La profundización de la recesión golpea a los ingresos y obliga a ajustar el gasto

El gasto primario nacional está en su nivel más bajo desde la incorporación de la Asignación Universal por Hijo.

El acuerdo stand by firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) postula que este año el sector público nacional deberá llegar al equilibrio primario, anulando el déficit de 2,7% del PBI de 2018. En el presupuesto las estimaciones pecaron de optimistas: los ingresos fueron un punto más bajos y para este año el panorama no cambia. Ecolatina estima que oscilarían en 18,5% del PBI, lejos del 20% del PBI presupuestado por lo que el recorte del gasto primario real deberá ser mayor al postulado.
El gasto primario pasó de 24% del PBI en 2016 a 20,5% del PBI en 2018 y para este año se estipuló que alcance 20% del PBI. Si la performance de los ingresos será peor a la prevista, ¿dónde se hará el recorte adicional necesario para alcanzar el equilibrio primario? Seis de cada diez pesos que salen del Estado se ajustan de manera automática por la inflación pasada; son los que van a jubilaciones y pensiones. Con una lenta desaceleración de la inflación, el peso de las erogaciones de seguridad social en el PBI será mayor o igual al de 2018. Por ende, el recorte adicional caerá sobre el 40% restante.
Poco menos del 15% del gasto primario responde a salarios de trabajadores públicos. Resultado de paritarias que cerraron muy por debajo de la inflación y un plan reducido de contrataciones –donde no se reemplazan las bajas- esta línea se contrajo 10% en términos reales en 2018. Por el esfuerzo ya realizado y en un año electoral, no se proyecta un recorte adicional significativo sobre esta partida.
Los subsidios económicos representan algo menos del 10% del gasto primario. Esta partida atravesó dos momentos opuestos en 2018: en el primer semestre, con un dólar mayormente calmo, retrocedió 15% interanual en términos reales; en la segunda mitad redujo su caída a un tercio producto de la escalada de la divisa. La contracción final fue de 9% en términos reales.
En 2019, el escenario será intermedio entre ambos extremos. Durante la primera mitad, las tarifas sufrirían ciertos ajustes para ayudar a la meta fiscal. A medida se aproximen las elecciones, se atrasarían para afectar el humor social lo menos posible (y las chances de reelección del oficialismo). El traspaso de los subsidios al transporte a Buenos Aires y Ciudad Autónoma, también permitirán relajar este gasto. Como resultado, los subsidios económicos pasarían de representar 2% del PBI en 2018 a 1,5% este año.
Respecto de los gastos de capital, es la partida sobre la que pesa el mayor margen de maniobra. La inversión en obra pública persiste en rojo desde 2015 y en 2019 acentuaría su baja. Pasó de $208.000 millones en 2017 a $210.000 millones el año pasado, registrando una mínima suba nominal. Esta línea del gasto sería la que realizará el mayor ajuste, no solo por la discrecionalidad de sus erogaciones, sino también por la velocidad con que pueden recortarse.
Ecolatina proyecta que este año los gastos de capital retrocederían nominalmente 12% interanual y casi 40% en términos reales. De este modo, implicarían poco más de 1% del PBI, marcando una baja de 0,6 puntos porcentuales frente a 2018.
Así el gasto primario rondaría 19% del PBI este año, marcando un retroceso de 1,5 puntos porcentuales frente a 2018 y marcando un mínimo desde la incorporación de la Asignación Universal por Hijo hace ya diez años. Sin embargo, no bastaría para alcanzar el equilibrio primario: el rojo antes del pago de intereses rondaría 0,5% del PBI. No obstante, dado que este resultado estará contemplado dentro de los ajustadores pautados con el FMI (por un máximo de $71.600 millones) permitirá destrabar los desembolsos.
En enero, el superávit primario fue de $ 16.658 millones, lo que implica un incremento interanual nominal de 324%, y un aumento en términos reales de 184%. Fue producto de un diferencial de crecimiento entre los recursos totales (39%) y los gastos primarios (33%) que alcanzó los 6 puntos. El diferencial se ubica en terreno positivo por decimonoveno mes consecutivo. El superávit primario de enero es, en términos reales, el más elevado de los últimos ocho años para un primer mes del año, y es el mayor resultado positivo en casi 8 años (92 meses desde mayo 2011).