El oficialismo, “esguinzado” (votó dividido por 2da vez en junio)

El bloque oficialista votó dividido por segunda vez tras las elecciones del 12-M. Hacemos por Córdoba logró aprobar nueve pedidos de informe al Ejecutivo con dos votos de la bancada mayoritaria.

Por Felipe Osman

concejAunque la alianza que la UCR pactó con el PRO para retener la Intendencia en 2015 jamás gozó de la mejor salud en el Concejo Deliberante, es claro que la explosión de Cambiemos y la consecuente paliza electoral del 12-M terminó de balcanizar al bloque oficialista, que en menos de un mes ya votó dividido en dos oportunidades.
La cuestión en disputa que ahora deja en evidencia la fragilidad de la bancada mayoritaria es una serie de pedidos de informe cursados por los concejales Santiago Gómez y Pablo Ovejeros, de Hacemos por Córdoba.
Los ediles peronistas entienden que el radicalismo ha lanzado una serie de concursos internos diseñados a medida de militantes propios para cubrir jefaturas y dejar, en distintas reparticiones municipales, a cargos medios que le respondan cuando deba abandonar el timón del Palacio 6 de Julio. Más aún, apuntan que en varios casos estas jefaturas habrían sido creadas ad hoc, sin existir antes en el organigrama del municipio.
A casusa de estas sospechas Gómez y Ovejeros presentaron más de 20 pedidos de informe al Departamento Ejecutivo, para que responda en cada caso: cuáles han sido los motivos que lo llevan a realizar los concursos internos; cuántas personas tendrá a su cargo cada nuevo jefe; quién o quiénes desarrollan actualmente las tareas que éste desarrollaría en el futuro; y cuántas personas tendrá a su cargo cada nuevo jerarca.
Ante esta inquisición –si se quiere, menor- la bancada oficialista se dividió dos veces. La primera, tres semanas atrás, cuando se votó conceder preferencia de dos sesiones al tratamiento de estos pedidos de informe. En esa oportunidad los concejales Aníbal Lozano y Analía Romero acompañaron al bloque peronista. La segunda, ayer, cuando Hacemos por Córdoba logró aprobar algunos de los requerimientos sumando los votos de Juan Negri y Héctor Carranza, que hasta ahora sólo respaldaron los pedidos de informe que recaen sobre el área de Cultura, encabezada por Francisco Marchiaro.
Según relataron varios concejales, la sesión de ayer estuvo “picante”, y no faltaron chicanas entre los ediles del oficialismo y la oposición, pero lo más llamativo fueron las (poco sutiles) indirectas que se apuntaron los propios concejales de la bancada mayoritaria entre sí.
A tal punto fue así que, al terminar la sesión con Juntos por Córdoba vencida en ocho votaciones que se resolvieron por 12 votos a 11, el concejal Gustavo Fonseca “resaltó” que los pedidos de informe iniciados por el peronismo se habían aprobado “con 12 votos de la oposición”, tomando a Negri y a Carranza por opositores.
Carranza, por su parte, decidió recoger el guante y dijo que ello siempre han estado “en la misma vereda” y que así seguirá siendo, rechazando las acusaciones de su correligionario.
Ahora bien, más allá de estas rispideces, la cuestión de fondo es otra.
Los baqueanos más avezados en el Legislativo Municipal siembran el siguiente interrogante: ¿Qué va a pasar cuando llegue algo (verdaderamente) importante al concejo? ¿Los concejales de Juntos por Córdoba usan esta clase de asuntos -secundarios- para “marcarse la cancha” y cuando lleguen temas de gravedad van a votar en unidad? ¿O realmente no pueden construir mayorías para sancionar ningún tipo de ordenanza?
Resultaría difícil saberlo. El oficialismo -precavido- despejó la agenda en el Concejo antes de las elecciones provinciales, y no quedan en el tintero sino temas menudos para tratar hasta el 10 de diciembre. Así las cosas, sólo un imprevisto podría forzar una definición importante sobre un tema de fondo en el recinto en el que se pudiera distinguir si los cortocircuitos en el oficialismo son fuegos de artificio o si realmente reflejan conflictos profundos entre sus componentes.