Paz en el mercado de cambios, ¿duradera?

Por Juan Manuel Garzón *

En la última semana el precio del dólar se mantuvo quieto. Se trata de una muy buena noticia considerando lo sucedido en la semana post Paso y en los graves problemas económicos que se pueden generar cuando el mercado cambiario ingresa en un espiral de desconfianza creciente.

Hay dos factores que seguramente contribuyeron para que la divisa extranjera encuentre un status quo muy necesario para calmar los ánimos.
En primer lugar, el anuncio del gobierno del día martes 20 de agosto a partir de sus dos hoy principales voceros en materia económica, el nuevo Ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris. Ambos se expresaron dejando en claro que el “objetivo de primer orden” y “mandato del presidente” para las próximas semanas es estabilizar el tipo de cambio.

¿Qué significa esto? Bueno, el gobierno avisa que hará todo lo posible para impedir que el dólar siga subiendo, que considera que el nivel actual del tipo de cambio es lo suficientemente alto para la economía Argentina y que está dispuesto a utilizar las reservas internacionales para cerrar un potencial desequilibrio entre demanda y oferta de dólares.
El segundo factor clave es la moderación que mostró en los últimos días el ganador de las elecciones PASO, el principal candidato de la oposición y quién hoy tiene las mayores chances de asumir la función de gobierno en el próximo mandato presidencial. Alberto Fernandez dijo textual esta semana que la “Argentina no tiene posibilidad de caer en default si yo soy presidente”.

Este mensaje de AF es muy importante considerando que la principal razón por la que el dólar subió en la semana post PASO fue justamente el resultado electoral. El mercado se anticipa y le teme a lo que viene. Dos temores se apropiaron del ánimo empresario – financiero: a) que el próximo gobierno no quiera o no pueda cumplir con las obligaciones contraídas en materia de deuda pública; b) que la economía argentina no logre salir de la estanflación en la que se encuentra (recesión con inflación).
La reflexión del mundo empresario – financiero fue la siguiente: si existe una probabilidad ahora más alta de no recuperar los fondos prestados al gobierno argentino y si la recuperación de la economía argentina luce cada vez más distante, ¿para qué seguir “comprados” con Argentina? Con estas dudas, muchos actores económicos (locales y extranjeros) salieron de activos argentinos (moneda local, títulos de deuda, acciones) en los días siguientes a las PASO, derrumbaron sus valores, y optaron por refugiarse en la divisa extranjera.

El anuncio del gobierno y el mensaje de la oposición trajeron paz cambiaria, la pregunta ahora es, ¿por cuánto tiempo? La matemática es inexorable y pondrá a fuego la fortaleza de estos argumentos, en pocas semanas vencen importantes obligaciones de la deuda pública argentina, por caso US$ 1.600 millones de LETES el día 30 de agosto. ¿Qué hará el inversor? ¿Renovará la acreencia con el Estado argentino o, preso de la desconfianza, hará lo que muchos han hecho en las últimas semanas, quedarse en dólares a la espera de cómo evolucionan las circunstancias? Si en cada uno de los próximos vencimientos de la deuda pública son más los que temen que los que confían, se hará cada vez más difícil evitar la “restructuración” de los pasivos y un nuevo ciclo de desconfianza hacia la economía argentina y todos sus activos generará presión sobre el mercado cambiario. ¿Podrá el BCRA aguantar nuevas embestidas?

* Economista Jefe IERAL de Fundación Mediterránea.