Las provincias este año registran problemas fiscales

Hay caída de ingresos reales de las jurisdicciones (coparticipación y recaudación propia). Un informe privado advierte que el gasto debería volver a bajar en términos reales si es que se quiere mantener el superávit alcanzado en 2018.

En el último tramo del actual gobierno de Mauricio Macri crecen las presiones de los gobernadores que ven cómo la recesión impacta en sus finanzas y, además, se agrega una baja de la coparticipación y los costos derivados de compartir las medidas de paliativo que tomó la Rosada (unos $35000 millones hasta fin de año para todas las jurisdicciones).
Un trabajo de los economistas del Iaraf, Nadin Argañaraz; Florencia Maldonado y Ariel Barraud repasa que el resultado primario del conjunto de provincias argentinas pasó de presentar un déficit de 0,4% del PIB en 2017 a un superávit de 0,4% del PIB en 2018. Desde el 2014 no se registraba un resultado primario positivo en las cuentas provinciales.
Por el lado de los ingresos totales hubo una leve caída de 0,1% real entre 2018 y 2017. Los recursos cuyo crecimiento le ganó a la inflación fueron las regalías (+53,9% real) y la coparticipación (+8,3% real). En tanto, la recaudación propia de las provincias registró una baja real de 1,5% interanual.
Por el lado del gasto primario hubo una reducción real de 4,8% interanual, que respondió a un ajuste real en los principales componentes del mismo. El gasto de capital cayó 7,7% en términos reales, seguido por una caída de 6,3% real del gasto en personal. El gasto en bienes y servicios junto con otros componentes del gasto corriente primario mermaron alrededor de 2,1% en términos reales.
El año pasado los recursos nacionales automáticos a provincias crecieron, pero las transferencias no automáticas y el Fondo Sojero cayeron más que lo que subieron los recursos automáticos. Por lo tanto, los recursos nacionales enviados al conjunto de provincias cayeron este año en comparación interanual.
El informe del Iaraf señala que el 57% de la caída del gasto provincial de 2018 estuvo explicado por la caída real del gasto salarial (disminución del poder adquisitivo del salario, al igual que lo ocurrido en el sector privado), es decir que fue la clave para la reducción. Si el gasto salarial real hubiese sido igual que el de 2017, las provincias hubiesen terminado 2018 con déficit. Por ende, hubieren seguido con el déficit primario que traían desde 2015. Ahí está la clave.
Los economistas advierten que hace meses indicaron que la situación era endeble y que el año electoral podía cambiar la dinámica del gasto salarial. Pero ocurre que este año también tiene caída de ingreso real de las provincias (coparticipación y recaudación propia), “lo que exigiría que el gasto vuelva a caer en términos reales si es que se quiere mantener el superávit alcanzado en 2018. Síntesis, el gasto real provincial debería caer este año”.
Con sólo mantenerse respecto a 2018 ya genera una licuación del superávit primario. Si una provincia lo está aumentando en términos reales, la licuación del superávit es más acelerada todavía. Argañaraz indica: “Una provincia que pierde el superávit y entra en déficit tiene que financiarse. Primero usa ahorros si los tiene y, segundo, busca financiamiento voluntario. Como hoy no hay financiamiento a tasas razonables, surge el estrés financiero”.
La evolución de los envíos automáticos de fondos desde nación a las provincias, tendrá un mayor impacto dependiendo del grado de dependencia que estas muestren en su estructura de ingresos habituales, denominando de esta manera a la suma de coparticipación más recaudación propia de tributos provinciales. En el 2018 estos ingresos habituales representaron el 75% del ingreso total del consolidado provincial. La situación es heterogénea entre distritos, existiendo un grupo muy dependientes de los envíos nacionales y otras que se podría calificar de más autónomas.
De todos modos, cuando se corrige la caída de la coparticipación por el grado de dependencia provincial, se cuenta con el efecto neto de dicha disminución de las transferencias nacionales sobre los ingresos habituales de las provincias. La situación general sigue siendo la de una caída en términos reales, que en un contexto de reducción de carga tributaria legal provincial (por el consenso) y de recesión económica (que genera normalmente aumento de la mora y evasión) muy probablemente determinará que los ingresos de las provincias terminarán cayendo en términos reales y en porcentaje del PIB, es decir que se moverán en la misma dirección que lo verificado en 2018.