Tres versiones del transporte (en tiempos del feminismo)

Tres proyectos distintos (y no tanto) van y vienen del recinto a la Comisión de Transporte del Legislativo Municipal. Las iniciativas buscan ofrecer más seguridad a los pasajeros que utilizan de noche el transporte público, aunque difieren en cuanto a su alcance.

Se acerca el 10 de diciembre, y con él el Concejo Deliberante va menguando en sus actividades. Pero aún así quedan en el recinto algunas iniciativas a la espera de una oportunidad que les permita llegar al digesto con la actual composición de la cámara, antes de que el recambio -para el que resta menos de un mes- modifique las relaciones de fuerza en el Concejo.
Uno de ellos –o, mejor aún, tres- buscan modificar el marco regulatorio del transporte urbano de pasajeros, en aras a ofrecer mayor seguridad a los pasajeros que utilizan el servicio nocturno. Las diferencias entre cada iniciativa distan de ser profundas, pero si varían en la intensidad en que ejercen un reclamo atravesado por cuestiones de género.
Tres concejalas de dos bancadas distintas presentaron proyectos para proponer que los choferes acepten, de noche, las solicitudes de quienes prefieran descender entre paradas para que cada cual pueda llegar a destino caminando lo menos posible, reduciendo así las probabilidades de ser asaltado, atacado o, en fin, expuesto a cualquier clase de situación violenta.
Las ediles que han acercado sus propuestas son Miriam Acosta, presidenta de la Comisión de Género del Concejo Deliberante y representante de Juntos por el Cambio en el recinto; María Eugenia Terré, también concejala de la bancada mayoritaria; y María Eugenia Reales, del bloque Vamos, ex ADN.
El proyecto de Reales propone modificar el inciso 1 del artículo 50 del Marco Regulatorio para el Servicio de Transporte Urbano de Pasajeros (Ordenanza 12.076), para “garantizar la seguridad de las mujeres y personas con discapacidad o movilidad reducida en horarios nocturnos permitiendo el descenso entre paradas cuando la persona lo solicite en los horarios comprendidos entre las 21 pm y las 6 am del día siguiente”.
La iniciativa de Acosta, en tanto, propone modificar el mismo inciso del Marco Regulatorio, que con algunas diferencias menores respecto del proyecto de Reales quedaría redactado de la siguiente manera: “Dar cumplimiento al “Régimen de paradas a demanda”, entendido como la factibilidad de que pasajeras, personas con discapacidad o movilidad reducida puedan solicitar a la conductora o al conductor de la unidad del Servicio de Transporte Urbano de Pasajeros descender de la misma en lugares entre paradas o en -paradas no oficiales- más cercanos a su destino, respetando siempre la ruta oficial de la línea y en los horarios comprendidos entre las 22 pm y las 5 am”.
El proyecto de Terré, finalmente, propone extender este beneficio también a los hombres, entendiendo que también a ellos debería ofrecerse mayor seguridad. De acuerdo a esta última iniciativa el inciso en cuestión quedaría redactado: “Permitir que entre las 22 pm y las 6 horas del día siguiente, el ascenso y descenso deba hacerse antes de la encrucijada que el pasajero requiera, aunque no coincida con una parada establecida. De igual beneficio gozarán las personas con movilidad reducida, embarazadas y personas con discapacidad.”
En rigor, los primeros dos proyectos no encuentran casi diferencias, pero sí el tercero, que a pesar de ofrecer una enumeración innecesaria, al hablar de “pasajero” extiende el beneficio a todos los usuarios del servicio.
Sin encontrar (aún) la conformidad de la mayoría, las tres iniciativas van y vuelve del recinto a la comisión, ya que hay quienes entienden que este beneficio debería prestarse sólo a mujeres, discapacitados y personas de movilidad reducida, quienes entienden que debería extenderse también a los hombres, y quienes no terminan de figurarse cómo esta modalidad podría ser implementada sin entorpecer o encarecer el servicio.