Córdoba, base para mutación de Macri a líder opositor

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

“Hicimos una elección tremenda”, repetían los campañistas de Juntos por el Cambio con oficina en Buenos Aires. Con una envidiable capacidad de mantener el optimismo, los hombres comandados por Marcos Peña prefirieron la acepción positiva del adjetivo, la del acontecimiento extraordinario, y descartaron la que refiere a un sentimiento de sobrecogimiento, miedo o terror.
El presidente Mauricio Macri perdió su reelección pero arrasó en Córdoba y Capital Federal –los únicos distritos que ganó en las PASO- y revirtió la desventaja en Mendoza, San Luis, Santa Fe y Entre Ríos. “Macri no se jubila, seguirá liderando el espacio”, el contundente mensaje que hicieron circular apenas quedaba ratificado que el kirchnerismo volverá al poder en diciembre de la mano de Alberto Fernández.
Córdoba, apodada como “el motor del cambio” por Macri en 2015, no definió la elección pese a que la fórmula oficialista logró el 61,3% de los votos y el Frente de Todos se contrajo apenas al 29,27, la derrota más sonora del rival en el mapa. Aseguran desde su entorno que será el plafón para su mutación como líder de la oposición. El tiempo dirá si el deseo de sus voceros es el de Macri.
Anoche, al reconocer la derrota, sus palabras fueron medidas. Llamó a ser una oposición constructiva y se incluyó en ese colectivo. Ahora bien, la prioridad es llegar al 10 de diciembre y sus palabras parecen sugerirlo.
“Más juntos que nunca vamos a estar ahí para defender los valores en los que creemos (…) Vamos a trabajar y a llamar a todos los dirigentes de Juntos por el Cambio a hacer una oposición constructiva y responsable (…) La Argentina que viene nos necesita a todos”, definió momentos después de mostrar voluntad en lograr una transición ordenada con Fernández.
En un escenario de crisis económica profunda, Macri achicó en 10 puntos la brecha que lo separaba de su retador en agosto. Sin dudas que fue toda una remontada que dispara interrogantes que varios intentarán calmar. Los peñistas se adelantaron al colocar a Macri como el referente inapelable de la transformación que sacudirá al espacio. Le marcó sutilmente la cancha al ganador Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al colocarse como parte fundamental del “proceso de transformación” del distrito. Se sabe que el porteño es un firme anotado en liderar el postmacrismo y tiene diferencias abiertas con el círculo de asesores del mandatario nacional.
Un sector da por descontado que Macri no dejará huérfano un capital político inapelable aún en la derrota, menos en Córdoba que representa poco menos de un millón y medio de electores. Una corriente lo coloca a él como la cara del antikirchnerismo que se consolida elección tras elección. Otra, prefiere asegurar que es sólo una expresión más del cordobesismo que se movió con José Manuel de la Sota o con el gobernador Juan Schiaretti. Resta mérito, por supuesto, a la construcción política de Juntos por el Cambio.
Como sea, Macri logró la autoridad suficiente para reclamar el rol de líder opositor si así lo quisiera. Aquí sus candidatos a gobernador perdieron cuando encabezaron listas el 12 de mayo. Ya no pueden culparlo.
Mientras, el duranbarbismo brama por el activismo de su jefe porque saben que Juntos por el Cambio atravesará un sacudón que en Córdoba ya se observó hace unos meses y, con seguridad, se intensificará en las próximas semanas. “El velorio interno ya comenzó”, definía un crítico integrante de la alianza local.
¿Quién manejará el antikirchnerismo de la Provincia? Por ahora, todos los dedos apuntan a Macri que será el opositor más fuerte desde el retorno de la democracia. Sin embargo, habrá que seguir de cerca la evolución de los puentes de diálogo que Schiaretti tendió a Fernández.
A secas, la relación institucional estará atada a los fondos frescos. El Panal afronta una caída sostenida de los recursos propios en el contexto de contracción económica y deudas en dólares por obras. En los mentideros de la política no descartan que Hacemos por Córdoba utilice el rechazo al Frente de Todos si las tratativas fallan, aunque apuestan por la conciliación entre las partes. Ambos tienen lo que el otro necesita. Si así sucede, Macri tendrá la exclusiva y otra vez la provincia será la base de su nueva función en la política del país.