En la dirección correcta

Hasta el 14 de diciembre habrá celebraciones en todo el mundo (en Córdoba también) por los 40 años del disco “London Calling” del grupo inglés The Clash, considerado por la revista Rolling Stone como el mejor álbum de la década del ochenta... aunque salió en 1979.

Por J.C. Maraddón
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En un número de diciembre de 1989, la revista estadounidense Rolling Stone publicó una lista con los cien mejores discos de la década del ochenta. Para salirse con la suya y consagrar al “London Calling” de la banda punk The Clash en el primer lugar, los editores tuvieron que recurrir a una maniobra desopilante. Porque el álbum apareció en Inglaterra bajo el sello CBS el 14 de diciembre de 1979, fecha que lo sitúa claramente dentro del catálogo que corresponde a los años setenta y, por ende, debería dejarlo fuera de cualquier lista que agrupara lo más destacado del decenio siguiente.
Pero en los Estados Unidos, el lugar donde tiene su asiento Rolling Stone, el disco “London Calling” salió bajo la compañía Epic en enero de 1980, un detalle que, a pesar de ser menor, habilitó a los responsables de ese Top 100 para incluir en su nómina el álbum doble del grupo británico y, de paso, instalarlo en lo más alto del podio. Títulos fundamentales de la discografía ochentosa, como “Purple Rain” de Prince, “The Joshua Tree” de U2, “Remain In Light” de Talking Heads y “Graceland” de Paul Simon, tuvieron que resignarse a habitar los escalones por debajo de aquel lanzamiento de… 1979.
Y es en esa ambigüedad en su fecha de salida donde se refleja la importancia de “London Calling”, como último estampido de la punkitud y como llave de acceso a un nuevo universo sonoro. Aquellos muchachos irascibles que menos de cuatro años antes aporreaban sus instrumentos y gritaban consignas antisistema sobre los escenarios de los pubs, habían evolucionado como artistas hasta asumir el rol de catalizadores de influencias afroamericanas al estilo del dub o el hip hop, a las que hacían encajar dentro del formato rockero clásico que había sido el que dio origen a su trayectoria artística.
De hecho, “London Calling” fue concebido como una obra cosmopolita. Habían llegado a una encrucijada en su carrera: el punk empezaba a caer en desgracia y no se sabía muy bien en qué dirección saldrían disparados sus cultores. TheClash emprendió entonces un camino que los conducía sin escalas rumbo al mercado estadounidense, para desde allí saltar al público internacional. Y a esa meta arribarían tres años después con hits como “Should I StayOr Should I Go” y “Rock The Casbah”, del disco “Combat Rock”, que significó un suceso comercial pero que a la vez provocó un cisma interno que culminó con la disolución del grupo.
En 1979, sin embargo, The Clash era todavía una poderosa usina creativa, donde los guitarristas y vocalistas Joe Strummer y Mick Jones exprimían al máximo su talento como compositores e intérpretes; una dupla a la que, en “London Calling”, el bajista Paul Simonon iba a aportar la canción “Guns Of Brixton”, que con el paso del tiempo se iba a potenciar como uno de los grandes clásicos del repertorio de la banda. A la furia rockera y el mensaje incendiario de sus letras, el grupo los trasladaba hacia pasajes más experimentales con destino de vanguardia, como resultado de su maduración profesional.
Más que un acierto en cuanto a cifras de ventas, lo que The Clash logró con “London Calling” fue enderezar la veleta del rock en el sentido de los vientos que iban a soplar de allí en adelante. Y fue esa capacidad de anticipación tan influyente la que obligó a la Rolling Stone a manipular fechas para que el disco recayera en la década que le sentaba mejor. Por supuesto, de aquí hasta el 14 de diciembre se prevén diversas acciones en todo el mundo (en Córdoba también) para conmemorar los 40 años de este álbum que, por si algo le faltara, tiene una de las portadas más icónicas que se recuerden.