Schiaretti y Larreta, la llave de Macri para ganarle a F-F

El macrismo se ilusiona con un triunfo en primera vuelta si se dan dos factores clave: el jefe de gobierno porteño obtiene un triunfo contundente que favorezca al presidente; y la ruptura de la neutralidad del gobernador después de las PASO.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Abundan todo tipo de generalidades durante las campañas políticas. La que encabeza el ranking tiene a Córdoba como protagonista por su centralidad en la nueva estrategia electoral del presidente Mauricio Macri. Cierto es que la gran mayoría del electorado cordobés prefi ere las melodías del cambio que entonan los actuales inquilinos de la Casa Rosada antes que las promesas de un mejor trato que intenta el kirchnerista Alberto Fernández.

Pero no es el caudal de votos que podría aportar el principal bastión del interior del país lo único que interesa a los adalides del mandatario nacional. De lo general conviene detenerse, entonces, en lo particular: es Juan Schiaretti lo que realmente les importa. “El único cabo suelto del abanico de gobernadores peronistas”, lo definen. Macri llegó ayer a Córdoba para reclamar para sí el protagonismo de las acciones proselitistas. Desplegó el folklore de sus recorridas que parecieran estar vedadas a segundas lecturas políticas. No hubo reuniones con dirigentes de su partido. Son coincidentes las voces que afirman que el mandatario mantuvo conversaciones informales y abreviadas con sus candidatos, pese a que el diputado Mario Negri tuvo la centralidad en las instancias formales de la gira como la mesa con industriales en San Francisco o la recorrida por Arroyito en la que jerarquizaron a su intendente, Mauricio Cravero. Todo parece indicar que Macri reservó su diálogo político al gobernador Juan Schiaretti. Otro elemento se repite en las rituales visitas del mandatario a Córdoba: la exclusiva la tiene un selecto grupo de comensales. Hace unas semanas, los protagonistas fueron el comunicador Mario Pereyra, el viceintendente Felipe Lábaque y un dueto de empresarios. Pero Schiaretti es más central que los votos de Córdoba. El macrismo se ilusiona con que el peronista jugará fuerte después de las PASO porque, analizan avezados hombres amarillos, ya está expuesto por la afinidad y amistad que se profesan, pero también lo estará por la matemática. En otros términos, en el PRO confían en que la boleta corta de candidatos a diputados de Hacemos por Córdoba terminará siendo funcional al oficialismo nacional.

La colección de gestos –la división del peronismo que logró el armado de Alternativa Federal, la mencionada lista corta y la cena íntima y mediática entre Macri y Schiaretti- serían para los integrantes de Juntos por el Cambio elementos de prueba suficiente para asegurar que el Gobernador jugará a fondo si peligra la reelección del fundador de Cambiemos. Se da por descontado que Schiaretti seguirá siendo neutral hasta que pasen las primarias; incluso, el reproche por fondos adeudados de vieja data puede interpretarse como un elemento de distracción pero no como factor de distancia. Desde el Panal repiten cada vez que son consultados: “seguiremos trabajando en la vía del diálogo”. Sin embargo, mientras Schiaretti siga diciendo que pedirá el voto sólo para sus diputados, los armadores nacionales prestarán especial atención al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. En la hegemonía de las generalidades que colocan a Córdoba en un lugar central, se olvida que la Ciudad de Buenos Aires se juega a todo o nada. No sólo por el volumen electoral del distrito federal sino porque su referente político tejió acuerdos amplios, cedió poder –por caso en la Legislatura porteña- con el objetivo de hacer una elección histórica que empuje, a su vez, a Macri. Los cambiemitas dan por descontando que si mejoran las estadísticas del presidente, Schiaretti ya no tendrá pruritos de jugar a fondo.