Antecedentes del “método “Maradona” en Córdoba

La postura de renunciar por parte de algún entrenador por “lealtad” al oficialismo en caso de elecciones, no es solo patrimonio del ídolo de Nápoli. Córdoba y AFA tuvieron esos antecedentes. Breve repaso a continuación.

Por Federico Jelic

La casi extorsiva posición que tomó Diego Armando Maradona como técnico de Gimnasia La Plata para asegurar su continuidad, maquillado con un show mediático y algunas que otras excusas como para darle el siempre polémico toque a todo lo que reclama y pregona, es parte de alguna práctica habitual dentro de los cuerpos técnicos antes de que sucedan las elecciones o renovaciones de autoridades en los clubes de turno. En Córdoba también hubo casos similares. Un acto cómplice y al límite de lo leal o ético.
Para poner en contexto, la semana pasada Maradona anunció su renuncia “indeclinable” en su cargo si es que el presidente de la entidad “Tripera”, Gabriel Pellegrino, no se presentaba a la reelección en los comicios. Pellegrino se mantuvo al margen mientras que las demás fuerzas políticas en pugna por el poder intentaban de manera estéril, poder convencer al astro mundial. Al final se armó revuelo, se pelearon todos con todos, no hubo unidad total, sin embargo Pellegrino manifestó de continuar cerca o ligado a la institución con un cargo menor pero con la misma injerencia, y Diego pasó de renunciante caprichoso y encólume a un dócil negociador que rápidamente desarmó las valijas y volvió calzarse el buzo de entrenador del elenco platense.
Estas posturas por parte de algunos entrenadores, sea por lealtad a quien lo convocó para dirigir, por códigos de fútbol o para victimizarse en busca de algún pretexto para decir adiós, son algo constantes más que nada en marcar diferencias por el signo político del nuevo oficialismo. Es decir, si el partido del titular saliente permanece en la administración, se mantiene el status quo pero cuando gana la fuerza opositora, se desencadenan estos episodios que tienen que ver más con lo políticos que con el proyecto deportivo.
Córdoba tuvo sus antecedentes. No tanto en la actualidad, pero lo mismo hay casos que merecen ser contados como para comprender que el “método Maradona” no siempre funciona, cuando en realidad lo que debe estar por encima de todas las personas es el escudo del club. Así en la política del fútbol.

Saporiti
Corrían tiempos políticos feroces en Talleres allá por 2009. El gerenciador Carlos Ahumada con Ateliers fueron desapoderados por la Justicia y el fideicomiso en la tercera fecha del reciente descenso al Federal A, y el DT Roberto Marcos Saporiti, arribado al club de la mano del empresario mexicano-argentino, no daba signos de su horizonte. Fiel a Ahumada, por dentro despotricaba la decisión del Juez Carlos Tale, a cargo de la quiebra del club albiazul. Entonces el órgano fiduciario junto a un grupo de socios más los históricos dirigentes “notables” asumieron el mando, como co-gobierno, bajo la figura de la “Fundación Azul y Blanco”. De fondo estaban todos los directivos que enfrentaron política y judicialmente a Ahumada, como Ernesto Salum, Rodrigo Escribano, Aldo Roggio, Alberto Escalante, Miguel Srur y Hugo Bertinetti. La negociación fue áspera y al principio desde la conducción entendieron que no era el momento de sacar del mapa a Saporiti a pesar de tener todo abrochado con un nuevo DT, Nicolás Rebottaro. El experimentado entrenador también bajó el fuego, hubo tregua y dirigió hasta diciembre, sin clasificar al reducido, como dando por sentado el argumento del punto final de su gestión. Se fue sin decir nada ni reclamar. En este caso, la transición fue pacífica, a pesar de que en pleno desarrollo Saporiti sí puso sus condiciones que fueron respetadas.
Pero en 2014 no fue tan así, o mejor dicho, sí hubo toma de decisiones. Al retirarse el Fondo de Inversión, con la quiebra ya saneada, asumió al poder Andrés Fassi junto a muchos que estuvieron en la administración anterior, pero en lo deportivo, después de perder la final de manera increíble contra Gimnasia de Mendoza, Fassi resolvió cesantear a ángel Guillermo Hoyos casi sin explicaciones. Al final, asumió Frank Kudelka y Talleres ascendió dos categorías en 18 meses. El tiro fue certero pero, políticamente, Fassi marcó la cancha a todos con esa determinación, que le dio legitimidad para la posteridad.

Otros casos
Corría el año 2008 en Instituto, cuando una experiencia hostil sacudió el panorama proselitista. El DT de ese entonces, Jorge Ghiso, casi sin pronunciarlo, dejó a entender que si en los escrutinios no ganaba el candidato del oficialismo que lo contactó, Juan De Dios Castro, emprendía su retirada. De hecho, fue un episodio mediático y los aspirantes de la oposición sentaron en claro que en caso de ser vencedores en las urnas lo mantendrían en funciones. Y así se dio en los votos, con la asunción de Carlos Barrera a la presidencia, y un acuerdo con Ghiso que fue tenso. Pero al final de la temporada quedó en evidencia que no era del gusto, y se fue sin clasificar y sin intención de convencerlo. Llegaba el turno de Marcelo Bonetto.
En Racing pasó igual. En 2012, Fabián Novack se imponía en consideración de los socios, y el oficialismo de Antonio Ruiz había ya contratado meses antes a un hijo de la casa, Juan Manuel Ramos. El equipo peleaba el descenso en el Argentino A, y al imponerse Novack, con apenas un partido, Ramos ganó por primera vez a Tiro Federal de Rosario. No obstante, las diferencias fueron inocultables en la campaña y Ramos casi había sido despedido antes de la asunción de las autoridades. De hecho el manager deportivo Juan Carlos Urruti le despide antes del partido pero dirige el partido como voluntad final del saliente. Lo releva un compañero del Racing del ’80, Atilio Oyola, despedido a los tres meses por Novack y el colaborador de apoyo Ricardo Bondio, provocando el juicio más caro que tiene actualmente Racing en el Concurso Preventivo: la sentencia es de cinco millones de pesos.
La AFA no está exenta de estos manejos. ¿O nadie recuerda acaso que Gerardo Martino se dio por despedido en 2016, con la intervención de la Comisión Normalizadora con Armando Pérez a la cabeza, tras la renuncia de Luis Segura? Y meses después, ya regularizada la cuestión institucional, Claudio “Chiqui” Tapia llega al despacho principal en 2017, rescinde contrato con Edgardo Bauza, contratado por Pérez para las Eliminatorias, y pasa a darle lugar a Jorge Sampaoli, con una salida conflictiva con Sevilla que continuó para estropear el andamiaje del equipo en el mundial de Rusia 2018.
Casos como el de Maradona hay en todas partes. Córdoba no fue la excepción y AFA, mucho menos.