Pichetto vs. Caserio: llamó a votar “en defensa propia”

El candidato a vice de la fórmula oficialista llamó a utilizar el voto como un medio de autodefensa, un discurso que apela al sufragio de las jurisdicciones más castigadas durante la era K -entre las cuales se cuenta a Córdoba-, y que se opone diametralmente a la postura asumida por Carlos Caserio, su relevo en la Presidencia del bloque peronista en el Senado.

Por Felipe Osman

Miguel Ángel Pichetto, el flamante compañero de fórmula con el que Mauricio Macri buscará seducir a una parte del electorado peronista en las próximas elecciones, habló ayer y lo hizo en tono de campaña.

Entre renovadas promesas de un gran acuerdo que incluya “a todos los sectores económicos y democráticos de la sociedad” y la recurrente reafirmación de que Argentina debe honrar los compromisos asumidos ante el mercado financiero internacional, el rionegrino dejó una frase que parece teledirigida a Córdoba, como abanderada que fue entre las jurisdicciones más castigadas por el kirchnerismo durante sus doce años en el poder: «La sociedad va a hacer un acto de autodefensa y votará a Juntos por el Cambio», auguró.

Esta definición de Pichetto a cerca del tenor con que buena parte de los argentinos debería votar parece plenamente justificada cuando de Córdoba se trata y, por otro lado, ubica al ex presidente del bloque PJ en las antípodas de su sucesor, el senador Carlos Caserio.

Córdoba padeció durante la era K un sinfín de atropellos a manos de la Casa Rosada. Las retenciones a la soja, que significaron el principal (y casi único) motor que sacó al país de la crisis de 2001, no pararon de crecer desde 2003 y jamás reportaron el más mínimo beneficio a la provincia.

El kirchnerismo se alimentó de la economía de Córdoba para llevar adelante su proyecto político en el resto del país (aquél que construyó a fuerza de “sentarse” sobre la caja) y “confiscó” esos dividendos, que al ser “recursos no coparticipables” jamás regresaron a la provincia para retroalimentar la economía local.

Luego, durante la última gestión del difunto ex gobernador José Manuel de la Sota, Cristina Fernández decidió desconocer el compromiso asumido por la Nación de financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba a cambio de que ésta le cediera el 15 por ciento de los recursos que por coparticipación le correspondían. Así, la Casa Rosada se quedó con estos recursos sin ofrecer a cambio la contraprestación pactada y el litigio debió llegar hasta la Corte Suprema para que Balcarce 50 devolviera a la Provincia lo que le pertenecía, ya durante la gestión del actual gobernador.

Tiempo antes, el kirchnerismo ya había incurrido en su peor afrenta hacia Córdoba: durante el recordado acuartelamiento policial de diciembre de 2013, la Casa Rosada negó a los cordobeses el auxilió del 3er cuerpo de ejército en momentos en los que el Estado de derecho parecía haber quedado suspendido en la provincia.

Con semejante historial, si las palabras de Pichetto aplican para los votantes de alguna provincia será –antes que nadie- para los cordobeses. Y es por esto que la postura asumida por Pichetto contrasta tanto con la posición que ahora adopta Caserio, declarando su apoyo a la fórmula Fernández-Fernández.

Más aún, las palabras de Pichetto no se oyen muy distintas a las del gobernador cuando se las escucha desde Córdoba. Juan Schiaretti llamó a sus intendentes a militar la boleta corta “porque Córdoba necesita diputados que defiendan a Córdoba”, explicó.

Sería de necios negar que entre Pichetto y Schiaretti existe buena sintonía. La visita del candidato a vice presidente al mandatario cordobés días atrás es una prueba de ello. En esa ocasión, el senador “pidió permiso” al líder de Hacemos por Córdoba para recorrer municipios del interior provincial durante la campaña. Es de esperarse que, cuando lo haga, lo haga repitiendo sus palabras de ayer, y llame a los cordobeses a votar “en defensa propia”.