Vegetti y el costo político de Instituto y Belgrano

La novela del goleador terminó con final feliz para los de barrio Alberdi, con un lamento manifiesto de la entidad de Alta Córdoba y sus hinchas. Efectos y consecuencias quedan al descubierto después de esta operación, donde los dos oficialismos tienen por delante aguas turbulentas en lo institucional y en lo deportivo, en la B Nacional.

Por Federico Jelic

belgranoFue la novela del mercado de pases de invierno en Córdoba. Desde hace buen rato no existía un pase de un jugador de un club de la provincia a otro vecino, con todo el folklore que eso significa, desde las cargadas, las delaciones por traición, las ilusiones y los malos deseos. Así fue la historia del traspaso del delantero Pablo Vegetti, goleador de la B nacional que finalizó la campaña con la camiseta de Instituto y que ahora pasará a vestir la casaca de Belgrano.

Y eso que  no fue venta de club a club, sino que esperó el delantero con su representante a rescindir vínculo con el equipo de Alta Córdoba para negociar, a la par, su incorporación a Belgrano. Pero claro está que esta acción removió las arenas y no solo las deportivas: las agitadas aguas políticas se recrudecen, a menos de un mes para los comicios en el ámbito “Glorioso”.  Con un oficialismo que pierde a su goleador y una Subcomisión de Fútbol sin poder garantizarse el objetivo principal de cara a la temporada venidera.

Por Belgrano, el semblante es otro. Con Vegetti la comisión directiva encabezada por Jorge Franceschi se acredita un punto fuerte, ganando el primer “clásico” del semestre, ya que la pulseada le trajo mejor fortuna en el mano a mano. Una buena movida después del descenso consumado y todas las críticas recibidas, mientras espera la aprobación del balance de Ejercicio y Memoria, el mismo que los socios le refutaron en la Asamblea General Ordinaria.

Revés para Instituto

La puja sin cuartel no se dio tanto desde lo mediático, aunque siempre hubo una sensación, con aires de resignación por parte de Instituto. A saber: mientras el oficialismo buscaba encontrar la lista formal para aspirar a renovar el poder en los comicios del 30 del mes en curso, la creación de la Subcomisión de Fútbol apuntaba a ser el primer paso de la unidad general como soñaba el titular Gastón Defagot. No fue así. Y eso que en ese núcleo hay referentes de diversas ramas políticas, tanto de la supuesta oposición como de antiguas comisiones directivas.

Como efecto contrario, aquellos que se quedaron fuera de ese grupo que armará el próximo plantel que competirá en la B Nacional, armaron su núcleo y participarán en los escrutinios. Se trata de un proyecto paralelo, con el actual vice Daniel Pedraglio, su ladero Aníbal Rossi Grosso y los integrantes de la agrupación “Corazón y vida albirroja”.

Por eso, la necesidad de buscar un paraguas ante los socios fue prioritaria para la Subcomisión, que como decisión política, más allá de todos los frentes, se propuso la renovación de Vegetti. Ya con la ratificación del DT interino César Zabala como cara visible del proyecto, solo restaba mantener al goleador que con 15 goles enamoró a los hinchas, como mejor golpe de efecto para el llamado a las urnas.

Pero no. Vegetti aceptó la propuesta de Belgrano y fin del cuento. En su momento, Juan De Dios Castro, ex directivo de la gestión del ex presidente Diego Bobatto, manifestó abiertamente que “Si Vegetti se quiere ir a jugar a Belgrano, que lo haga. Instituto le hizo una oferta al límite de lo razonable y el jugador no la aceptó todavía. Más no podemos pagar”. Todo un síntoma de lo que vino después, más el agregado de algunos socios que siguen sin comprender cómo es posible que Castro hable en nombre de la dirigencia si apenas es un representante de la Subcomisión. Entonces, el costo político para el oficialismo puede ser más que relevante.

Punto para Belgrano

Desde Alberdi celebran en silencio, con desahogo interno. El primer “clásico” fue ganado y, en parte, la dirigencia consigue incorporar un delantero de los denominados de jerarquía en la categoría, después de varios y repetidos intentos fallidos en la Superliga. Con la salida de Matías Suárez con destino a River, más allá de los tres millones de dólares que ingresaron a las arcas, fue todo un camino de espinas, ya que no salieron ilesos de las críticas. Y mucho más desgaste en imagen política fue el descenso para Franceschi y sus aliados, por lo que necesitaban levantar performance como sea. El operativo retorno del DT Ricardo Zielinski fue toda una frustración, así que mientras negociaban condiciones con otros entrenadores, por otra vía sumaron al máximo artillero de la B Nacional. Incluso antes de tener técnico designado. Bingo.

Y es verdad de Perogrullo que no les fue barato, con una inversión de 450 mil dólares por el pase y un astronómico sueldo a la par de los de Primera División. Es decir, a diferencia de sus pares de Alta Córdoba que optaron por la austeridad, en Alberdi el objetivo es regresar en el mismo año a la máxima elite nacional, con un presupuesto oneroso, acorde a la obligación impuesta.

Es que el sabor amargo que dejó la Asamblea (reprobada) alertó a la comisión directiva de que le están siguiendo los pasos. Entonces  a la vez que confeccionan el balance en pos de presentarlo en la segunda Asamblea, le regalan un mimo la hincha, con la ilusión de salir campeones, incorporando a un goleador de fuste y con el gusto de habérselo quitado del bolsillo a su rival Instituto. Con lente político, la movida fue magistral aunque ahora deberá revalidar esa confianza en la cancha. Pero la ilusión está viva y eso en parte se justifica con la llegada de Vegetti.

¿Y Armando Pérez? El líder natural de este proceso, el ahora Directo Ejecutivo del club, ex gerenciador y ex presidente, mantiene la diplomacia a pesar de su enojo por haber caído a la B Nacional. Aunque lo mismo dejó en claro un “palo” por no haberse hecho cargo como debiera: “Yo no participe tan activamente en las decisiones que se toman día a día. Mi gran angustia es que quizás no participe como debería haber participado. Es muy traumático haber descendido”, comentó en Radio Continental.

¿Se presentará entonces Pérez a las elecciones del año que viene? Lo escuchamos de su boca: “Yo me moriría siendo presidente de Belgrano si la gente quiere, pero posiblemente tendrán razón en que uno está fuera de foco, no sirve más o molesta. Hay que ver como se juntan voluntades, si la gente me apoya yo voy a ser presidente”.

En Alberdi se comienza a jugar otro campeonato, no solo el deportivo. El institucional y político dependerá del ascenso o del rendimiento del equipo, aunque al menos Pérez avisó que tiene intenciones de volver y no está bromeando.