Desde el Panal observan con inquietud “síndrome Caserio”

Si bien desde Hacemos por Córdoba buscan encapsular la posición del senador como una opinión personal, la realidad es que el apoyo explícito del presidente del PJ Córdoba a la fórmula de los Fernández, cayó mal en el Centro Cívico.

Por Yanina Soria
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El posicionamiento público del senador nacional Carlos Caserio respecto al apoyo a la fórmula presidencial que encabeza Alberto Fernández, es un trago que aún no fue digerido en el Centro Cívico. Pese a los intentos por enfrascar los dichos como una opinión personal del caudillo peronista, la realidad es que las derivaciones internas que podrían generar, provoca cierta inquietud en el Panal. Por lo pronto, las principales espadas del gobernador Juan Schiaretti evitaron hacer declaraciones públicas.
Es que Caserio no es un dirigente más. Es el presidente del PJ Córdoba, un hombre con influencia, experiencia política y territorio, con lo cual sería iluso concluir que el manifiesto respaldo al binomio de los Fernández pueda pasar inadvertido en el partido.
Nadie, en verdad, cree que su posición en el escenario central de la política argentina sea inocua para el peronismo cordobés. Sobre todo porque es una postura que, subterráneamente al menos por ahora, es compartida por muchos dirigentes, intendentes y legisladores de Hacemos por Córdoba. “Es la línea de unidad del peronismo nacional en la que venía trabajando el ex gobernador José Manuel de la Sota” recuerdan en el delasotismo.
Desde el entorno del gobernador sostienen que la postura de Caserio fue blanqueada primero frente al propio mandatario local, e insisten en que no representa la decisión institucional que tomó el oficialismo cordobés de jugar el próximo turno electoral con boleta corta.
De inmediato recuerdan que la instrucción del jefe político de la ex Unión por Córdoba fue militar por la lista de candidatos propios y liberar “hacia arriba” con lo cual, lo que cada uno luego decida, no importa.
Claro, eso en la teoría. Es que cada tanto, algún ministro le recuerda a la tropa la (mala) experiencia del gobierno provincial con el poder central durante los años de oro del kirchnerismo. Y aunque nadie lo diga por lo alto, se sabe que la lista corta es, objetivamente, funcional a los intereses políticos del proyecto electoral encarnado por el presidente Mauricio Macri y su candidato a vice, Miguel Ángel Pichetto.
Lo cierto es que, pese a todo, en el Panal no cayeron nada bien las declaraciones de su representante en la Cámara Alta. Desde hace tiempo, existe cierto malestar con el flamante presidente del bloque de senadores del PJ.
Sólo basta recordar que Caserio no fue parte de las últimas mini cumbres encabezadas por el mandatario en el Centro Cívico y que, por ejemplo, siendo la máxima autoridad partidaria no fue orador en el propio Congreso del PJ local que tuvo lugar días atrás.
Ahora lo que el schiarettismo buscará es calibrar el alcance del “síndrome Caserio” entre sus filas para evitar que se produzca una grieta en un peronismo cordobés que viene de moverse en bloque y sin fisuras en las elecciones provinciales. Está claro que pocos creen que la sangre llegue al río, sin embargo nadie descarta que los cortocircuitos internos se profundicen.
Resulta difícil de creer que el respaldo hacia la fórmula de los F-F sea sólo una cuestión declarativa del senador, por lo que la incertidumbre pasa por saber cuán activo será en el armado de ese espacio en esta provincia, un distrito con un gen anti K muy marcado.
El presidente del PJ Córdoba tiene un excelente y fluido diálogo con el candidato Alberto Fernández, ¿hasta dónde llegará su respaldo? es lo que todos se preguntan. Por lo pronto, otros dirigentes como el recientemente reelecto intendente de Villa María, Martín Gill, blanquearon su posición y ratificaron que acompañarán la propuesta de Los Fernández. Quizá muchos otros que se conducen por esa misma línea militen en sigilo con la expectativa de engordar las bases del pos kirchnerismo en Córdoba pero, sobre todo, evitar cuatro años más de macrismo.
Desde el Centro Cívico seguirán diciendo que la prioridad de trabajo es la lista corta y que el objetivo es mantener las dos bancas que ponen en juego, mientras tanto apuestan a mantener puertas adentro las cada vez más indisimulables diferencias que existe en la cúpula del PJ Córdoba.