Oportuna exégesis lucifuercista adivina acuerdo tras el 12-M

En una caprichosa interpretación del reciente triunfo electoral obtenido por el PJ, el sindicato de Luz y Fuerza apunta que el pueblo ha elegido a Juan Schiaretti para que sea garante de la intangibilidad de su convenio colectivo.

El abrumador respaldo logrado por Juan Schiaretti en las urnas el domingo 12 de mayo parece haber trasmutado a algunos de sus detractores en entusiasmados simpatizantes, y uno de las principales ‘víctimas’ de esta alquimia sería el secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza Córdoba, Gabriel Suárez.
El líder gremial, en un arduo ejercicio de retórica, ha sabido leer el triunfo del gobernador como una prueba irrefutable de que Schiaretti fue investido por los cordobeses con el mandato de no modificar el convenio colectivo de Luz y Fuerza. Asombroso.
El razonamiento de Suárez vendría más o menos así: Schiaretti derrotó a Cambiemos cosechando (casi) el doble de los votos que obtuvieron las listas de Mario Negri y Ramón Mestre sumadas. Cambiemos anunció y esbozó un proyecto de Reforma Laboral. Luego, Schiaretti logró un gran resultado electoral porque el pueblo lo votó para vetar cualquier intento de Reforma Laboral y, por extensión, del convenio colectivo de Luz y Fuerza.
Como puede advertirse, el silogismo resulta -cuanto menos- extraño. En primer lugar, cuesta creer que una victoria -y sobre todo una de tal magnitud- tenga por efecto condicionar al vencedor, cuando la lógica más esencial indica todo lo contrario. Schiaretti tiene hoy mucho más poder que antes del 12-M. Es el gobernador reelecto para el próximo período en el cual además contará con mayoría agravada en la Unicameral y es, adicionalmente, una figura de importancia capital en el peronismo a nivel nacional. Si el mandatario quisiera impulsar reformas en el convenio colectivo de Luz y Fuerza estaría ahora en mejores condiciones que antes de la elección provincial para hacerlo.
Por otro lado, Suárez siempre identificó a Schiaretti como quien pretendía ensayar en la provincia una Reforma Laboral “a la cordobesa”. Es decir, hasta hace algunos días el dirigente gremial entendía que la intención de llevar adelante una Reforma Laboral era algo que Macri y Schiaretti compartían. Sin embargo, después de ganar las elecciones provinciales, Schiaretti se habría convertido en una especie de garante de que no suceda lo que, según Suárez, el propio Schiaretti quería hacer.
Pero por si hasta aquí las contradicciones no fueran suficientes, hay que resaltar que la gestión de Schiaretti negoció con éxito modificaciones a la regulación laboral de los empleados de Epec de todo el interior provincial, agrupados en los sindicatos de Villa María y Río Cuarto, e incluso lo hizo tres días antes de las elecciones con este último, con el que firmó un acta acuerdo.
Según la oportuna exégesis lucifuercista, Schiaretti se habría convertido en una suerte de aliado después de ganar las elecciones. Envidiable. Esta conveniente interpretación entiende que Schiaretti no fue electo por los logros de lo que hizo, entre los que desde luego cuenta el reordenamiento que de Epec se está haciendo, sino para dejar de hacer lo que estaba haciendo.
Lo cierto es que Suárez advierte la fortaleza con la que el gobernador salió del test electoral y prefiere replegarse. En estos días la empresa provincial se encuentra negociando con el sindicato, pero las conversaciones se guardan con celo.
Por su lado, el gremialista hizo circular entre sus afiliados un audio en el que, si bien fija postura por bloquear cualquier modificación al Convenio Colectivo de Trabajo abre la puerta a la posibilidad de reglamentar algunos de sus artículos.