¿Peña quiere habilitar las colectoras?

Las declaraciones del Jefe de Gabinete abriéndose a la posibilidad de usar listas colectoras hacen pensar en la que podría ser una gran contradicción (o una gran jugada).

Por Javier Boher
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colectorasPasa algo raro cuando se habla de Macri y la gente de su gobierno: la mayor parte de las personas habla del oficialismo como si ninguno sirviera para nada, como si no entendieran la política.

Todo lo contrario pasa con Cristina Fernández y sus maniobras. Sus admiradores (y muchos analistas) aplauden a rabiar cada artilugio novedoso que sacan a relucir en campaña.

Pese a ello, los números indican que desde 2005 hasta hoy Mauricio Macri ganó todas las elecciones que disputó (o en las que se involucró de manera directa).

Por el lado del kirchnerismo, sin embargo, desde 2011 a la fecha la racha ha sido negativa, con derrotas como la de la mismísima ex presidenta contra Esteban Bullrich.

El lunes a la noche Marcos Peña abrió la puerta a la utilización de las listas colectoras en provincia de Buenos Aires. Gran revuelo en las redes y los medios.

No es para menos: hace poco menos de dos meses Macri y Vidal firmaron sendos decretos para prohibir dicho mecanismo. ¿Acaso se puede ser tan descuidado en un tema tan delicado?.

Conociendo la obsesión del Jefe de Gabinete por todo lo que se puede medir, difícilmente esto sea un error de cálculo. Hay distintas interpretaciones, pero seguramente algunas serán más probables que otras.

En primer lugar están los que creen que esto demuestra que el gobierno tiene miedo. Según los que están en este grupo, el oficialismo busca traccionar la lista de Vidal con más de un candidato a presidente, evitando que se produzca la muy probable alianza entre Massa y la dupla Fernández-Fernández.

Es difícil que Cambiemos tema por una derrota en provincia de Buenos Aires, sobre todo porque si eso ocurriera, difícilmente Macri se impondría en la nacional. Perder la provincia no se traduciría en gobernar el país con la provincia más importante en contra: un triunfo de Vidal no le garantiza a Macri la reelección, pero su derrota seguramente cerraría sus chances de reelegir.

Si se hiciera una práctica excesiva de optimismo oficialista, ¿No puede ser que los candidatos presidenciales alternativos prefieran tener a una figura casi imbatible acompañándolos en la boleta?.

Como no puede ser de otra manera, siempre se considera que el gobierno no sabe lo que hace y siempre está preso de su inexperiencia y falta de determinación, lo que inclina a todos por la primera opción.

Hay algunos que dicen que el gobierno no piensa dar marcha atrás con los decretos que clausuraron la posibilidad de utilizar colectoras, sino que esperan que la jueza Servini de Cubría los tire abajo con un fallo.

Si ese fuese el caso, los devotos admiradores de hacerse los distraídos cuando la contradicción asoma podrían escudarse en la retórica del respeto por las instituciones para ocultar que estaban esperando ansiosos que la jueza les diera una mano.

Ahora bien, ¿qué tan seguro se puede estar de que una jueza tan volátil como Servini de Cubría pueda actuar de esa manera, siendo que el Poder Judicial ha decidido tomar partido en otro sentido de cara a las próximas elecciones?.

He allí la tercera interpretación. ¿Puede ser que el gobierno nacional, en un movimiento calculado, le esté poniendo una carnada muy apetecible a la jueza que inmortalizó Tato Bores hace un cuarto de siglo?.

Tal vez para algunos sea confiar demasiado en las habilidades tácticas de un rejunte de tipos provenientes de escuelas privadas exclusivas o con una experiencia laboral fogoneada en las empresas de la familia.

Para otros, hacer foco en esas cuestiones como antónimo de las vivencias en la jungla del conurbano o la militancia en las calles es menospreciar la capacidad política de quienes van a cumplir doce años de gestión frente al poder ejecutivo en distintos niveles de gobierno.

Las próximas elecciones van a servir para probar la capacidad real para dedicarse a la actividad política que tienen los distintos actores involucrados en la contienda.

Reelegir después de más de un año de recesión sería una proeza que se podría explicar -en parte- por algunas de las medidas económicas anunciadas las últimas semanas para hacer crecer el consumo.

Seguramente veremos a muchos dudando, otra vez, de la destreza de Macri y su séquito. Si todo sale como calculan Peña y Durán Barba, tal vez en un tiempo les reconozcan -a regañadientes- algo de mérito en eso que ya se ha convertido en en el mantra del diario del lunes: en Cambiemos no saben de política, pero saben ganar elecciones.