PJ acompañará a cambio de una transición ordenada

Tras un categórico triunfo en la provincia y la ciudad, el peronismo respaldaría los últimos compases de la gestión mestrista en aras a una transición ordenada, sin designaciones ni desajustes en las cuentas municipales. La incorporación de nuevos ediles promete un Concejo variopinto con voces disonantes después del 10 de diciembre.

Por Felipe Osman

El oficialismo municipal cayó sin atenuantes frente al candidato de Hacemos por Córdoba a la Intendencia, Martín Llaryora, traccionado por un arrasador desempeño de Juan Schiaretti en las urnas. La gestión mestrista fue vetada por el electorado, y el candidato a gobernador de la UCR cosechó apenas un 9 por ciento de los votos en capital. Poco más de la mitad de los respaldos que avalaron la candidatura de Rodrigo de Loredo, su compañero de lista, al Palacio 6 de Julio.
En este escenario se abre una larga transición (7 meses) del municipio, de una gestión mestrista tocada por el 12-M hacia un justicialismo ungido por los cordobeses y avalado por el Centro Cívico, y con sus credenciales renovadas para controlar por cuatro años más los destinos de la Provincia.
Pero ahora que el fragor de la campaña se ha disipado, avezados observadores de la política municipal dentro y fuera del peronismo entienden que peronistas y radicales depondrán las armas para pactar, aún tácitamente, una transición ordenada del Palacio 6 de Julio.
El justicialismo necesita conocer el “estado del estado” municipal desde adentro, analizar las cuentas y, principalmente, blindarse contra cualquier posibilidad de que el líder radical amplíe la planta de personal o decida tomar excesivo financiamiento.
Mestre, por su parte, llega al último semestre de su administración habiendo despejado el panorama en el Concejo Deliberante, con las ordenanzas que más dolores de cabeza podían darle a Juntos por Córdoba sancionadas. Pero no debe perderse de vista que esta transición será particularmente dilatada, y siempre pueden surgir imprevistos.
Es posible que durante los meses que restan de gestión la administración de Mestre necesite de la asistencia financiera del Centro Cívico, o del respaldo del peronismo en el legislativo Municipal, donde Juntos por Córdoba ha tenido más de un problema para encolumnar a la tropa detrás de liderazgo del Intendente incluso antes de la campaña, que ha dejado más de un herido en la bancada oficialista.
Así las cosas, todo parece indicar que mestrismo y peronismo deberán hacer concesiones mutuas para desandar una larga transición de manera ordenada, y el tenor su relación -más allá de las tensiones, que desde luego han existido – hace sospechar que una transición ordenada es posible.

El Concejo que viene

Con la llegada de los nuevos ediles al Concejo Deliberante, que se dará recién a partir del 10 de diciembre, el recinto recibirá a varias figuras expectables de la política local.
Más allá de que el peronismo se hará con la mayoría absoluta de 16 ediles que garantiza la cláusula de gobernabilidad adoptada por la Carta Orgánica Municipal, también llegarán al Concejo los representantes de la UCR, Córdoba Cambia, Encuentro Vecinal, el FIT y Libres del Sur.
Rodrigo de Loredo entraría como primer concejal por el radicalismo. El ex titular de ARSAT estará acompañado de otros cinco ediles que representarán al radicalismo. Entre ellos Alfredo Sapp, su compañero de fórmula.
También se hizo con una banca en el Concejo el ex intendente y fallido dignatario en Ecuador Luis Juez, actualmente a cargo del Incap (Instituto de Capacitación Política), aunque nadie se atreve a adivinar si el líder del Frente Cívico asumirá un escaño que ya rechazó en 2015. Juez también llegará junto a otros cinco representantes de Córdoba Cambia.
El ex legislador Juan Pablo Quinteros, que compitió en el tramo municipal de la lista liderada por Aurelio García Elorrio, es otro de los que se ganaron una banca en el Concejo. Habiendo abandonado recientemente el juecismo, Quinteros realizó una gran elección el domingo (5,12 por ciento), y posicionó al vecinalismo como cuarta fuerza en la ciudad.
Finalmente, también entraron al recinto Laura Vilches y Olga Riutort. Vilches consiguió por primera vez una banca para el FIT. Riutort, por su parte, verá su bancada drásticamente reducida a partir de diciembre, dado que en 2015 había logrado cuatro escaños, aunque actualmente sólo conserva dos.