Con fisura PRO latiendo, Peña insiste con política light

En Córdoba, lanzarán una escuela de dirigentes y una agrupación de profesionales que pretende superar grietas entre aliados de Juntos por Córdoba. En una misma jornada, disertará el G-25, semillero de potenciales funcionarios. Los funcionarios Ibarra y Dietrich, los anfitriones.

El macrismo cordobés está herido. Miran hacia atrás y sólo cuentan pérdidas. No lo dirán en voz alta pero responsabilizan directamente al jefe de gabinete, Marcos Peña. A él culpan de ignorar las particularidades del territorio profundo. Le endilgan que varias intendencias que le arrebató el peronismo a radicales y macristas podrían haberse preservado si los popes de la Casa Rosada les daban libertad para tejer acuerdos.
Claro que pasaron cosas. La interna entre Mario Negri y Ramón Mestre hizo el trabajo pesado para socavar la territorialidad. Pero a Peña también lo acusan de forzar acuerdos, como por ejemplo, el que obligó al PRO de Córdoba a sentarse a negociar con el diputado cuando la apuesta amarilla se recostaba en la mesa del correligionario Rodrigo de Loredo.
La lista de diputados fue el remate. El jefe de la bancada macrista en la Cámara Baja, Nicolás Massot, no niega a sus íntimos que está dolido por el destrato de Peña al espacio que lidera Emilio Monzó. El presidente de Diputados en el Congreso ultima los detalles para su viaje a España, su discípulo, prepara valijas para estudiar en Estados Unidos.
Monzó frecuenta al tigrense Sergio Massa como siempre. Pero según resaltaron medios nacionales en los últimos días, los contactos se encuentran rodeados de rumores que colocan otra vez cerca del PJ a uno de los primero de recomendar al presidente Mauricio Macri la incorporación de peronistas no k. Se da por descontado que Massot seguirá los pasos de su mentor aunque aún duda entre aceptar las nuevas ofertas políticas o enfrentar a Peña desde adentro.
Cierto es que será clave en esa jugada la postura del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Se sabe que discrepa de los métodos duranbarbistas, aunque se mantendrá en la senda de unidad mientras el objetivo sea lograr la reelección de Macri. La nueva agrupación que llegará a Córdoba con el objetivo de ampliar los cuadros profesionales de Juntos por el Cambio se presenta como herramienta “anti-grietas” entre socios.
Allí participan las vertientes del PRO, pero se hizo extensiva la invitación a los aliados locales. El próximo dos de julio será el lanzamiento de la Escuela de Líderes y la presentación del equipo de trabajo de “La Generación” en Córdoba.
“Este nuevo espacio nace con el fin de profesionalizar a los interesados en formarse como líderes, desarrollando sus aptitudes y habilidades para formarse como dirigentes sociales”, presentan sus promotores este lugar que pretende mostrar sangre fresca y contagiar entusiasmo para la campaña electoral.
En el acto estará presente Juan Gowland, responsable de La Generación a nivel nacional; autoridades locales de Juntos por el Cambio y candidatos a diputados por Córdoba. También, el vicejefe de Gabinete y Secretario de Gobierno de Modernización de la Nación, Andrés Ibarra.
Esa misma tarde, llegará el titular de la cartera de Transporte, Guillermo Dietrich, para acompañar una nueva edición del G-25, otro semillero de potenciales funcionarios públicos.
Ambos espacios, muy utilizados por el macrismo para mostrarse en campaña, tienen el objetivo de reclutar a nuevos interesados en Juntos por el Cambio. Se basan en presuntos valores compartidos y una cierta afinidad con Mauricio Macri.