “alianza” con los gobernadores de la que tanto habló el electo presidente Alberto Fernández tiembla en los últimos días. Su compañera Cristina Kirchner gana espacio en el armado del gabinete en detrimento de nombres impulsados por algunos mandatarios y crece la preocupación y el desconcierto ante la falta de definiciones en temas que son claves para las provincias. El contexto económico no ayuda al optimismo, en 2020 las estimaciones siguen marcando la continuidad de la caída de recursos propios y de los coparticipables por la recesión.
La agenda entre la Nación y las provincias es amplia y compleja. Uno de los temas tiene que ver, precisamente, con la política de transporte.
En esa materia, además del tema tarifario (la brecha entre los precios de interior y CABA volvieron a ampliarse en los últimos tiempos) está la política para el sector aerocomercial. Las low cost implicaron para las provincias más conectividad y, por ende, con un impacto positivo en turismo. En el área la pulseada es entre ellos y los sindicatos tradicionales que pretenden que esas empresas pierdan mercado.
Hace unas semanas las empresas reunidas en la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) le enviaron una carta a Mauricio Macri en la que denunciaron “discriminación” hacia los sistemas de transporte público que operan fuera del Amba debido “a los comportamientos discrecionales efectuados recientemente por el gobierno nacional en la asignación de subsidios”.
Otro tema caliente es el de Anses; el kirchnerismo duro se quedó con el organismo que conducirá Alejandro Vanoli. Perdió la pulseada Sergio Massa, quien pensaba en Mirta Tundis. La noticia fue muy mala para Córdoba, una de las 13 provincias que no transfirieron sus cajas de jubilaciones a la Nación. Habían logrado un convenio con Anses para garantizarse los giros para cubrir los déficits. Este año serán, en total, unos $20.000 millones. El temor es volver a la discrecionalidad, lo que implicaría problemas para todos los distritos.
Sobre el pacto fiscal firmado a fines de 2017 también todas son dudas; el año próximo deberían seguir la baja de Ingresos Brutos y ejecutarse la postergada de Sellos pero todo indica que se replanteará y probablemente se vuelva a foja cero en la reducción de carga tributaria. De todas las noticias, es la menos mala para las provincias que por la crisis vienen licuando el superávit que tuvieron hasta 2018.
También los gobernadores aguardan la renegociación de la deuda a nivel nacional para poder avanzar en las suyas propias. Las señales en ese ámbito también son zigzagueantes; la última fue la de ayer del propio Presidente electo que en la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA).
“No vamos a dejar que las obligaciones externas, que son muchas y que han sido acordadas de un modo delirante, porque pidieron mucha plata a pagar muy rápidamente. No vamos a dejar que esa realidad se lleve puesta a la industria y al trabajo, y que genere más pobreza y desocupación. Vamos a pagar el día que hayamos crecido más, producido más, y hayamos conseguido los dólares para pagar nuestras deudas”, afirmó.
No habría quita pero no hay plazos. “No quiero hacerle quitas a nadie, no quiero dejar de pagar lo que debemos, sé que esta terrible y ridícula deuda la tomó un gobierno democrático y el resto del mundo no tiene la culpa de lo que elegimos los argentinos. Pero esta vez la deuda no la van a pagar los que menos tienen, no la van a pagar los que producen, los que dan empleo”.