La Argentina presa en su laberinto

El FMI advirtió que es “crítico” actuar con “prudencia en la ejecución de los planes de gasto y tomar otras medidas para incrementar los ingresos fiscales”.

Por Gabriela Origlia

La Argentina vive marcada por tiempos perentorios. Ahora es el 15 de abril, cuando se podrán empezar a vender los US$ 60 millones diarios que autorizó el Fondo Monetario Internacional para bajar la tensión cambiaria. Además, el viernes el organismo aprobó la tercera revisión del acuerdo stand-by firmado con la Argentina y liberó el desembolso de US$10.800 millones. La aprobación vino con una advertencia sobre la inflación: “Los resultados han decepcionado”.
El FMI como los economistas locales entiende que la recesión ha tocado fondo y que los próximos meses serán mejores, pero el año terminará cerrando con una caída del PBI entre 1,7% y dos por ciento. Esa baja en la actividad, por supuesto, afecta la recaudación que crece por debajo de la inflación y hace que el Fondo alerte que como los ingresos serán menores a lo esperado en el primer semestre “será crítico actuar continuamente con prudencia en la ejecución de los planes de gasto y tomar otras medidas para incrementar los ingresos fiscales a fin que la posición fiscal de 2019 llegue al balance primario. Es necesario redoblar los esfuerzos por mejorar el marco fiscal a mediano plazo y la gestión de deuda.”
¿Menos gasto? Una vez más la Argentina enfrena una crisis con el problema de siempre, su capacidad de gasto es procíclica y cuando más se necesita que el Estado gaste menos lo puede hacer. En Córdoba, el director del Banco Mundial para la Argentina, Paraguay y Uruguay, Jesko Hentschel advirtió que la atención debe estar puesta precisamente en los más vulnerables por los efectos que dejaron la pérdida de poder adquisitivo y el crecimiento de la informalidad laboral.
En esa línea, confirmó que a fines de mayo o principios de junio llegará la primera parte de un desembolso de US$1000 millones del BM destinado a apoyar los planes en marcha para los sectores más vulnerables como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y becas escolares; además de la tarifa social en servicios públicos.
De cara a las reformas que todavía en la Argentina ni se empezaron –como es la de seguridad social y la laboral- subrayó que deben ser acompañadas de programas que “protejan a los más vulnerables, a la clase media baja”.
Respecto de la recomendación de mejorar los ingresos que hizo el Fondo, hay que insistir en que la presión impositiva en el país supera el 30% del PBI y es siete puntos más alta que el promedio de América Latina y el Caribe. La magnitud se asimila a la media de los países desarrollados aunque, claro, con una calidad de servicios prestados por el Estado infinitamente más baja.
Los datos muestran que no hay espacio para aumentar impuestos. De esto, ya volvieron por ejemplo las retenciones para tratar de cumplir con la meta fiscal acordada con el FMI. Cambiemos cerrará su gestión con un récor de presión tributaria en la era de Mauricio Macri: este año la carga estará 0,4 puntos porcentuales por encima de la registrada en 2015, según revela un trabajo del Iaraf. Los impuestos al comercio exterior son, precisamente, los que explican el alza.
Así, la Argentina arranca una semana más tratando de resolver dos temas que son un laberinto. Uno es de dónde saldrán más recursos y por dónde se podrá seguir cortando el gasto. Los privados vienen sosteniendo hace meses que ya hicieron el ajuste; por el lado del sector público es impensable avanzar en un achicamiento de planteles o en una reforma jubilatoria en medio de la recesión, a meses de una elección y sin ninguna conversación más o menos avanzada sobre los posibles cambios.
Por el otro lado, sigue la volatilidad del dólar que tiene su cara más complicada en la posibilidad de que las subas terminen trasladándose a precios. Se descuenta que la inflación de este mes y de mayo seguirá cerca del tres por ciento. Cada vez que el Central reduce mínimamente la tasa –estableció en 62,5% el piso para este mes- la divisa sube. Ya es claro que la herramienta no está funcionando. ¿Alcanzará con poder vender US$60 millones diarios? ¿La confianza se recupera con ese poder de fuego?