Milani: primer juicio por lesa confirma negacionismo K

El primer juicio oral por delitos de lesa humanidad que involucra al ex jefe del Ejército de Cristina Kirchner, César Milani, por la causa “Olivera”, en La Rioja, entró en la recta final. El ex militar tiene otra cita pendiente: el debate por la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, en Tucumán.

El soldado del modelo nacional y popular perdió la libertad hace más de dos años, por orden del juez Daniel Herrera Piedrabuena, luego de declarar en el marco de la pesquisa por los secuestros de Pedro (fallecido en 1999) y Ramón Olivera, en 1977. Ese encarcelamiento cautelar fue confirmado por la Cámara Federal de Córdoba, la Alzada del juzgador riojano.

La abogada querellante Viviana Reinoso, representante de la familia Olivera, considera que la prueba en contra del encausado es “voluminosa y contundente” como para lograr una condena y reclamó que se le impongan 18 años de prisión. “Tenemos prueba testimonial, material y documental que ubica a Milani en el lugar de los hechos”, precisó a Télam.

Milani llegó al banquillo acusado de haber participado en el secuestro y las torturas que sufrieron los Olivera cuando revistaba como subteniente en el Regimiento 141 de Ingenieros.

“Llegamos a esta parte del juicio con la misma expectativa que teníamos cuando Ramón ratificó en 2013 las denuncias que hizo. Hace años que afirma la responsabilidad de Milani y aunque se trató se desacreditar su testimonio creemos que eso no se logró”, remarcó Reinoso. La profesional se refirió a los señalamientos que hizo su asistido, refutados tanto por integrantes del anterior Gobierno como por organismos de DDHH alineados.

La presunta víctima, que  recuperó la libertad durante la dictadura, denunció por primera vez en 1979 y en 1980, cuando fue sometido ante Consejo de Guerra. Ya en democracia, en 1984, hizo lo propio ante la Comisión Provincial de Derechos Humanos riojana y ratificó sus dichos en julio de 2013, meses antes de que Milani tomara el mando del Ejército.

En esa oportunidad, Olivera se remitió al informe de la comisión provincial, incluido en Nunca Más de La Rioja, que ya había sido presentado como prueba en la megacausa “Menéndez”.

Estela Carlotto respaldó sin titubear la designación del  oriundo de Cosquín. Cuando quedó detenido negó haberlo defendido, pero sus declaraciones desde que Cristina Kirchner lo eligió para comandar el Ejército la desmienten. Con Milani ya preso, osó decir: “Nunca apoyamos a este hombre”. También expuso que desconocía “por qué Cristina lo mantuvo”. Sin embargo, acató la decisión de la mandataria.

Mientras el pliego del ex militar estaba suspendido en el Senado pero la voluntad del kirchnerismo para promoverlo era clara, Carlotto espetó ante El Tribuno de Salta: “Hay miles de personas que están nombradas en el Nunca Más de La Rioja y no todas son genocidas”.

Pero no se quedó ahí y aseguró, para horror de muchos: “Milani tuvo un discurso de mucho alineamiento con este Gobierno que nosotras reivindicamos”.

A fines del 2014 volvió a hablar del tema y ante Vorterix pidió “no hacer alharaca” porque “desestabilizaba”. Incluso, aseguró que las denuncias de los familiares de las presuntas víctimas y los reclamos del entonces arco opositor y de algunos organismos de DDHH eran “cosas a propósito” que hacían para dividir.

El negacionismo de la titular de Abuelas fue replicado por varios de sus compañeros de militancia; entre ellos, el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien defendió a Milani cuando quedó privado de la libertad y afirmó que cando se lo designó como jefe del Ejército no tenía ninguna denuncia. “Su detención está siendo utilizada políticamente”, acotó.

El mismo destrato recibió la familia de Ledo, que comenzó a pedir respuestas judiciales en 2007.  En el proceso “Olivera” hay un expediente acumulado que tiene que ver con las desapariciones de César Minué y Adán Díaz Romero, ocurridas en julio de 1976, en La Rioja. Ambos eran amigos de Ledo, soldado del Batallón 141 y desaparecido un mes antes en Tucumán, donde había sido trasladado al mando de Milani. Por ese caso, el ex general retirado deberá afrontar otro juicio, en Tucumán, que fue postergado para el 12 septiembre.

La querellante en el caso Olivera cree que hay elementos en la causa que pueden servir para esclarecer lo que le sucedió a Ledo.

Poco antes del inicio de la última feria de verano, el juez federal de Tucumán Fernando Poviña elevó a juicio el expediente en el cual se le enrostra a Milani la presunta comisión de los delitos de encubrimiento agravado en concurso ideal con falsedad ideológica. En coincidencia con la acusación promovida en 2014 por el fiscal Carlos Brito, el magistrado concluyó que Milani confeccionó falsamente el acta de deserción del joven.

Ledo era oriundo de La Rioja y tenía 20 años cuando desapareció, el 17 de junio de 1976.  La última vez que sus camaradas lo vieron había salido a realizar una recorrida en la localidad de Monteros junto al entonces capitán Esteban Sanguinetti, sindicado como autor de su secuestro y crimen.

Milani, superior directo de Ledo, fue el encargado de redactar y firmar el acta por su supuesta deserción. Cuando procesó a Milani, Poviña sostuvo que si bien tenía un cargo bajo, a esa altura de las circunstancias, pasados tres meses del golpe y en la zona en que se encontraba, era “altamente improbable” que desconociera la “metodología de desaparición de ciudadanos”.