Con Léoz, se fue el último bastión de la vanguardia de CONMEBOL

El dirigente paraguayo falleció a los 91 años sin terminar de cumplir condena del FIFAGATE. Ladero de Grondona, dirigió el ente sudamericano con criterio y con brazo de hierro cuando fue necesario. Estuvo tres décadas en el poder.

Por Federico Jelic

El último bastión de las viejas estructuras y de los pilares fundamentales del crecimiento del fútbol sudamericano, más allá de su innoble desenlace, falleció la semana pasada dejando un espacio vació desde lo simbólico. Aunque con su desaparición también quedan interrogantes sin respuestas y que hoy son difíciles dimensionar las consecuencias judiciales, dentro del marco del FIFAGATE.
Pronto a cumplir 91 años, mientras esperaba que la Justicia dicte sentencia de los casos de corrupción, pasó a la posteridad el histórico presidente y líder de Conmebol, el paraguayo Nicolás Léoz, con muchas causas, que van desde desvío de fondos, concesiones directas a empresas amigas por influencias y otros menesteres vinculados a los derechos de TV de las futuras copas Américas. Logró el “indulto” de la naturaleza. Con prisión domiciliaria por su edad para evadir un pedido de extradición de Estados Unidos en el marco de esa investigación que sacudió el tablero mundial en FIFA y las Confederaciones que la componen, su historia queda irresuelta.
La implicancia local tiene que ver con que Léoz era estrecho colaborar de Julio Humberto Grondona, otrora hombre de poder vertical no solo en Sudamérica sino en FIFA también. Ya sin el brasileño Joao Havelange, solo queda el uruguayo Eugenio Figueredo, quien con 87, no tiene más defensa legítima que su edad para afrontar las denuncias que pesan sobre su honestidad.

Habilidad y brazo de hierro
La carrera de Léoz fue imponente, respetable, con momentos de gloria y sobre todo, con la capacidad para acumular poder y quedarse 30 años con el cetro y el mando en el continente. Y de no haberse destapado la olla en FIFAGATE, seguramente continuaría ocupando ese cargo que se ganó con gestión y también con brazo de hierro.
Figuraba con arresto domiciliario, estaba convaleciente en un hospital privado de Asunción que es de su propiedad cuando se produjo el deceso. Su estado de salud estaba deteriorado porque se le detectó un linfoma cancerígeno, pero el motivo de su deceso fue que el corazón no resistió, ese que latió siempre por el fútbol y por la bandera “guaraní”.
Léoz fue titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol de 1986 a 2013 y, a l vez, era uno de los 42 ex dirigentes del fútbol de las Américas y empresarios deportivos acusados de corrupción por el gobierno estadounidense tras el célebre FIFAGate, que estalló en 2015.
Junto a los brasileños Joao Havelange y Ricardo Teixeira, así como el fallecido Julio Grondona, Léoz era uno de los hombres más poderosos en el fútbol sudamericano. Su desaparición física se produjo cuando el gobierno de Paraguay tramitaba un proceso de extradición a Estados Unidos.
Su sucesor en el cargo, el paraguayo Juan Ángel Napout, está preso en un penal de Nueva York, Estados Unidos, castigado con 20 años de cárcel, acusado de organización mafiosa, fraude masivo y blanqueo de dinero. Actualmente el titular del ente es otro paraguayo, Alejandro Domínguez, ya que es un secreto a voces que el presidente de dicho organismo debe ser de Paraguay, donde precisamente figura el domicilio legal y la sede de CONMEBOL. Y a la vez, hay como un pacto en silencio de que nunca deben ser ni argentinos ni brasileños los presidentes, como para evitar sospechas de favores y otras prebendas a los más grandes de Sudamérica. De todas formas, por lo visto en la pasada Copa América en Brasil, donde Domínguez presenció la final en el palco del Maracaná sentado junto al primer mandatario del país vecino, Jair Bolsonaro, ese apunte se encuentra bajo sospecha.
Léoz era investigado por el desvío de unos 130 millones de dólares de la Conmebol, por haber cedido y cobrado los derechos de TV por las próximas Copas Américas a la cadena y la productora de los hermanos Burzaco. Allí es donde radica el entramado legal que involucró a José Luis Meisner, ex presidente de Quilmes y hombre fuerte de AFA en Conmebol, y el propio Grondona.
Sin Grondona, Havelange y Léoz, el rumbo en el continente cambió de mando. Hoy dominan CONMEBOL las Federaciones del “Eje del Pacífico”, llámense Chile, Perú, Colombia y Ecuador. Por eso fue que los “cafeteros” le arrebataron a Argentina la organización de la final de la próxima Copa América el año próximo, a disputarse en Barranquilla y no en Buenos Aires como hubiese pasado con Grondona caminando los pasillos del ente rector sudamericano. Y ahora, con la escasa diplomacia que mostró el presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, con sus reclamos a los arbitrajes (polémicos, eso sí) en el duelo semifinal contra Brasil, que le costó su silla en el comité Ejecutivo de FIFA y el apoyo de sus pares, quienes le soltaron la mano, la suerte se le vino en contra. Ahora recuperar terreno será más intrincado. Y sin Léoz desde afuera y con un Domínguez más del lado brasileño que argentino, el escenario no es favorable.