La reforma laboral, el tema que los empresarios cordobeses consultan a candidatos

Todos los postulantes que se reúnen con sector empresarial reciben sus pedidos de que se flexibilicen las leyes existentes. Espert fue el más directo y radical en su propuesta; Lavagna no la ve en una recesión; el oficialismo insiste en que tratará de sacarla de manera consensuada y Fernández aclaró que "no cuenten" con él.

Por Gabriela Origlia  

Los candidatos en carrera a la Rosada que llegan a Córdoba y se reúnen con empresarios escuchan, siempre como primera consulta, reclamos por la necesidad de una reforma laboral. José Luis Espert, precandidato a presidente por el Frente Despertar, no fue la excepción. Ayer estuvo primero con más de un centenar en la Cámara de Comercio y, después, con la Sociedad Rural de Jesús María.

Reconoció que la medida “más dura” que debería tomar sería achicar el Estado “porque hay que despedir gente; 1,5 millones de personas que son los militantes que el kirchnerismo ingresó desde 2013”. Señaló que, “a diferencia de hoy, los capacitaríamos y prepararíamos para que tengan trabajo en el sector privado”.

Espert afirmó que se requieren leyes laborales que hagan que el empresario “tenga ganas de contratar; hoy más que asumir un empleado es adoptar un hijo. Con estas leyes un tercio de la gente trabaja en negro y eso no hace poner colorados a los sindicalistas que siguen defendiendo las normas existentes”.

Sostuvo que “hay que tirar a la basura” las leyes de  contrato laboral, de indemnizaciones colectivas y de asociaciones profesionales. “Hay que terminar con la ultra actividad, con la obligación de los empresarios de retener la cuota sindical, hay que descentralizar las negociaciones. Habrá que ir al Congreso con algunas cosas y otras saldrán por decreto”, describió y subrayó que tiene “ganas de cruzarse con la mafia sindical”.

Ante la inquietud empresario del “caos” que se podría generar con una modificación radical, Espert sostuvo que el caos “existe hoy; si el temor es a las mafias del sistema ya el tema es policial, es otra cosa”. Su compañero de fórmula, Luis Rosales, aclaró que “sin nuevas leyes laborales no se puede competir con el mundo”.

Hace dos semanas, Roberto Lavagna -candidato por Consenso Federal 2030- indicó que la reforma tal como la plantean el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) -“como una precondición” para crecer- “difícilmente pase en el sistema político y sindical argentino”. Sostuvo que es necesaria para ganar competitividad, pero que no se puede hacer con una economía “estancada; solo en una funcionando se puede encarar”.

Puso como ejemplo el caso de Vaca Muerta -“iniciativa del gobierno provincial de Neuquén a la que después se sumó la Nación”- e insistió en que las modificaciones laborales se aceptaron porque a ese sector le va bien.

“Para que pase una reforma con sustancia, con impacto, primero hay que hacer marchar la economía”, definió y reiteró que “haciendo lo mismo que se está haciendo” la actividad no va a despegar.

Cuando el ministro Dante Sica estuvo en la Bolsa de Comercio también habló del tema. Adelantó que la impulsarán en un formato de consultas “para bajar los costos extrasalariales que nos quitan competitividad”. A su entender, “hay un exceso de regulaciones y de penalizaciones que terminan impidiendo las nuevas formas de contratación” y se lamentó que hace un año esté parada la ley del blanqueo laboral.

“Hay que tener una discusión sin prejuicios y mirar la realidad de los números entre el sector privado, los empresarios, los trabajadores y el Gobierno para empezar a discutir las nuevas formas de relacionarnos en términos laborales”, ratificó.

En su paso por Córdoba, Alberto Fernández se paró en la vereda de enfrente. “No estoy de acuerdo con una reforma laboral porque tenemos otras urgencias. ¿Cómo es esto de que para que Argentina progrese tenemos que sacar derechos?”. Recordó que en los inicios del kirchnerismo lograron impulsar el empleo “con estas leyes laborales y aún ‘peores’ que las presentes, como la ley de doble indemnización por despido, y así creamos cuatro millones y medio de empleos”.

“El problema no son las leyes laborales sino la economía. Y en una economía paralizada como la de hoy, todo es un enorme costo porque no entra plata, porque no se vende. Por eso lo que tenemos que hacer es poner en marcha la economía y no priorizar el tema en una reforma laboral”, subrayó.