Reto paritario: recuperen poder de compra sin perder competitividad

Un informe privado indica que este año la política económica debería apuntar a una suba acotada en el poder adquisitivo de los trabajadores, con salarios ganándole por 2 o 3 puntos a la inflación, aunque ubicándose todavía bastante por debajo del valor en dólares que exhibían los salarios a inicios de 2018.

La incertidumbre sobre la inflación de este año requiere, según el Ieral de la Fundación Mediterránea, un esquema de negociación salarial que resguarde el salario real sin perder ganancias de competitividad logradas en 2018. Un trabajo de los economistas Marcelo Capello y Gerardo García Oro señala que teniendo en cuenta la sustentabilidad de la macro, pero también las demandas de un año electoral, en 2019 la política económica debería apuntar a una suba acotada en el poder adquisitivo de los trabajadores, con salarios ganándole por dos o tres puntos a la inflación, aunque ubicándose todavía bastante por debajo del valor en dólares que exhibían los salarios a inicios de 2018.
Del lado de las empresas, la situación resulta muy heterogénea. Por un lado, quienes dependen del mercado interno y han sido más castigados por la recesión, no tienen mucho margen para aumentos salariales, aún cuando una recuperación masiva del poder adquisitivo de los asalariados ayudaría a reactivar el mercado interno.
Seguramente influye mucho la situación con respecto a la competencia externa: cuando se trata de actividades no transables, que no compiten con productores externos, las subas salariales se transforman en subas de precios, de modo que serían los más proclives a otorgas aumentos a sus trabajadores.
Desde el punto de vista del Gobierno nacional, podrían especularse dos intereses respecto a la discusión salarial de 2019. Con relación a la sustentabilidad de la macroeconomía, se requiere mantener en 2019 salarios en dólares menores que en 2017 y comienzos de 2018, para asegurar un resultado positivo en la Balanza Comercial, y disminuir las presiones inflacionarias en lo que resta del presente año. Respecto a una visión política, y siendo un año con elecciones presidenciales, desde el gobierno quizá verían con agrado una recuperación en el poder adquisitivo, que mejore sus chances electorales.
“Un mix óptimo para el Gobierno, teniendo en cuenta ambas restricciones, podría ser la ocurrencia de una suba acotada en el poder adquisitivo de los trabajadores en 2019, con salarios ganándole por 2 o 3 puntos a la inflación, aunque ubicándose todavía bastante por debajo del valor en dólares que exhibían los salarios a inicios de 2018”, dice el informe.
Así, ante situaciones en que el tipo de cambio nominal cierre en diciembre de 2019 en $50 por dólar (como lo sugiere la mediana en base al último Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA), ó en su defecto se dé un escenario de mayor incremento en la cotización de la moneda extranjera y ésta supere los $53 por unidad, el salario promedio del sector privado con una pauta superior a la inflación superarían los US$1.000, presentándose un escenario de mayor competitividad (semejante a la de 2010) y con mejoras en el poder adquisitivo.
Si hubiese una previsión medianamente previsible sobre cuál será finalmente la inflación en 2019, el citado “mix óptimo” para el gobierno, en materia de subas salariales para este año, no resultaría de difícil concreción. Pero la aceleración de la inflación en lo que va de 2019, cuando se esperaba lo contrario, ha aumentado la incertidumbre sobre la evolución de la inflación este año, lo cual dificulta sobremanera las negociaciones en paritarias.
Subas de salarios del orden del 35% anual, que podrían haber sido observadas como atractivas por parte de muchos gremios a inicios de año, ante el escenario actual podrían quedar nuevamente por debajo de la inflación, que hoy por hoy debería esperarse en torno al 36-38% anual (diciembre contra diciembre), siempre que no exista otro shock cambiario en este año electoral.
Por ende, ante la incertidumbre existente, la mejor solución para la evolución salarial este año podría ser una cláusula gatillo por un año, que agregue un plus de entre dos y tres puntos porcentuales a la inflación anual de 2019, de modo que se obtenga alguna mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores, sin perder las ganancias de competitividad logradas el año pasado.
En su defecto, los gremios tenderán a aceptar instancias de renegociación por periodos más acotados, más probablemente trimestrales, que agregan incertidumbre y costos de transacción a la economía, máxime en un año electoral.