Los pocos que festejan se preparan para el partido que viene

Casi no hubo evento deportivo (ni de los otros) para que los argentinos festejemos. Los pocos que lo hicieron, ya se están preparando para lo que sigue.

Por Javier Boher
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La verdad, amigo lector, este año ha sido uno con pocas alegrías, en el que los argentinos la terminamos pasando mal. No se me ocurren muchas alegrías, pero sí muchas decepciones.
Pienso en la Copa América, de la que ya nadie se acuerda, porque la selección jugó peor que el Belgrano de Berti. Pienso en el mundial de básquet, que les fue bárbaro, pero no hubo “sí se puede” y los primos españoles nos dejaron con la medalla de plata. Pienso en Los Pumas, que quedaron eliminados dando más lástima que perra de tetas largas.
Ahora falta que termine la serie entre Boca y River, para ver cuál se queda afuera y cuál sigue, con la mitad de la gente enojada porque va a tener que seguir mirando la copa por la tele. Ahí no perdemos todos, y los ganadores ganadores van a ser los únicos felices. Algo parecido pasó después de las PASO, que algunos festejaron y otros se fueron a dormir sin postre cuando los echó Gatricio.
Después de esa derrota oficialista, triunfo opositor o presentación de la debacle que nos terminó comiendo a todos con devaluación e inflación, la escena política quedó más manoseada que la del asesinato de Nisman. Todos hicieron lo propio para sacar rédito de la cosa, porque se sabe que “a río revuelto ganancia de pescadores”.
Como los principales pescadores en el suelo de la patria son los jueces, no dudaron un segundo en empezar a afinar los precisos mecanismos de sus cañas, afilar los anzuelos o pulir el casco de la lancha, y salieron a buscar al famoso Pez Gato para darle fin a su mandato. Se pusieron como esos hijos a los que no los podés dejar en penitencia en el baño porque te hacen una capilla sixtina de lápiz labial, rubor y betún: ante cada posibilidad le hicieron una maldad.
Mucho se ha hablado ya de que nos obligaron a pagar impuestos altos hasta la eternidad, porque si no lo pagamos por IVA lo vamos a pagar por otro lado para que después el gobierno le pague a las provincias, que en realidad es para que los gobernadores paguen el asado con los amigos, nombren ñoquis hasta en secretarías de inspección de hedor pédico pediátrico en peloteros o salgan a noviar con vedettes o actrices de belleza física o popularidad en descenso.
Quizás lo más asombroso hasta ahora es que de golpe se dieron cuenta de que había un montón de gente con prisión preventiva a la que le correspondía estar suelta y decidieron largarla. A ver… la prisión preventiva a mansalva es un papelón más grande que Maradona dando conferencia de prensa con la gorra de la Venezuela chavista puesta, pero que les haya caído la ficha de golpe con todos los que están más metidos en la corrupción que Chano en las drogas es un poco trucho.
Según los números que publicó Infobae, de 74 miembros del Club del Casco que estaban presos antes de las PASO sólo quedan 19 a tres semanas de las elecciones. Les pidieron que se jueguen una ficha tranqui, como para mostrar algún apoyo, y el Poder Judicial les respondió con un show de fuegos artificiales para festejar el campeonato.

Macri, el primer trabajador
No tengo dudas, amigo lector, que seguramente usted tampoco se pasó por alto este tema de la reunificación del movimiento obrero que todos le atribuyen al Capitán Beto. Es difícil creer que de golpe todos hayan decidido amigarse sin otra razón que defender las conquistas obreras y sarasa.
Calculo que usted, como yo, piensa que esto es más una obra de Miauri que de Bigote menor Fernández. A ver, no es que el presidente se puso el overol de grafa para salir a hacerse el sindicalista, pero no hay dudas de que a esos muchachos que viven del sudor ajeno los unió el espanto al Jefe de Estado y no el amor al precandidato más votado en las PASO.
Mientras estuvieron todos más o menos separados, para Macri fue relativamente fácil contenerlos: que unos pedían paro, que los otros movilizaban, que mejor lo hagamos un feriado, que tratemos de negociar, que prendamos fuego todo, que hagamos un triunvirato, que mejor nos unifiquemos y así sucesivamente durante casi cuatro años.
Menos homogéneo que nesquik mal preparado.
Más allá de todas esas idas y vueltas, lo importante de la noticia es para lo que viene más adelante, no para lo que pueda quedar de macrismo, salvo que tengan miedo que queden más años de Don Gato y su pandilla. Con eso que siempre repiten de que hay que ponerle un freno al neoliberalismo, no queda claro si lo que se va yendo es neoliberalismo o si lo que va a venir se puede definir así.
La verdad, amigo lector, yo le diría que todavía no nos apuremos a sacar cuentas. Aunque la elección tiene un resultado casi puesto, parece que todos se están preparando para lo que viene como si fuesen a gobernar los que no les gustan: unificación sindical, reivindicación de la guerrilla, afirmaciones de que se vota en contra de Gatricio y no a favor del Frente de Todos Libres.
Desde ya le digo: si los que casi seguro ganan se están preparando como si estuviesen por perder, no quiere decir que no crean que el triunfo les pertenece. Simplemente significa que los derrotados van a perder más de lo que piensan, básicamente porque les va a tocar ser espectadores del partido que van a empezar a jugar los otros. Aunque sea lo habitual, esperemos que no lo resuelvan como siempre.