A días del banquillo con Jaime, De Vido alucina vía esquela

El ex ministro acumula expedientes y ya tiene una condena, por Once. Sin embargo, la inminente foto con el cordobés en el juicio por la compra de chatarra ferroviaria lo llevó a desvariar.

Dentro de cinco días, el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido se sentará en el banquillo de los acusados con Ricardo Jaime -su consorte procesal en otras causas-, por la compra de chatarra ferroviaria a España y Portugal.
El debate será encabezado por el Tribunal Oral Federal 6, que decidió juzgar conjuntamente, a partir del lunes 11, aquél expediente con otros cuatro: uno por defraudación en la adquisición de repuestos para el Belgrano Cargas y tres que solo involucran al ex secretario de Transporte, por enriquecimiento ilícito y peculado.
En octubre del año pasado, De Vido fue condenado por primera vez, por su responsabilidad en la tragedia ferroviaria de Once.
La sanción para el hombre fuerte del kirchnerismo, mano derecha del ex matrimonio presidencial desde la era Santa Cruz, llegó luego de que la Justicia enjuiciara y condenara a sus dos ex subordinados políticos: Jaime y Juan Pablo Schiavi.
El Tribunal Oral Federal 4 le impuso 5 años y ocho meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por la comisión del delito de defraudación contra la administración pública. También le reclamó al Congreso Nacional el desafuero del encausado, un paso que el Legislativo ya había tomado, en el marco de las actuaciones por sendas irregularidades en el financiamiento de la mina Rio Turbio, la pequisa que le costó la libertad al ex funcionario.
Ni el kirchnerismo ni sus aliados fuera del clóset ni la izquierda lograron arropar con sus fueros al legislador, que quedó detenido en octubre de 2017 y acumula una docena de actuaciones por corrupción, en distintos estadios procesales.
Entre muchas otras pesquisas, está incriminado en el direccionamiento de obra pública a favor de Lázaro Báez; en el otorgamiento de subsidios fuera de norma a líneas de colectivos; en la causa “cuadernos de las coimas”; en el caso Odebrecht y en una investigación por enriquecimiento ilícito que la Cámara Federal de Casación Penal reabrió, para su horror.
La inminente foto con el cordobés Jaime, el primer ex funcionario kirchnerista confesamente coimero, inquietó al otrora súper ministro, quien durante el fin de semana largo se aplicó y escribió una extensa carta en la red social Facebook.
Al cumplir 500 días de detención, De Vido, quien al igual que muchos de sus compañeros del FpV imputados, procesados o acusados por un variado abanico de hechos de corrupción se define como perseguido político, difundió una esquela en la cual sostuvo que “los amarillos” son personas que “encarnan lo peor de la naturaleza humana”.
También afirmó que “el pueblo argentino espera una opción claramente opositora al neoliberalismo” y que “los tiempos por venir” requerirán “espíritus de lucha o aguante” para “representar al campo popular”.
En la misma línea delirante, clamó desde el penal de Marcos Paz por dirigentes “como Néstor Carlos Kirchner”, para que “le digan no a los acreedores de nuestra deuda y al FMI”.
“Deberemos contar con legisladores que tengan el coraje de controlar a los otros poderes y no mirando para otro lado por temor a los carpetazos”, acotó.
En tanto, interpretó que los avances del Judicial en múltiples episodios de robo a las arcas públicas son “escarnios” y “prueba palmaria” de un Legislativo que no cuida a los “perseguidos políticos y encarcelados”.
De Vido tiene problemas para comprender su delicada situación ante la Justicia y para dimensionar la gravedad de los cargos en su contra: como si se tratara de Nelson Mandela, en la misiva estructuró tramos para manifestar su agradecimiento a su pareja, a sus hijos, a sus familiares y a “los amigos, compañeros y abogados” que “tuvieron la valentía” de ir a visitarlo.
Incluyó a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y aseguró que junto a “organizaciones aliadas” fue la única institución que siempre lo apoyó. Además, nombró al cura Paco Olveira y al titular de ATE Capital, Daniel Catalano.
El diputado nacional suspendido arengó a tener “fe en la justicia social, la independencia económica y en la soberanía política” y le pidió a sus seguidores que “el odio, la venganza y el rencor” se lo dejen a los votantes de Cambiemos.
Por lo pronto, De Vido deberá volver a la realidad y afrontar el inminente debate que lo reunirá con Jaime, en el cual los titulares de la acción penal intentarán probar la concreción de maniobras que le costaron a los argentinos más de 100 millones de Euros.