El Gobierno apuesta al dólar quieto para mejorar antes de las elecciones

“Si baja la incertidumbre política, mejora la economía”, repiten. Por ahora, esa tesis no tiene un correlato en la realidad. Habrá inflación alta, pero la expectativa es que vaya decreciendo en los próximos meses, para eso el dólar debe estar quieto.

Por Gabriela Origlia

“Esperamos que la inflación baje una vez disipada la incertidumbre política, pero aun con esta incertidumbre esperamos que vaya bajando respecto de los índices de meses pasados”, definió el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Faltaban horas para el anuncio de Cristina Fernández.

También aseguró que la Argentina no necesitará renegociar su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos desembolsos terminan el próximo año.

De esta manera, avanzó sobre dos temas que son claves en la agenda diaria de los argentinos. Ya está claro que se seguirá conviviendo con una inflación de niveles estrafalarios por un tiempo más y que el concepto de que era “fácil” reducirla quedó sepultado por la realidad. Por supuesto, toda la expectativa está en que el dólar siga tranquilo. Cualquier volatilidad del tipo de cambio podría traducirse en subas de precios.

Respecto del parate que vive la economía, el Ministro planteó que está “todo listo” para empezar a crecer. De las declaraciones de los últimos días se transparenta que el principal plan del Gobierno sigue siendo apostar a un dólar quieto y que algunos segmentos actúen como motores de la actividad.

Mientras tanto, seguirán mirando las encuestas y tratando de alcanzar un consenso ya no sólo con los diez puntos que le propusieron a la oposición sino –y más urgente- con sus socios radicales en Cambiemos. “Si baja la incertidumbre política, mejora la economía”, repiten. Por ahora, esa tesis no tiene un correlato en la realidad. El sable sigue pendulando.

Durante la última semana, cuando la economía pareció tranquilizarse en la zona pobre en la que se mueve, los cimbronazos vinieron del lado de la Corte Suprema de Justicia, del presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, y de la diputada Elisa Carrió.

Dujovne, en contrario a lo que estima la mayoría de los economistas, sostiene que Argentina no debe renegociar nada con el Fondo y que sólo debería hacerlo si quisiera desembolsos adicionales a partir de 2021. Ata esa posibilidad a si el país es o no capaz de recuperar el acceso a los mercados. Si no lo consigue o lo hace de una manera limitada, tendrá necesidad de otro programa para contar con recursos para pagar los vencimientos.

Las proyecciones de las principales consultoras apuntan a que la economía llegará a las elecciones en peores condiciones que el año pasado; en ese contexto el tema no será eje de campaña del oficialismo. Por el contrario es más bien un obstáculo.  Por ejemplo, Ecoviews estima que el país llegará a Las Paso de agosto con dos registros trimestrales de “modesto” crecimiento, apuntalado “casi exclusivamente” por la cosecha.

El informe pronostica que la tasa de interés de referencia seguramente se mantendrá por encima del 50% durante prácticamente todo el año y el crédito al consumo caerá en un año electoral por primera vez desde 2003 cerca de 1,5 puntos del Producto.

Los salarios reales tampoco jugarán a favor del consumo privado. “La fuerte aceleración de la inflación en lo que va del año retrasó su repunte mensual hasta el segundo semestre y recién comenzarán a registrar subas interanuales a fin de año”. Según las proyecciones de Ecoviews, en promedio los salarios reales caerán en torno a 7% en todo el año.

Las jubilaciones y pensiones y el salario mínimo acumular en el último año una pérdida real de entre el 12,8% y 15,5%, respectivamente. Los datos son un termómetro claro de cómo la suba de precios corroe bestialmente los ingresos.

Hay expectativas de que el Gobierno intente impulsar el consumo con alguna medida más (ya echó mano al relanzamiento del Ahora 12 y de los créditos de Anses); el límite está en el compromiso con el FMI, pero el organismo –que apuesta fuertemente a la reelección de Mauricio Macri- podría flexibilizar algunas condiciones. Que la clase media sienta en el bolsillo alguna mejora es crucial en el panorama electoral.