Peña busca pacificar Cambiemos antes de Convención UCR

Alfiles del jefe de gobierno de la Nación anticiparon que convocarán a cada uno de los referentes de la ex alianza local. Las reuniones ocurrirían antes de fin de mes.

Por Yanina Passero
[email protected]

 Las facciones de Cambiemos en Córdoba esperaban el golpe de mentón por parte del gobernador Juan Schiaretti. Sin embargo, la previsibilidad de la embestida no aligera el dolor. El peronismo obtuvo un contundente triunfo y se extenderá por casi un cuarto de siglo en el poder, anexando ahora el gobierno de la ciudad.
La autocrítica formó parte de los discursos de los candidatos a gobernador Mario Negri (Córdoba Cambia) y Ramón Mestre (UCR). El mismo soneto se escuchó a nivel nacional, luego de una reunión de gabinete en la Casa Rosada. Quizás los candidatos a intendente de cada expresión tuvieron la libertad de restarse algunas responsabilidades porque, al fin y al cabo, la resolución de la fórmula provincial condicionó las tratativas para el binomio municipal.
El exponente del diputado nacional para la Capital, Luis Juez, prefirió culpar a Mestre. Mientras que el radical Rodrigo de Loredo se conformó al descubrir que la sangría electoral no lo cubrió del todo. Por el contrario, reveló un capital electoral del que podrá valerse en momentos donde se discute el rumbo del centenario partido.
Los pases de factura marcarán el pulso de la semana post electoral. El diputado del PRO, Nicolás Massot, insiste con que habría quedado demostrado que De Loredo era el mejor candidato para el Palacio 6 de Julio, al tiempo que reconoce que el “escenario que se viene es imposible de anticipar”. La opinión es común a toda la dirigencia amarilla, también a la de los negristas y juecistas.
Ni si quiera en la catarsis coinciden. Fuentes de la Casa Rosada, cercanas al jefe de gabinete Marcos Peña, admitieron a Alfil que los resultados del domingo “confirman que el candidato más competitivo era Negri”. Y agregan: “Lo mejor era lograr una lista de unidad con el diputado a la cabeza, como se planteó al principio”. En las referencias ya es inocultable que el jefe del interbloque Cambiemos era el candidato de Macri.
Ahora bien, cargan la ruptura en la cuenta de los referentes cordobeses. “Fue un error no acordar, se hubiera ganado”, insisten. Ahora bien, consultados por la relación con un hombre de buenos vínculos con influyentes de Balcarce 50 afirman “que el vínculo no está roto”. La referencia es para De Loredo, ex presidente de Arsat que cerró con su rival interno, Mestre, apenas recibió el veto de la Mesa Nacional de Cambiemos. Juez terminó siendo en Córdoba otro furcio de los encuestadores porque el yerno del ministro Oscar Aguad quedó apenas dos puntos por debajo.
Pero siempre les quedará octubre, el verdadero objetivo de los popes del poder central. Es por eso que están dispuestos a pasar de página. Las mismas fuentes nacionales anticiparon a Alfil que arbitrarán los medios para pacificar a los socios cordobeses de Cambiemos, ahora que comprobaron los resultados de una competencia sin la cobertura total de la Nación y de la marca que desplazó al kirchnerismo del poder en 2015.
Las primarias y la elección general se ubican en la cúspide de prioridades políticas de la mesa chica del mandatario nacional, además de la necesidad de calmar la incertidumbre hasta que las instancias democráticas se cumplan. Pero ocho derrotas consecutivas en el interior del país no impactarán en la estrategia nacional, según afirmaron ayer algunos ministros a la salida de una reunión de gabinete.
En ese marco, está previsto que en las próximas horas los candidatos cordobeses sean convocados a la Casa Rosada. No se sabe a ciencia cierta si los encuentros serán individuales o grupales, por las dificultades que esto implica.
Desde Córdoba, algunos dirigentes con teléfono abierto con funcionarios informados confirman la decisión porteña y arriesgan un plazo: la convocatoria podría realizarse antes de la convención nacional de la UCR, prevista para el 27 de mayo. Allí, además de removerse el “caso Córdoba” se debatirá no sólo la participación del partido en la alianza –aunque hay un sector mayoritario que ratifica la permanencia. Asimismo se definirá qué rol pretende el radicalismo en el próximo escenario electoral, marcado por una pérdida de confianza en el liderazgo de Macri.